miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Cuán posible es revivir el sector automotriz?

Sin mencionar el tema de la deuda con los proveedores que mantienen las firmas automotrices que ensamblan en el país productos importados total o parcialmente, el encendido del motor automotriz con miras incluso a exportar, tal como lo anunció el presidente Nicolás Maduro y continuó desgranando el proyecto el vicepresidente para el área económica, suscita preguntas entre todos los relacionados con una de los sectores industriales empleadores de mano de obra con grandes instalaciones en el país en ciertos casos totalmente desaprovechadas. En su edición de este lunes 21 de marz0 2016, el rotativo El Nacional reseña el informe de la cámara de fabricantes de productos automotores, nota periodística que reproducimos por reflejar una situación crítica la cual, para bien, ha sido tomada en cuenta muy recientemente por el gobierno nacional, persuadido como parece de la trascendencia que tendría reimpulsar tan importante actividad económica también en un país que requiere actualizar su parque automotriz para hacerse más productivo y competitivo. 
El transporte es clave para impulsar el desarrollo económico además de impactar favorablemente en lo social.

“Sector automotriz no exporta automóviles desde mayo de 2009"

Favenpa indica en un informe que la cantidad de vehículos importados vendidos aumentó 188,6% en un año, mientras que la de nacionales cayó 68,9%, al igual que el ensamblaje
DULCE MARÍA RODRÍGUEZ 
EL NACIONAL, CARACAS, 21 DE MARZO 2016 
En febrero de este año no se exportaron vehículos, al igual que en enero, por lo que ya son 81 meses consecutivos sin que el sector automotriz envíe automóviles al extranjero. “Desde mayo del año 2009 no se realizan exportaciones”, señala el Boletín Estadístico No. 16/2016 de la cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores, publicado este mes.
Aunque el Plan Nacional de Reactivación del Sector Automotriz, activado por el presidente Nicolás Maduro el pasado jueves, tiene como objetivo reimpulsar el sector y la cadena de valores agregados para "reanimar la industria y reimpulsar capacidades productivas para generar espacio para la exportación", la tienen cuesta arriba de acuerdo con las cifras de desempeño del sector.
El documento de Favenpa indica que “el total de vehículos vendidos durante los 2 primeros meses de 2016 fue de 863 unidades, lo que representa un descenso de 57,8% respecto al mismo período de 2015”.
Destacan que del total de vehículos vendidos los hechos en el país fueron 609 unidades, lo que representa un descenso de 68,9% respecto al mismo lapso de 2015, cuando la producción nacional se ubicó en 1.956.
Sin embargo, los autos importados sumaron 254 unidades, un incremento de 188,6% al compararlo con enero y febrero de 2015, cuando se vendieron 88.
La participación de los vehículos importados fue de 29,4% e incluye 254 autos provenientes de 3 países. De Brasil llegaron 100 unidades, que equivale 39,4% del total; de Argentina 3 unidades, 1,2%; y de otros países 151 unidades, 59,4%.
La caída de automóviles nacionales vendidos corresponde con el descenso de unidades ensambladas. “El ensamblaje basado en ventas de vehículos en el país disminuyó 68,9% en los dos primeros meses del 2016 respecto al mismo período de 2015”, señala el informe”.

A partir de 1904 circulan automóviles en Venezuela y desde 1948 existen plantas de ensamblaje instaladas por las grandes automotrices del mundo. El presente aviso de la prensa caraqueña data de 1923.


