jueves, 15 de diciembre de 2011

Kennedy paseó por Caracas con los vidrios del carro abiertos


Poco soleadas fueron las horas que pasó en Caracas el presidente John F. Kennedy cuando visitó Venezuela el 16 y 17 de diciembre de 1961.
A las 9,15 de la mañana del 16, aterrizó en Maiquetía el jet Boeing (707) versión VP137A de la USAF marcado con el número 86970 donde llegó con su esposa Jacqueline Bouvier en la segunda escala del viaje que los llevó a Puerto Rico la tarde y noche del día 15.
El 17 a mediodía prosiguió a Bogotá. Era la quinta salida desde Washington hacia el exterior del carismático presidente de los Estados Unidos.
Antes de estar en nuestro país, en junio, había visitado a la Reina Isabel II de Inglaterra en Londres. En noviembre de 1963, Kennedy fue asesinado en Dallas en circunstancias que aún generan hipótesis entretejidas. Tenía 47 años de edad.
El avión utilizado por Kennedy para aquella gira programada para demostrara el interés de su gobierno en afianzar los vínculos de cooperación con América Latina, era uno de tres operados en la versión 137A.
Aún no llevaban el color azul que poco después comenzaría a identificar los transportes presidenciales igualmente de la marca Boeing.
El que trajo a Kennedy tenía pintada de color naranja la porción delantera de la cabina rematada por el cono negro correspondiente al radar.
Tocó la pista de Maiquetía entrando de Este a Oeste –aproximación sobre el mar poco frecuente-, giró 180 grados en la cabecera Oeste y retornó recomiendo la pista en sentido contrario para entrar a la rampa por el Este.
Frente a la terminal de pasajeros, lleno de gente, banderas y letreros de bienvenida, estaba dispuesto el ceremonial organizado por el director de protocolo del ministerio de Relaciones Exteriores, Otto De Sola.
Le aguardaban al pie de la escalerilla facilitada por Pan American, el presidente Rómulo Betancourt, su esposa Carmen Valverde, los ministros y el alto mando militar. Sobrevolaron el aeropuerto varios Sabre F-86F de la FAV.
El general Antonio Briceño Linares, ministro de la Defensa, comentó sobre la organización de la visita de Kennedy a Caracas, que vista la experiencia lamentable con la llegada del vicepresidente Richard Nixon en mayo de 1958, coordinó con el general Martín Marquez Añez, jefe del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, previsiones extremas en materia de seguridad. Contaron tanto con el apoyo del Servicio Secreto de la Casa Blanca como del FBI.
Para recibir a Kennedy en Caracas y el estado Aragua, fue desplegada una vasta movilización de fuerzas policiales como militares.
Pero igualmente hubo iniciativas de la sociedad civil. Por ejemplo, el Comité Femenino Anticomunista de Venezuela, organizó su propio programa de motivación popular el cual incluyó llamar a todos los abonados registrados en el libreto telefónico. Cada contacto instó a salir a la calle y gritar “Kennedy Sí” al paso de la caravana que circularía por las avenidas Sucre, Urdaneta, Andrés Bello, Libertador rumbo al aeródromo de La Carlota.
La campaña civil como la convocatoria del gobierno interesado en demostrar la hospitalidad de la nación, surtieron efecto. Centenares de personas alternaron armados de sonrisas y bandera con el cinturón de efectivos apostados el 16 desde horas tempranas a lo largo de las avenidas.
No fue un día especialmente soleado pero ni lloviznó.
Cerca de las diez de la mañana la caravana cruzaba la Plaza Pérez Bonalde en Catia de donde enfiló hacia el Este.
Los presidentes subieron por la autopista dentro de la limusina Lincoln Continental fabricada en 1961, alargada, blindada, recubierta por un techo transparente removible. Llegó a Venezuela abordo de los tres transporte Lockheed Hércules C130 destinados a ofrecerle soporte logístico y de personal de apoyo a la gira presidencial.
En el grupo de invitados especiales llegaron 14 periodistas acreditados por la Casa Blanca en Washington.
De cerca, detrás del Lincoln, el automóvil especial para los agentes del Servicio Secreto, una de las dos limusinas descapotadas marca Cadillac Fleetwood del año 1957 especialmente fabricadas por uno de los famosos carruajeros estadounidense.
En La Carlota aguardaban cinco helicópteros marca Sikorsky S58 verde oliva y techo blanco de la US Marines, preparados para alzar vuelo rumbo al estado Aragua.
A uno de estos helicópteros subieron los presidentes Kennedy y Betancourt, ayudantes militares y civiles y el traductor. En otro viajaron las primeras damas Jackeline Bouvier y Carmen Valverde.
En 20 minutos aterrizaron en el pequeño poblado de El Limón, cerca de Maracay, desde donde luego de entregar títulos de propiedad de casas recién construidas, saltaron a La Morita, al sur de Turmero, incipiente asentamiento agrícola, en donde el presidente Kennedy entregó títulos de propiedad de tierra y se dirigió a la multitud que estaba en el lugar, al igual que a continuación lo haría pero en español, Jackeline.
De ahí volaron hasta los campos de golf del hotel Maracay en cuyas instalaciones sirvieron el almuerzo.
Alrededor de las tres y media de la tarde ya estaban de vuelta en La Carlota. A las ya estaba ofreciéndoles sus saludos al personal de la Embajada de los Estados Unidos reunidos en la sede diplomática de La Floresta. Estuvo flanqueado por el embajador Teodoro Moscoso (puertorriqueño) y Allan Steward.
Por la noche, hubo una velada de gran gala en la residencia presidencial Los Núñez, situada en la tercera avenida de la urbanización Altamira. Los esposos Kennedy pasaron la noche en Los Núñez.
-Como a las siete y media de la mañana caminaba a un costado del edificio Normandie en el cruce de las avenida Vollmer y Andrés Bello, en la parte baja de San Bernardino, cuando de pronto, sin esperármelo, comenzó el movimiento de motocicletas y patrullas en medio de las cuales se acercó el carro donde Kennedy iba hacia el Panteón Nacional – recuerda el psiquiatra Hernán Pifano.
-Lo que me impresionó fue que iba en la limusina negra con los vidrios abiertos. Ocupaba el asiento derecho en el compartimiento trasero del carro. Había otras personas dentro del automóvil que avanzaba a velocidad moderada por la Andrés Bello en dirección al centro de Caracas – agregó.
Casualmente existe el testimonio fotográfico que confirma la referencia del médico venezolano. Quien lo recogió, captó dos instantes del paso de la caravana casi desde el mismo ángulo desde donde Pifano vió cruzar la intersección vial.
Lo que Pifano no supo explicar es que el presidente de los Estados Unidos no estaba en su propio vehículo hiperblindado Lincoln Continental sino a bordo de una de las nuevas limusinas Cadillac Fletwood 1961, adquiridas por la presidencia de la República de Venezuela como reemplazos al par perdidas en el frustrado magnicidio que tuvo como escenario la avenida de Los Próceres, en junio del año anterior.
Donde sí había gente aquella mañana del 17 de diciembre de 1961 fue en los alrededores del Panteón Nacional, en donde Kennedy depositó una corona de flores ante el Sarcófago que guarda los restos de Simón Bolívar.
De ahí, pasó a Miraflores donde se llevó a cabo una entrevista y la firma de documentos que reflejaban asuntos de interés para ambos gobiernos y la reafirmación de los lazos de amistad entre los Estados Unidos y Venezuela.
Faltando pocos minutos para las once de la mañana (hora de Colombia), el jet Boeing presidencial siglas 86970 se posaba sobre la pista del aeropuerto de Bogotá. 

Leyendas
1. Lincoln Continental traído para traslados terrestres de Kennedy en Caracas. La caravana aguarda a los presidentes a las puertas de la terminal de Maiquetía la mañana del 16 de diciembre de 1961; 2. Detalle de la limusina descapotable fotografiada frente a la Casa Blanc.; 3. Los Kennedy al asomarse a la portezuela del avión presidencial el 16/12/1961; 4. Jackeline y nuestra primera dama Carmen de Betancourt, en La Morita (Aragua) a poco de aterrizar; 5. Al descender del helicóptero presidencial, Kennedy y Betancourt escuchan los himnos nacionales antes de dirigirse a la concentración campesina; 6. Cadillac Fleewood 75  limusina del año 1961 perteneciente a la presidencia de Venezuela, utilizada por Kennedy en Caracas; 7 Perfil de la limusina Cadillac facilitada por Miraflores en la cual el presidente de los Estados Unidos recorrió calles de Caracas con las ventanas abiertas; 8. Cadillac Fleetwoord 1956 para uso de los agentes del Servicio Secreto escoltas del presidente de los Estados Unidos. Eran dos. Una fue traída a Caracas en 1961; 9. Porción delantera del Boeing VP135A de la USAF en el que viajó Kennedy a Venezuela 
















































































domingo, 4 de diciembre de 2011

No. 5 de la revista digital Museos


En circulación el número 5 de la revista digital Museos de Venezuela, órgano mensual del Sistema Nacional de Museos. Consúltela, al igual que los cuatro números anteriores, a través de la página web del Sistema: www.museos.iartes.gob.ve