El primer vuelo entre EE.UU. y La Habana hace 103

Al cabo de ciento tres años de la llegada de las primeras cartas enviadas desde Cayo Hueso a La Habana, el miércoles 16 de marzo de 2016 quedó restablecido el servicio postal directo Estados Unidos-Cuba, interrumpido décadas atrás como parte del boicot impuesto por Washington sumado a la detonación de un explosivo contenido en un paquete postal que con la intención de causar daños, alguien despachó desde Nueva York en 1968.
La tarde de este domingo 20, como parte del lento proceso de deshielo de las relaciones formales e impulso de los intercambios entre los dos países vecinos, el tráfico aéreo adquiere la connotación especial de que el Boeing 747 Air Force One, llevará de la base Andrew de la Fuerza Aérea de Estados Unidos al aeropuerto internacional José Martí, al presidente Barack Obama y su esposa. 
No es el primer avión estadounidense que toca suelo cubano en mucho tiempo pero sí la nave de la que en casi 90 años, un presidente de Estados Unidos desembarca para iniciar una visita amistosa.
En la primera carta despachada en Washington por correo regular esta semana con destino a Cuba, Obama escribió a la destinataria, Ileana Yarza dama cubana admiradora del presidente estadounidense: "Estoy deseando visitar La Habana para fomentar esta relación y resaltar nuestros valores compartidos. Y, con suerte, voy a tener tiempo para disfrutar de una taza de café cubano”. “…espero que esta nota -que le llega a través del primer vuelo de correo directo entre Estados Unidos y Cuba- sirva como un recordatorio de un nuevo capítulo brillante en la relación entre nuestras dos naciones" –comentó Obama a Ileana en la misma misiva recibida con la emoción reseñada por la prensa.
Hace tres años fue destacada la conmemoración del centenario del primer vuelo entre Cayo Hueso (Florida) y La Habana, un hito de la aeronáutica que convirtió a Cuba en el primer destino internacional de la aviación estadounidense.
Era el 17 de mayo de 1913 cuando el cubano Domingo Rosillo del Toro pilotó su monoplano desde Cayo Hueso hasta la capital cubana y se aseguró, de esta manera un premio de diez mil dólares por ser el primero en cruzar por aire el Estrecho de Florida.
A sus 34 años, Rosillo recorrió en dos horas y ocho minutos en su monoplano Morane-Saulnier los casi 145 kilómetros que separan Cayo Hueso y la Isla.
Así, estableció un récord mundial tanto de distancia recorrida en avión sobre el mar como de altitud alcanzada. Para festejarlo, Cuba recibió al piloto, de origen español, con un cañonazo disparado desde la fortaleza de El Morro y una gran multitud le atendió como a un héroe.
El aeroplano, con la cabina abierta, pesaba menos de 500 kilos y como sistema de navegación contaba tan solo con una brújula, sin ningún tipo de protección en caso de que el piloto se viera obligado a descender sobre las aguas del Estrecho de Florida.
Rosillo (1878-1957) llevaba en su chaqueta algunas cartas que el alcalde de Cayo Hueso le había entregado, lo que ha hecho que el vuelo también esté considerado como el primero de la historia de la aviación comercial entre las dos naciones.
La relaciones postales entre Cuba-Venezuela-Cuba las inició vía aérea la compañía Pan American Airlines, fundada por Juan Trippe, quien obtuvo la licencia para vuelos de pasajeros, carga y correo entre Cayo Hueso y La Habana, en donde aterrizó el trimotor Fokker empleado después de una hora y diez minutos de vuelo, el 28 de octubre de 1927. 
Para entonces Trippe planificaba extender los servicios de Pan American a Centro América, Panamá, Colombia, Venezuela y Trinidad, enlace que con la inclusión de Maracaibo, La Vela de Coro, Puerto Cabello, La Guaira, Guanta y Caripito, consolida a mediados de 1929.
La Habana quedó incorporada a las rutas frecuentes de la Línea Aeropostal Venezolana cuando internacionalizó los servicios con aviones Douglas DC-4 a partir de 1946 y poco después con los Lockheed Constellation. Algunos vuelos a Cuba formaban parte de la escala en la ruta Caracas-Nueva York, al igual que lo hacía Pan American en la década de 1940.
Antes, los anfibios Sikorsky S-38 y S-41, era el equipo en el que Pan American traída o llevaba correo aéreo a Cuba.
Poco tiempo atrás, usuarios del servicio postal venezolana acusaron la imposibilidad de enviar cartas y aero-paquetes a Cuba debido a la suspensión temporal, alegaron funcionarios locales, por falta de pago del acarreo de correspondencia aérea internacional y reorganizaciones internas.
Durante la Colonia, Veracruz (México) y La Habana eran ciudades portuarios clave en el tráfico marítimo entre las colonias hispanoamericanas, España y en general Europa, como lo fueron Santo Domingo y Saint Thomas en tráfico este-oeste y norte-sur. Veracruz como La Habana figuraron en el itinerario de Francisco de Miranda y Simón Bolívar en sus primeros viajes de Caracas (La Guaira) a las capitales del viejo mundo. El paso por Cuba formaba parte de muchas de las travesías entre el Caribe, la península ibérica, los puertos ingleses, de Estados Unidos, norte y sur de Francia,…
El “Cuba” fue de los grandes buques (250 metros de eslora) que en la década de los años veinte y treinta del siglo XX lo empleaba en la ruta oceánica la Cía. Generale Trasatlantique. Como otros paquebotes de la misma naviera, a lo largo de tantísimas décadas, los utilizaron venezolanos y europeos en los viajes transoceánicos, opción única antes de las aeronaves, para vincular continentes y transportar carga y correo además de numerosos pasajeros. 
Cuba tuvo un desarrollo ferroviario importante. La colonia española Cuba contó con una vía férrea activa de casi 30 kilómetros a partir de 1837, sistema de transporte que aún no se prestaba en el territorio peninsular, en América apenas se conocía en Estados Unidos y en Europa, funcionaba bien en Inglaterra.

En 1947, el Constellation de LAV bautizado "José Martí" sobrevuela La Habana.

Curtiss C-46 de la carguera venezolana RANSA averiado al aterrizar de emergencia en Cuba mientras cubría la ruta Miami-Maiquetía.

El presidente constitucional de Venezuela, Rómulo Gallegos (1948) y familia, junto a un Douglas DC-3 de la compañía Cubana de Aviación, en la actualidad una de las más antiguas empresas de transporte aéreo americanas.

El vapor francés Cuba que además de La Habana incluía a La Guaira en sus viajes regulares entre Europa, y América.


jueves, 10 de marzo de 2016

Día del médico del 2016.

El viejo Domingo Ottati, uno de los pioneros del automovilismo en Venezuela como conductor, fundador de la primera línea de taxis o carros de alquiler, de un garaje, prestaba sus Ford torpedo y otros modelos para trasladar al Siervo de Dios, Santo de los venezolanos, José Gregorio Hernández, para que en la Caracas de los años 10 del siglo XX se trasladara a atender a los pacientes que reclamaban su presencia humanitaria y profesional.
Su hijo Domingo ha estado vinculado al Museo del Transporte desde fundado. También otros profesionales de la medicina pues en ellos hay muchos que gustan de los automóviles de colección y la velocidad además de los autos clásicos. Algunos han contribuido a mejorar la colección con tiempo dedicado a ciertas piezas, por ejemplo, Eduardo Francis.
Conservamos el primer microscopio con el que el doctor Félix Pifano contó para sus investigaciones fundamentales en materia de medicina tropical. A ellos como en general a los profesionales de la medicina en Venezuela, palabras de reconocimiento y aliento en este día del médico del 2016.

el viejo Ottati en su Ford Torpedo (Caracas, c. 1912).



Homenaje justo y oportuno a Rubén Alfonzo Giménez

Con la discreción que le es característica hace pocas semanas Rubén Alfonzo Giménez confió a un grupo de sus más cercanos amigos relacionados con la aviación venezolana, Luis Enrique Vargas, Vicencio Álvarez, Jesús R. Blanco Villanueva, Luis Manuel Vargas y Alí Méndez Martínez además del psiquiatra Hernán Pifano Cordido y Alfredo Schael, que Doris Suárez, directora del Instituto Universitario de Aeronáutica Civil (IUAC), adscrito al Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC), que funciona en Los Castaños (Maracay, estado Aragua), reemplazo de la Escuela de Aviación Civil Miguel Rodríguez (fundada en 1940, luego Centro de Instrucción Aeronáutica Civil Miguel Rodríguez (CIAC), lo visitó para con suma amabilidad e interés, informarle la decisión de bautizar con el nombre de Rubén el moderno auditorio de esa institución pública.

Valorar una trayectoria provechosa y honesta. 

La decisión de las autoridades de rendir este homenaje justo y oportuno a Rubén Alfonzo es un acto que obliga a subrayarlo pues en vida, a uno de los más antiguos funcionarios pioneros que mantiene intacta la memoria y vive dispuesto a contribuir a la difusión de los anales aeronáuticos del país, es él mismo parte de la historia de nuestra aviación. Primero como profesional cofundador de la primera torre de control instalada en el país. En segundo lugar, como técnico que le permite se le otorguen a Venezuela reconocimientos y credenciales americanos debidos al alto nivel profesional demostrado en la serie de eventos internacionales y regionales que se sucedieron a lo largo de la década de 1950 para garantizar a la aviación comercial la organización, sincronía, sistemas, normas compartidas y métodos que facilitaron contar con métodos de seguridad y confiabilidad para la navegación aérea por el Caribe y los países de América Latina. 
Alfonzo Giménez estaba a cargo de la División de Aerovías y Tránsito Aéreo del Ministerio de Comunicaciones de Venezuela, despacho en el cual recogió y acumula ideas, experiencia y emplea habilidades políticas amen que por el acercamiento a los directivos de aerolíneas y tripulantes activos, extrae de ellos informaciones, impresiones y sugerencias aprovechables para darle bases a un sistema nacional de aerovías. El esquema alcanza a proyectarse al punto de convertirse en capital para echar las bases de una experiencia que en los años 50 colocaba a nuestro país como el más avanzado de América Latina en materia de navegación y tránsito aéreo. En aquel momento estaba en auge el crecimiento de los volúmenes de pasajeros y carga que viajaban por avión entre las Américas y el Caribe, se forman aerolíneas y amplía el mapa de destinos, aerovías y las exigencias de la OACI para que nuestros países se amoldarán a las exigencias regulatorias, técnicas, definición de espacios y la capacitación del recurso humano que ofreciera seguridad y confiabilidad a la aviación. A todo ello contribuyó Rubén y demás integrantes del equipo humano profesional entre quienes resaltan, entre muchos otros Carmelo Martínez, José Antonio Rudas (+), los abogados Luis Enrique Vargas, Luis R. Blanco Villanueva.

La primera torre de control. 