Lecciones de una de las más emocionantes aventuras


El estar rodeado por los cuatro costados de los aviones y naves espaciales que marcaron la historia aeronáutica mundial, fue sin duda emocionante. Tanto como el descubrir que el inmenso Museo Smithsonian del Aire y el Espacio ubicado en la ciudad de Washington D.C. opera como una eficiente máquina aceitada gracias a personas voluntarias que aportan su talento y tiempo a mantener el prestigio de que este Museo sea uno de los mejores del mundo. Su pago, es que cada visitante salgan con una sonrisa de satisfacción y las ganas de volver allí apenas tengan una nueva oportunidad.
Este edificio de dos plantas ubicado en el corazón de la capital norteamericana, Washington D.C. alberga una de las colecciones de aviones y naves espaciales más grande y variada del mundo. Allí encontrarán aeronaves cuya fama les precede. El Bell X-1, primer avión supersónico del mundo, el Ryan NYP de Charles Lindbergh, el Lockheed X-15 primer en superar la velocidad de Mach.3, el Rutan Voyager primer avión en darle la vuelta al mundo sin escalas, la aeronave Spaceship one, primera nave espacial civil, una réplica del satélite Sputnik o las cápsulas espaciales originales  del proyecto espacial Gemini, Mercury  y la cápsula del Apolo 11, que lo dejan a uno sin habla.
La vista a este museo aeronáutico se convierte en un viaje por una de las más emocionantes aventuras de la humanidad, el vuelo. Desde sus más humildes comienzos, globos y proyectos aéreos, pasando por la sala donde está el avión original de los hermanos Wright , la evolución del aeroplano y su desarrollo hasta que transformarse en los vehículos espaciales que lograron  superar con éxito los límites de nuestra atmósfera hacia recónditos lugares del espacio buscando respuestas sobre nuestro propio origen.
Las distintas salas del Museo recrean magníficamente y con un realismo muy bien logrado, los más famosos aviones de la historia, utilizando aviones originales, modelos a escala, dioramas, fotos, y videos todas transformaciones que la aviación fue generando a medida que avanzaba y ampliaba su alcance.
Así es como se puede observar en la sala de los pioneros uno de los planeadores de Otto Lilienthal, aeroplanos famosos como el Bleriot IX, o el Demoiselle de Santos Dumont; salas como la de la Primera Guerra Mundial, muestran como el aeroplano se calzó las espuelas transformándose en una temible arma de guerra.  
Otra de las salas muestra con lujo de detalles  el avance y desarrollo de la aviación civil luego de la primera guerra mundial, así como el nacimiento de las líneas aéreas comerciales, cuyo sitial de honor lo ocupa el venerable Douglas DC-3.
También hay varias salas dedicadas a la aviación militar de la Segunda Guerra Mundial; una que nos permite subir a bordo de un portaviones en el océano Pacífico y la otra en la que descansan los cazas más famosos que lucharon en los cielos de Europa.
El advenimiento de la era a reacción tiene también su sala, donde se puede apreciar varios de los primeros jets  de la historia, y destaca el caza a reacción alemán Messerschmitt Me.262, máximo exponente de la tecnología alemana de los años 40.
Para terminar la visita está la impresionante sala dedicada a la exploración espacial, donde se puede ir saltando de planeta en planeta  a través de las distintas misiones espaciales n tripuladas y admirar detalles interesantísimos sobre los viajes espaciales tripulados a la luna; los trajes espaciales,  equipos y herramientas que se utilizaron, los alimentos que fueron consumidos y hasta la forma como se asean en la estación espacial Mir o la Estación Internacional.
El Museo del Aire y el espacio Smithsonian tiene tantas cosas que ver y admirar, que les será difícil disfrutarlo en detalle en un solo día.
Fabián Capecchi