El vínculo de Alfonzo Giménez con la aviación se hizo muy fuerte e indisoluble cuando fue seleccionado para que en junio de 1944 viaja a Kansas City, Estados Unidos, como uno de los tres jóvenes venezolanos seleccionados de un grupo de 50 aspirantes venidos a Caracas, de diversas partes del país con el fin de optar a una beca para cursar estudios de Control de Tránsito Aéreo, en el marco de un programa patrocinado por la Administración de aviación Civil-CAA- norteamericana.
Ellos fueron: Rubén Alfonso Giménez, Mariano Carvajal Galano y Carlos Saume, quienes viajaron en un Douglas DC-3 de la Pan American, en la ruta Maiquetía, Curazao, Santo Domingo, Puerto Príncipe, Habana, y Miami. Desde aquí se trasladaron en tren hasta Kansas City, un viaje que duro en total unos tres días y dos noches.
Los venezolanos se reunieron con otros 47 jóvenes procedentes de Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, Honduras y Perú, quienes fueron alojados en las habitaciones del gimnasio de la Universidad de Kansas City.
Pasados tres meses, el grupo se redujo a 47 pues tres de los aspirantes se retiraron.
Las clases teóricas fueron dictadas en la escuela de la V Región de la Administración de Aviación Civil que estaba en el edificio del Ayuntamiento, sede de la Alcaldía de Kansas, donde funcionaba también el Centro de Control de Área -ACC- regional.
El adiestramiento práctico se cumplió en el Centro de Control de Aérea, así como en las torres de control de aeropuerto municipal de Kansas City y de la base militar de Fair Fax.
El curso, el cual tuvo una duración de un año completo, y en el rnismo se vieron temas como aerodinámica, regulaciones de control de tránsito aéreo, fraseología, meteorología, radiotelegrafía completa, radionavegación, navegación a estima, estudios y procedimientos con radiofaros no direccionales NDB y Radio Range, en un simulador de vuelo Link Trainer, que para la época era una novedad.
Al cumplir el año de estudio y entrenamiento, los jóvenes venezolanos regresan a Caracas y se ponen a la orden de la Dirección de Aviación, cuyo jefe era el mayor Guillermo Pacaníns, quien fue el motor principal para el viaje de estos jóvenes.
Cabe señalar que para la época la aviación civil dependa directamente del entonces Ministerio de Guerra y Marina, hoy Defensa.
Ya se habían concluidos los trabajos de edificación de la torre de control en el aeropuerto de Maiquetía, pero carecía de equipos técnicos para trabajar. El mayor Pacaníns ordeno a Pedro Elías Behrens, un excelente técnico de la Aeropostal, se pusiera a la orden del recién llegado grupo a fin de ir dotando a la incipiente torre, con instalaciones eléctricas, consola y la instalación de anemómetros, reloj, linternas de señales.
En interesante señalar la colaboración recibida por parte de las líneas aéreas que operaban en Maiquetía. Así tenemos que la Pan American donó un transmisor y un receptor, otro tanto hicieron la Aeropostal y la Taca de Venezuela que donaron receptores y transmisores.
En interesante señal, la colaboración recibida por parte de las líneas aéreas que operaban en Maiquetía. As! tenemos que la Pan American dona un transmisor y un receptor, otro tanto hicieron la Aeropostal y la Taca que donaron receptores y transmisores.
El vienes 7 de septiembre de 1945, en la mañana inició sus operaciones la primera torre de control en Venezuela, ubicada en el aeropuerto de Maiquetía.
El acta correspondiente fue firmada por el mayor FAV Guillermo Pacaníns, el jefe del aeropuerto, capitán Luis Colmenares, y los tres nuevos controladores Rubén Alfonso Giménez Mariano Carvajal y Carlos Saume.
El grupo eligió a Mariano Carvajal como Jefe de la Torre, pues era el mayor de todos.
Es interesante que estos tres pioneros no se contentaron con ser ellos los primeros, sino que se dedicaron a elaborar boletines informativos para las aerolíneas y a los pilotos, fueron motores para la creación del cuerpo de bomberos aeronáuticos, igualmente se convirtieron en propagandistas de esta nueva profesión y comenzaron el reclutamiento de nuevos jóvenes para que se integraran a esta nueva y delicada profesión, como era y es la del controlador de tránsito aéreo.
Así tendremos más tarde, se dicta el primer curso para 10 personas para el cual se trajo de Estados Unidos al sargento USAF, Thomas Sander, persona con experiencia para adiestrar civiles. Los egresados fueron ascendiendo hasta ocupar puestos en la naciente Dirección de Aeronáutica Civil del Ministerio de Comunicaciones. 
Para concluir, en otra entrevista reciente a Rubén Alfonso, el único sobreviviente del grupo (socarronamente comenta en baja voz: “en parte gracias también a ese caballero inglés llamado Johnny Walker”), refirió el apoyo dispensado por el entonces mayor Pacaníns, quien “siempre estuvo con nosotros y respaldo las decisiones que tomábamos. Él fue el artífice para hacer realidad la torre de control en Maiquetía”.

Las aerovías nacionales. 

En el jardín de su residencia en la urbanización La Carlota, Alfonzo Giménez fue preguntado: ¿quién ha hecho más por la aviación civil venezolana? Por lo que él conoció en su juventud, respondió:
-Guillermo Pacaníns. Le dio gran impulso a nuestra aeronáutica civil desde las posiciones que tuvo, muchas, todas importantes. Hizo más que todos aquellos que han tenido la misma oportunidad. Nos ayudó a establecer el control de tránsito aéreo y las telecomunicaciones aeronáuticas, a las que me dediqué a partir de 1944, en el gobierno de Medina Angarita, quien hace cuanto pudo como ocurrió durante el trienio adeco y luego con Pérez Jiménez.

-Un logro para usted trascendente.

-En 1950, a pesar del desarrollo alcanzado por el transporte aéreo nacional, no estaban definidas las aerovías. Hice ese trabajo. Conté con los jefes de operaciones de las líneas y tripulantes amigos. En Maiquetía les preguntaba: ¿Cómo llegan ustedes a Barcelona? ¿A Porlamar? ¿A Coro o a San Antonio? Con cada referencia que me daban, diferentes la mayoría pues cada línea o cada piloto tenía su propia ruta, la anotaba y con ellas trazaba un mapa con los diferentes segmentos, cada uno en distinto color. Con toda esa información, organizada, técnicamente analizada, elaboramos el mapa de aerovías nacionales, primero en el país. Como ustedes saben, en el ministerio me dediqué a los asuntos relacionados con la navegación, comunicaciones y el control del tránsito aéreo. 

-¿Hasta cuándo?

-Comienzos del primer gobierno de Caldera, cuando la política se enraíza en la función que veníamos realizando, aumentan las presiones fuertes de arriba y desde abajo, y el director de aeronáutica, general Gregorio López García, se pliega a los sindicatos y la asociación de controladores impone condiciones como parte de sus luchas por justas reivindicaciones socio- económicas y tener más poder. Salí jubilado y me voy a trabajar con el ‘Negro Gómez’ como subdirector y docente en Govesa, donde me fue muy bien; ayudé a formar a tantísimos aviadores. En aviación no está permitido cometer errores; suelen resultar costosos…
-Fui muy amigo de Harry Gibson –tercia en la conversación el psiquiatra Hernán Pifano.
-Ah caramba, también fue excelente amigo y colaborador mío. Me ayudó en lo que le dije sobre la estructuración y mapeo oficial de las aerovías nacionales. Es una de nuestras figuras relevantes de la aviación civil.
-Gibson resaltaba el papel estelar de Estados Unidos en el desarrollo de la aviación moderna –agrega Pifano.
-Eso se plantea desde los propios orígenes de la aeronáutica: Estados Unidos versus Europa, cada cual con visiones y logros. Está escrito por los tratadistas desde 1910, en el albor de la aviación. Sin negar los méritos iniciales de los ingleses, sus aviones, como la mayoría de los europeos de antes y después de la II Guerra, eran camastrones comparados con la versatilidad del Douglas DC-3, sin par… Esa visión impera y entre los colosos contemporáneos, Boeing y Airbus, la competencia es fuerte con visiones y también generación de diversos pareceres sin negar la excelencia de productos de ambos fabricantes líderes mundiales…

Rubén Alfonzo Giménez operador fundador de la primera torre de control de tránsito aéreo de Venezuela y diseñador del plan de tránsito aéreo de nuestro país, autoridad internacional en materia de aeronáutica civil a quien ahora se le rinde homenaje en las instalaciones del del Instituto Universitario de Aeronáutica Civil (IUAC)

Luis Enrique Vargas, abogado asesor de líneas aéreas, técnico en control de tránsito aéreo, profesional del derecho con estudios de post grado en derecho aeronáutico en la Universidad McGill (Canadpa) y MIT (Estados Unidos). 

José Antonio Rudas (+), Vicencio Álvarez y el doctor Mastro Domenico fotografiados en el Museo del Transporte hace tres años.
Vicencio Alvarez, J. A. Rudas, Luis E. Vargas y el capitán López Rivas.

Urbanización Los Cortijos de Lourdes

El arquitecto Ricardo Rodríguez Boades escribió en Caracas en Retrospectiva, facebook fundado y dirigido por María Sigillo: “Era una hacienda de caña propiedad de una familia de origen canario; el nombre original era Saltrón. A principios del siglo XX fue adquirida por la familia Zárraga y en ella se mantuvo la producción de caña de azúcar. Donde estuvo situada la industria textil Tócome, era la hacienda y donde hoy está la Urbanización Industrial Los Ruíces, estaba el Central Caracas, donde hacia los años 20 del siglo XX procesaban la caña de azúcar. Su propietaria doña Belén Alcántara de Zárraga (abuela de don José Antonio Giacopini Zárraga). Ella le pidió el favor a la Virgen de Lourdes de que su esposo saliera de ciertas dificultades. Al cumplirsele todo lo que pidió resuelve cambiar de nombre la propiedad por Hacienda Lourdes en pago a los favores recibidos.
El nombre Los Cortijos de Lourdes debe haber respondido al concepto que indica el tipo de hábitat rural propio de España que consta de zonas de vivienda y otras dependencias para la explotación del agro … Así debe haber sido hasta los años 30. A finales del año 1944, un grupo de jugadores de bolas criollas los fines de semana, decide fundar un club “muy venezolano y familiar”. Para ello, el 22 de octubre 1944 acordó formalizar la constitución del club social para lo cual adquiere un lote de terreno ubicado en la Hacienda Lourdes. Inicialmente lo llamaron Club Campestre de Lourdes. Pero a posteriori el Club Campestre Los Cortijos lo establecen 150 socios, cada la acción a dos mil bolívares. Lo primero que construyen los socios fue la pequeña casa principal, el patio de bolas, una gallera y la manga de toros coleados. En la década de los años 60 lo dotan de nueva casa principal obra del arquitecto Carlos Brando En la década de 1950 se parcela el resto de los terrenos de la antigua hacienda que con el transcurrir de los años pasó a ser una zona industrial sólo manteniendo el nombre Cortijo en la memoria de aquellos que la vieron crecer”.
Desde el Museo del Transporte se agregó al interesante resúmen elaborado por el arquitecto Rodríguez Boades: “Chrysler instaló su línea de ensamblaje de automóviles y vehículos utilitarios en los espacios que ocupan (sector este de la urbanización) las vecindades del Club Los Cortijos, las oficinas de Coca Cola, el Centro Empresarial Polar y la cervecería.
La Chrysler mantuvo allí como otras plantas industriales hasta la puesta en práctica de la política de descongestionamiento industrial de Caracas que data de los días del primer gobierno de Rafael Caldera (1969/74), cuando adoptaron medidas importantes para evitar mayor contaminación ambiental en el valle de Caracas, fue creado el área protectora que circulada en planos la ciudad capital debido a en la práctica ha sido -y es- violentado cada día para peor con el paso de los días. También -no debe obviarse- se estableció -y practicó- un control bastante severo sobre la emisiones de los automotores, niveles que hace mucho tiempo se ignora aunque crece en parte debido a la antiguedad del parque automotor y el total abandono de políticas de salud pública que contemplen el daño a la salud pública causado por gases que pegan directo a la cara de los viandantes, automovilistas y personas que se desplazan en motos y bicicletas.
Cabe mencionar que al suroeste de La Casona, a un lado (este) de la quebrada Agua de Maíz, se hallaba el desvío que conectaba con el tranvía, la línea del tren del FCV que definía el borde sur de las haciendas que luego fueron la urbanización La Floresta, el Parque del Este, Santa Cecilia y Los Cortijos. El tranvía subía hasta Los Dos Caminos y Los Chorros, no sólo urbanismo residencial pues los caraqueños iban a encontrarse con las cascadas de agua del Ávila en las cuales se refrescaban y gozaban el paraje boscoso y pequeñas lagunas a los pies de la montaña.
En el plano publicado por el arquitecto Rodríguez Boades basado en la aerofotografía contratada y publicada por la Cía. Shell de Venezuela, se aprecia el curso que seguía la delgada línea de rieles del tren que avanzaba de oeste a este rumbo a Petare y Santa Lucía, la cual estuvo abierta hasta 1954. También, el estado que para ese momento presentaba La Carlota como aeródromo fundado en abril de 1946 por el Aeroclub Caracas, campo de aviación que fue extendiéndose progresivamente hacia el naciente como al poniente debido a las necesidades de aviones mayores que los traídos de Maiquetía por los jóvenes pilotos fundadores.
Sobre Los Cortijos de Lourdes tuvo lugar el primer choque en el aire entre dos diminutas aeronaves de las primeras con base en la primitiva pista de La Carlota; el saldo fue un fallecido y dos sobrevivientes. En los años ochenta, entre el callejón que separa el Club Los Cortijos de las instalaciones de Polar, cayó una aeronave que acababa de decolar de La Carlota. A bordo del avión estaban entre otros pasajeros, familiares de un famoso abogado-aviador acompañado por uno de los más prestigiosos capitanes fundadores de AVENSA y VIASA”.