Las fotografías tomadas Washington por el celular de Fabián muestran, en el mismo orden: avión Spirit of Saint Louis en el cual Charles Lindbergh visitó Venezuela en 1928; Boeing 247, primer avión comercial construido todo metálico; emblemáticos Douglas DC-3 de Eastern Airlines y la cola del trimotor Ford AT4 de American Airlines; frente a frente dos monumentos gloriosos de la aeronáutica del siglo XX; cápsulas espaciales tripuladas rusa y estadounidense tal y como se ven acopladas durante misiones que forman parte de los grandes avances tras la conquista espacial. 













































Coromoto: patrona de Venezuela y Caracas


En uno de los veintitantos Douglas DC 3 que poseía la Línea Aeropostal Venezolana en la década de los años 50, la venerada imagen de la virgen de Coromoto recorrió en vuelo parte del territorio nacional apenas un par de años después de la coronación canónica de la patrona, hecho que tuvo lugar exactamente el 11 de septiembre de 1953.

La historia de la aparición inicial data de 1652 cuando una mujer blanca le habría solicitado a un cacique regional de Portuguesa, irse a vivir entre los blancos. Luego de salvarle la vida, se habría convertido al catolicismo. En otra de las oportunidades en que la dama volvió a aparecérsele al indígena, este recibió como obsequio un pequeño retablo con la representación de la misma mujer. Se trata de lo venerado en el santuario de Guanare aunque antes estuvo preservada en otros lugares.
La imagen, diminuta y ovalada, mide 27 cm de alto y 22 mm de ancho, dentro de un óvalo de oro.
La devoción popular por virgen de la Coromoto, que toma el nombre del lugar donde habría ocurrido la aparición, logró que el 7 de octubre de 1944, el Papa Pío XII declarara a esa virgen, "Patrona de la República de Venezuela".
El 1º de mayo de 1942 había sido declarada Patrona de Venezuela por el Episcopado Nacional. La coronación canónica tuvo lugar tres siglos después de la aparición, en 1952, hecho que dio motivo a enorme regocijo del cual se hizo eco el gobierno con la emisión de sellos postales entre otras manifestaciones de exaltación y gratitud.
En 1955, uno de los Douglas DC 3 de la Aeropostal fue seleccionado para trasladar la imagen, trasladada desde el estado Portuguesa a Caracas vía Maiquetía, lo cual tuvo lugar el 1 de julio pues la Coromoto fue proclamada también por el gobierno, patrona de la llamada Semana de la Patria, con sus grandes desfiles cívicos forzados y paradas militares ante la presencia de delegaciones extranjeras.
En el fuselaje del bimotor de pasajeros, la imagen de la virgen fue pintada a ambos lados de la porción delantera muy cerca de la nariz, apreciándose desde bien lejos debido al tamaño de la reproducción.
Nuestra Señora de Coromoto o Virgen de Coromoto es la patrona de Venezuela y, desde el 19 de noviembre de 2011 Patrona Principal de la Iglesia arquidiocesana de Caracas luego que la Santa Sede aprobó su designación.
Las fotografías permiten aprecian con detalles al Douglas DC·3 de LAV durante el traslado a Caracas de la santa imagen en 1955.