La antigua planta de la Chrysler en Venezuela, fundada por iniciativa de John Phelps, mantiene en la actualidad parte de la estructura original pero aprovechada por otra empresa que nada tiene que ver con automóviles. También se mantiene el tanque elevado aunque no se utiliza. La postal forma parte de la colección de la FMT.
Col.: Gilda Caceres


miércoles, 9 de marzo de 2016

Recuerdos de Rafael Castillo Gil, cronista de Chacao

Rafael Castillo Gil cambió por la historia los números y las cuentas de la Compañía Shell de Venezuela.  Eso lo decidió sin mayor esfuerzo. Antes que las tareas propias del contabilista lo marcaba interés por investigar temas históricos, de manera particular cuanto tuviera que ver con el lugar donde nació, dentro de poco serían 80 años: Chacao, en cuya calle Miranda residían sus mayores que en día remoto llegaron del estado Apure al diminuto poblado al este del valle de Caracas, del cual el hijo de Rafael Castillo y Ana María Gil de Castillo, llegaría a ser Cronista oficial a partir del 11 de abril de 1983 por resolución del entonces presidente del Concejo Municipal del Distrito Sucre, Enrique Mendoza D' Ascoli, antes de la división territorial en cuatro municipios: Baruta, Chacao, El Hatillo y Sucre.
La Shell lo ocupó diez años. Laboró en las oficinas centrales en el edificio La Estancia -a la entrada de Chuao-, y en Las Cantinas, los enormes depósitos de combustibles situados en la carretera vieja Caracas-La Guaira. Renuncia a la concesionaria por la acogida que en Petare brinda al inquieto novel investigador de lo vernáculo, el  destacado cronista mirandino Lorenzo Vargas Mendoza. Lo afina en el arte de escudriñar viejos documentos de historias locales así como en el caudal que se desprende del patrimonio inmaterial y las tradiciones de los pueblos, fuentes inagotables de saber.
"Fue por lo que optó Rafael para dedicarle su pasión y la vocación de servicio a la comunidad" afirma orgullosa su viuda, Margarita Blanco de Castillo (nacida en la calle Cecilia Acosta, Chacao). El matrimonio los unió con amor medio siglo hasta que la muerte sorprende a Rafael el 2 de diciembre de 2015 debido al infarto al miocardio que sobreviene abordo de la unidad de Transchacao en la que subía por la avenida Mohedano hacia El Pedregal.
Tras servir también en la farmacia ubicada frente a la plaza Bolívar de Chacao que tenía como finalidad atender necesidades colectivas pero en especial las de policías locales, pasa a ocupar la oficina destinada al cronista, situada dentro de la Casa Municipal de Chacao, instalación que pasó a llamarse Oficina de Conservación del Patrimonio Histórico, creada en sesión de la Cámara Municipal del Concejo Municipal de Chacao el 8 de julio de 1993, Ordenanza N° 034/93, publicada en Gaceta Oficial del 12 de agosto de 1993.
Rafael -nacido en 1936- figuró entre aquellos que impulsan la lucha por la autonomía de Chacao.
En 1974 se le vio activo en el grupo de cofundadores de la Casa de la Cultura y Bellas Artes de Chacao. Lo afanó un gran homenaje permanente al indio Chacao, valeroso cacique del que toma el nombre el pueblo y el municipio. Chacao murió en 1567 durante un combate de su tribu con tropas acompañantes de Diego de Losada en uno de los primeros recorridos del fundador de Caracas por el este del valle a los pies del Guaraira Repano, bañado por las aguas de los río Guaire y Valle, cruzado por caudalosas quebradas descendentes de la majestuosa montaña.
Las coincidencias entre Castillo y el escultor Alejandro Colina (Caracas 1902-1976) en cuanto al interés o inclinación compartida alrededor del tema de las etnias indígenas, los acercó todavía más a propósito del cacique Chacao, estudiado por el investigador y –entonces- todavía cronista ahdoc.
El artista Colina apoyado en el investigador y activista social Castillo Gil, genera la alianza con la finalidad de favorecer el mejor tratamiento posible a la escultura del aborigen. Conocido como “escultor radical” (entre sus más famosas obras figura la estatua de María Lionza) Colina tampoco logró lo que prefería "… como Rafael, la inclusión de una fuente descartada por los diseñadores del monumento situado en lo que conocíamos como Punta Brava, hoy Plaza El Indio. No fue fácil porque como tantas veces, al final privaron otros intereses o visiones" -comenta doña Margarita a cuya memoria enseguida viene el recuerdo de la llamada telefónica que el cronista le hizo desde la oficina a través de cuyo ventanal presenciaba el derrumbe de la estatua ecuestre del libertador Simón Bolívar, obra de Arturo Ruz Aguilera, a días de inaugurada por la alcaldesa Irene Sáez.  Cabe recordar que cuando Rafael tenía cuatro años de edad su padre formó parte de los chacaenses promotores de la Junta Pro-Monumento al Padre de la Patria Simón Bolívar destinado a la plaza central del pueblo, iniciativa que concluirá con la adquisición e instalación en 1940 de la pieza escultórica ofrenda al Libertador realizada por nuestro famoso escultor Lorenzo González.
En 1985, junto a un grupo de vecinos, Rafael interviene como protagonista de primera fila en la formación de la Asociación Civil de Palmeros de Chacao. Así se consolida y adquiere también personalidad jurídica propia la organización consagrada a preservar la tradición de los palmeros, vale decir, más de 130 años de historia. A Castillo lo animó en 1986 y 1996 darle relevancia a las conmemoraciones alusivas a la primera recolección del café plantado en territorio chacaense con fines industriales.
Doña Margarita afirma que investigar, compartir conocimientos, estar con o entre la gente, no dejaba días libres o vacaciones. La labor silenciosa que comprometía el espiritu y la condición del ciudadano responsable en cuya palabra creía el vecindario del municipio incluye –entre otros- la tarea que permitió oficial u oficiosamente compilar el primer libro de Gobierno de Chacao, manuscritos con data entre 1776 y 1856, redactados en vetusto castellano por sacerdotes que se suceden en el templo de San José de Chacao. También el estudio de los libros del Registro Subalterno entre 1720 y 1910 con lo cual facilitó levantar el correspondiente índice, actividad que valió la pena pues de entonces a esta parte amplió las fuentes para conocer la evolución de los municipios que conformaban el antiguo distrito Sucre del estado Miranda.
En las investigaciones de la vida del músico Vicente Emilio Sojo, descubrió el cronista Castillo Gil que tan insigne figura pasó los primeros años de vida en parte del espacio que ocupa el edificio de la Escuela Municipal Andrés Bello, en donde logra coloquen una placa que recuerda a Sojo.  En 1978 desvelaron un busto de Andrés Bello dentro de la misma edificación escolar.
Las vidas del fundador (1768) de Chacao, José Solano Bota, como la del padre José Antonio (García) Mohedano, segundo párroco de Chaca0 (1770{1799 lapso dentro del cual promovió el cultivo del café) fueron objeto de su atención. Imposible algo distinto tratándose de personajes con tal significación histórica. También publicó algo dedicado a la patrona de los músicos, Santa Cecilia.
La compilación de documentos y correspondientes comentarios del cronista publicada por la Fundación Chacao (c.2000), entre otras, ofrece la historia de la urbanización La Castellana así como de la parroquia eclesiástica de San José de Chacao la cual de 1769 a 1997 había contado 63 párrocos.
So pretexto de la edad, contrario a que casi todos los cronistas de nuestras ciudades han sido y son vitalicios para que el resto de sus días los ocupen en investigar, escribir, publicar, velar por el patrimonio además de representar la historia y las tradiciones, encarnar la presencia del pasado y su enlace con el presente, Rafael Castillo Gil, ex presidente de la asociación de cronistas mirandinos, por derecho y obra apreciado como miembro de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades de Venezuela, deja el despacho asignado al cronista oficial de Chacao. Quedaron libros y documentos acumulados durante años. Imperaron la pujanza de clanes y banderas.
Pero el pensionado no interrumpe las investigaciones inconclusas, tampoco nuevos proyectos, menos el vínculo con los chacaenses. Pero,  más interesante el que sostuvo con gente de cualquier parte de la capital, del país, estudiantes o no, viandantes, curiosos a quienes sirve hasta el último día de la vida como referencia o fuente de informaciones de las que no aparecen en los libros.
“Por todas partes te encuentro caminando, hablando con la gente, …estás en todas partes…” –le habría comentado el alcalde Ramón Muchacho a Rafael la última vez que se toparon en alguna de las calles del casco central –comenta doña Margarita le confió su esposo semanas antes de fallecer. La casa de familia la visitaban quienes la convertían en el aula donde disertaba el cronista Castillo Gil. “Le preguntaban en todas partes, muchas veces nos tocaban la puerta para hacerle una consulta... Sin oficina, a muchos los reunía en la plaza Bolívar”.
Margarita recuerda la intervención de su esposo ante el mal estado de un mamón de muchísimos años plantado en la plaza Bolívar. Daba lástima derribarlo pero se hizo peligroso. La intervención del cronista orientó la solución hacia el reemplazo por un apamate cuyo crecimiento vigiló. Los frutales no convienen en plazas públicas que deben ofrecer sombra con árboles ornamentales –sugería Castillo Gil, pendiente del patrimonio vegetal en Chacao. Lo apesadumbraban las sierras en manos de constructores.
Rafael Castillo jamás dejó de ser el investigador comprometido con la historia y las tradiciones populares que lo impulsan a poner a un lado los números y las cuentas que lo ocupaban cuando joven de edad e hizo familia con Mercedes, unión de la que nacieron Eduardo, Magaly y Ricardo Castillo Blanco, aventajados  profesionales, uno residente en California y otros en Caracas
Desde la edad de cinco años, quien sería su esposa, Margarita Blanco ocupa la casa que el matrimonio Castillo-Blanco compartió en la calle principal de El Pedregal, quinta “La Norteña”.
“Esta es de las primeras casas de la zona, la de al lado estaba cuando nos mudamos… esta construcción es de mis padres, José Eduardo y Rita Blanco, ambos del Chacao viejo… se vinieron a esta parte de Chacao donde había establos, el camino accidentado y empedrado para subir, contadas casitas dispersas además de los linderos de los terrenos demarcados con muros bajos de piedras… la mayoría pertenecían a Antonina Blanco… Cuando nos casamos aquí tuvimos el espacio para criar a nuestros hijos… La casa la mantuvimos casi como la recibí aunque con mejoras y la ampliación donde ubicar cosas que la vida fue deparándonos” –refiere doña Margarita sentada en la sala en cuyas paredes cuelgan cuadros de diversos autores populares, “los que más le gustaban a Rafael, claro que con la figura del indio Chacao arriba de todo los demás”.
Desde “La Norteña” asistieron al urbanismo de los alrededor de El Pedregal como del propio sector, siempre –dijo- apacible, de gente honrada, trabajadora que se comporta como una sola familia. Margarita es prima de don Ramón Delgado, de los más antiguos palmeros activos –el mayor-, personalidad apreciada y respetada por la comunidad de El Pedregal.
Comenta  atribulada, orgullosa de quien fue su esposo, que a Rafael le interesó como distracción, la taxidermia y la escultura. Sobre la mesa lateral de la sala reposa una pieza de sus obras, “la última que hizo no hace tanto tiempo”. Un pie bien acabado en yeso. Tuvo la delicadeza de obsequiárselo. “Las manualidades que hizo fue regalándolas hasta deshacerse de todas”.
Rafael Castillo Gil, decente, muy digno, gentil, caballeroso, discreto, fue generoso con su trabajo, el tiempo, su persona  y todo cuanto dispuso para compartirlo con la misma soltura mostrada en el trato con la gente.
Al día siguiente de su deceso, la Cámara Municipal emitió acuerdo de duelo. 
Según la información que el día 4 de marzo de 2016 dio a conocer ARUACA (Asociación de residentes de la Urbanización de Altamira y La Castellana), el Concejo Municipal tramita de conformidad con la respectiva ordenanza, dar el nombre del antiguo cronista a la segunda transversal de La Castellana a partir de la plaza Lorenzo Fernández (avenida San Felipe), en dirección este hasta su final en El Pedregal. 
Alfredo Schael