Sobre nuestros retratistas


  Bajo el título: Los Artistas Populares retratan el Museo del Transporte, con el apoyo de la Dirección de Museos Nacional del Ministerio para la Promoción Propular de la Cultura, fue organizada una exposición colectiva la cual consideramos una de tantas maneras adecuadas de celebrar con la gente y artistas que respondieron a una invitación abierta, sin filtros ni exclusiones, el 41 aniversario de la fundación de este museo de Venezuela donde se custodia y se difunde la historia del transporte en Venezuela.
    El organizador, profesor Napoleón Pisani Pardi, escribió la nota de presentación de la muestra en la cual expresa:
“…el Museo del Transporte Guillermo José Schael,… inspiró a nuestros artistas populares a recrear en sus obras las arquitecturas, los jardines y las colecciones del Museo, y lo hicieron con la frescura y el talento que siempre han utilizado en sus realizaciones, donde no existen las limitaciones del material para ser usado en sus elaboraciones artísticas, porque todo lo que ellos encuentran en cualquier lugar, es bueno para convertirlo en obra de arte.
    El arte popular, ingenuo, primitivo, espontáneo, o como se le quiera llamar, es el arte que no le debe nada a nadie, y, por lo tanto, no está sometido a influencias extrañas. Es el más honesto, el más fresco, el más consubstanciado con la realidad espiritual, social, mágica, que nos rodea, por eso elegimos a estos representantes del arte popular, para que, a través de sus obras, nos dieran una versión distinta, fabulosa y sincera, de un gran espacio que guarda, con esmero, una extraordinaria colección que le pertenece a todos los venezolanos.
    Esta colectiva, que ahora se exhibe en el Museo del Transporte, ha sido posible gracias a la importante colaboración del Sistema Nacional de Museos, perteneciente al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, y al Museo de Arte Popular de Petare Bárbaro Rivas.
    Luego de su clausura, esta exposición será llevada a la Galería Caracas de la Fundación Red de Arte, adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, la cual está situada en la Avenida Mexico con calle Tito Salas.
    Ojalá que esta muestra colectiva, luego de ser exhibida en la Galería Caracas, pueda ser llevada a otros lugares del país. Su contenido temático, que tiene una relación directa con los diferentes medios de locomoción, sugiere ser itinerante, pide viajar, en el fantástico tranvía de Aquiles, a través de nuestra maravillosa y generosa geografía, llevando en su interior una buena carga de arte popular”.
Entre quienes vinieron al Museo en ocasión de la apertura de la muestra situada en la secciòn Sur del Salón del Automóvil, figuraron Carmen Sofía Leoni, directora del Museo de Arte Popular de Petare Bárbaro Rivas y María Sigillo, quien abrió y sostiene activa con sobrado éxito la página web vía Facebook Caracas en Retrospectiva así como un estupendo blog informativo, hoy referencia de primera mano. También el dirigente comunitario y ambientalista Darbys López. ¡Gracias!
Toman parte en la exposición mediante obras realizadas especialmente, los artistas siguientes: Juanita Alvarez, Guillermo Arenas, José Aristimuño, Antonia Azuaje, Guillermo Bello, Juan Bravo, Basilio Buzek, Antonieta Cárdenas, Carlos Cedeño, Bárbara Colmenares, Nerio Conde, Palmira Correa, Daniel García Volcán, Hildebrando García, Julio García, Manuel González, Reina González,  Otilia Idrogo, Marla Heath, Alina Malavé, María Antonia Malavé, Francis Matos,  Henry Matos, Loredana Meza, Oswaldo Mora, Aura Moreno (Mayela), Rosaura Padrón, Cruz Rivas, Rosa Rodríguez, Juvenal Torres Castro, Rafael Velásquez, Lis María Villamediana, Luis Viana. 


Leyenda
 Diversas imágenes a propósito a la muestra cuya organización y presentación ha sido posible por el apoyo dispensado por el Ministerio PPP de la Cultura.





















Museo del Transporte inspiró a treinta y cinco artistas populares La fresca y colorida muestra se expondrá los domingos en la sede del museo


DELIA MENESES |  EL UNIVERSAL
domingo 4 de diciembre de 2011  

Los artistas populares Loredana Meza e Hildebrando García son caraqueños y han vivido toda su vida en la capital pero jamás habían entrado al Museo del Transporte. Hasta hace poco, cuando no solo lo conocieron sino que se inspiraron en él para recrear sus obras.
Ellos dos y otros 33 artistas respondieron a la invitación de plasmar el museo con motivo de sus 41 años. La muestra se va a convertir en una exposición itinerante que visitará otras salas. Mientras tanto el público podrá disfrutarla este domingo 4 y el próximo 11 de diciembre en la fundación Museo del Transporte, de 9 am a 4 pm.
El cuadro de Juvenal Torres es de tendencia paisajista. Lo llamó El Transporte y recrea la antigua estación de Las Adjuntas que partía desde allí.
"Después de recorrer todo el patrimonio del museo podría pintar más de 30 cuadros. Y me quedaría corto. Esto es parte de nuestra historia y no se puede perder. Los niños y los jóvenes tienen que conocerlo y el Gobierno debe dar los recursos para la manutención de estas piezas", dijo Torres. 

La coordinación y curaduría de la muestra "Los artistas populares retratan al Museo del Transporte", estuvo a cargo del profesor Napoleón Pisani y contó con el apoyo de la Galería Caracas y del Museo de Arte Popular de Petare Bárbaro Rivas.
"Con esta exposición queremos que la gente venga al museo, que lo haga suyo. Este patrimonio es único en Venezuela y en América Latina", dijo Pisani, quien coordinó una muestra fresca y colorida, variada en materiales y en estilos. 