Hasta 1953 circuló el tren del Ferrocarril Central de Venezuela que corría entre las estaciones Santa Rosa (Caracas) y Ocumare del Tuy vía Sabana Grande, Chacao, Dos Caminos Petare, Santa Lucía, Ocumare del Tuy.


Primer edificio edificado en Chacao después de publicada la ordenanza municipal de 1953 en materia de construcciones.
Portada de un libro de escritos de Rafael Castillo Gil publicado por la Fundación Cultura Chacao.


Grupo de palmeros que años atrás tomaban parte en la tradicional bajada de las ramas de palmas cortadas en las alturas del Ávila con motivo de la Semana Santa.

Edificio Los Llanos. Chacao, 1956. Arquitecto  Jan Gorecki. Fue el mismo que diseñó algunos de los primeros edificios modernos construidos sobre la nueva avenida Miranda y más tarde en los sectores urbanizados alrededor de Chacao y edificaciones residenciales en otras urbanizaciones capitalinas.

Edificio en Chacao con autos y  concesionario studebaker 1954-55

En obras la avenida Miranda como ampliación de la Carretera del Este inaugurada en 1912, se aprecian viejas casas y el espacio conocido como Punta Brava actual plaza El Indio. Más adelante el Cine Castellana en construcción. (c.1953).

Así era Chacao cuando nació en 1936 Rafael Castillo.
La casa de la hacienda San Diego donde se construyó la urbanización La Castellana se hallaba donde existe la plaza La Castellana (Isabel La Católica).


Trencito modesto

“El tren Caracas-Santa Lucía-Ocumare salía de la estación Santa Rosa; kilómetro y medio más adelante cruzaba el puente sobre la que más tarde –años cuarenta– sería la Avenida Juan Bautista de La Salle, en Los Caobos; corría a todo lo largo de por donde va hoy la avenida Libertador; en los años veinte le hicieron entrar a un pequeño túnel en arco debajo del paso a nivel a la altura de la Avenida Principal del Caracas Country Club; pasaba al sur de Campo Alegre y Chacao; atravesaba los terrenos frente al actual Centro Comercial Sambil así como por donde tenemos el distribuidor Altamira; proseguía al sur de la urbanización La Floresta, el lindero sur del Parque del Este frente al aeródromo de La Carlota; cruzaba un par de puentes, uno de los cuales sobre la quebrada Agua de Maiz, en Santa Cecilia. Rozaba los terrenos que dan hacia la autopista en la planta de Cervecería Polar en Los Cortijos, bordeaba la parcela que ocupa la papelera en Buena Vista hasta llegar a la estación en Petare situada detrás de donde funciona el hospital Pérez de León. La terminal petareña estaba bastante cercana a la ribera del río y para subir al pueblo –la zona hoy llamada Casco Colonial-, existía una escalinata empinada.
En hermoso libro de evocaciones caraqueñas correspondiente al decenio de 1950, publicado en el 2005 por Libros de El Nacional, la profesora Marisa Vannini, insigne investigadora de la cultura italiana en Venezuela, recuerda que de niña, ella residía en la avenida Los Jabillos de La Florida, por lo que le era familiar el paso del que recuerda como:

…trencito modesto, breve de silbido discreto, poco ruidoso… Me parecía un tren de juguete, me complacía imaginar que en él viajasen las muñecas de trapo, los niños del kinder con sus caritas sonrosadas y sus ojos inmensos, llevando sombreritos de colores y chupetas en la mano. El tren –dice-tampoco era puntual en su despuntar gallardo y bizarro a cuyo paso ella saludaba a los pocos pasajeros correctamente sentados, que a menudo me gratificaban con una sonrisa”.

Tomado del libro “Ferrocarriles en Venezuela, historia complicada”.
Alfredo Schael.
FMT/IAFE.
Caracas, 2009.
Profesora Marisa Vannini (Florencia, Italia, 1928/Caracas, marzo 2015).