"Escogimos artistas populares porque su arte es honesto, no está sometido a influencias extrañas, es espontáneo e ingenuo y nos da una versión distinta y sincera de este espacio".
El que recorra la muestra se encontrará con varias representaciones del famoso "Coche de Isidoro". Guillermo Arenas plasmó la estación Zig Zag del Ferrocarril Caracas-La Guaira.
Y Loredana Meza, quien tiene diez años creando tallas de madera, se inspiró en los antepasados. "Pensé en cuántas conversaciones, romances y conflictos tuvieron lugar en estos coches". Y de allí surgieron unos tacos de colores con personajes de la época. Luis Acosta Cáceres, un artista valenciano que no pudo viajar, elaboró un afiche que envió por correo y que se integró a la muestra.
Hildebrando García, de San Martín, hizo un collage tridimensional con pintura, ensamblaje y fotos. "Yo no conocía el lugar y ahora estoy elaborando tres obras más sobre el museo. Me enamoré de este espacio y quiero que todos lo conozcan", dijo el artista de 42 años.


Leyenda

La exposición se hizo en honor a Emilita Rondón, artista popular que falleció en 2006. Como un homenaje, en esta muestra hay cuadros de dos de sus hijos y de su nieta. VENANCIO ALCÁZARES. Tomada de El Univresal.

















Continuamos unidos y comprometidos


Gracias a los seguidores de este blog informativo y de divulgación. Gracias a miles de venezolanos y gente de tantas partes del mundo que a lo largo de 2010 expresaron solidaridad y disposición a compartir la lucha por la sobrevivencia del Museo del Transporte Guillermo José Schael en el lugar donde existe desde que abrió sus puertas hace 41 años.
Gracias a los funcionarios de organismos públicos que han asumido con responsabilidad y sentido patriótico defensor del patrimonio cultural de Venezuela, el caso del Museo del Transporte, el cual han hecho tan suyo como lo es para nosotros, dolientes de este problema sin razón alguna de existir, al igual que lo es para miles de compatriotas firmemente opuestos a cualquier desvarío oficial.
Gracias a quienes continúan apoyándonos con esas contribuciones que permiten al Museo subsistir luego que le fueran arrebatados injusta e ilegalmente sus ingresos mediante los cuales, antiguos aliados vienen lucrándose en detrimento del trabajo cultural y la función protectora de un patrimonio de interés nacional y beneficio público contra el cual demuestran evidente hostilidad, algunos funcionarios del Ministerio PPP del Ambiente.
Gracias a los juristas Federico Argüello, Pedro Cuiman y Pedro Sarmiento Sosa, quienes asumieron la defensa legal de la Fundación Museo del Transporte ante el pretendido atropello de los derechos que legalmente la asisten; su trabajo, invalorable, es parte de la contribución que con talento hacen a la causa de la justicia y la preservación del Estado de Derecho en nuestro país.
Gracias a los asociados a la AVAAC, a los socios de otros clubes y demás organizaciones de la sociedad civil concurrentes al Museo para adornarlo con sus piezas de colección.
Gracias a los colectivos que nos asisten. A expositores que toman parte en la muestra de antigüedades y artesanías, ahora columna vertebral de nuestras finanzas mensuales. Gracias a los voluntarios, a quienes nos privilegian con su preferencia como locación,…
Gracias al personal de gerencia, técnico y auxiliar que labora en el Museo, en promedio con 18 años de servicio, cuya abnegación, sacrificios diarios y dominicales, constancia y horadez, desconoce límites.
A todos a quienes conocemos o no, quienes colaboran o desfilaron por el Museo durante el 2011, a la prensa que sigue con atención el trabajo y las luchas en las cuales no desmayaremos; a todos aquellos que se asoman a este blog, quienes distantes pero siempre pendientes, comentan y manifiestan solidaridad, reconocimiento, aprecio, apoyo, deseamos felices Pascuas y que el 2012 vean complacidos los anhelos y continúen solidarios, unidos, en la defensa del Museo del Transporte.
Fundación Museo del Transporte
Caracas, diciembre de 2011


















Vagones alemanes del GFV. 1890. FMT.



















La gente visita su Museo el domingo 27 de noviembre de 2011.