jueves, 10 de marzo de 2016

Urbanización Los Cortijos de Lourdes

El arquitecto Ricardo Rodríguez Boades escribió en Caracas en Retrospectiva, facebook fundado y dirigido por María Sigillo: “Era una hacienda de caña propiedad de una familia de origen canario; el nombre original era Saltrón. A principios del siglo XX fue adquirida por la familia Zárraga y en ella se mantuvo la producción de caña de azúcar. Donde estuvo situada la industria textil Tócome, era la hacienda y donde hoy está la Urbanización Industrial Los Ruíces, estaba el Central Caracas, donde hacia los años 20 del siglo XX procesaban la caña de azúcar. Su propietaria doña Belén Alcántara de Zárraga (abuela de don José Antonio Giacopini Zárraga). Ella le pidió el favor a la Virgen de Lourdes de que su esposo saliera de ciertas dificultades. Al cumplirsele todo lo que pidió resuelve cambiar de nombre la propiedad por Hacienda Lourdes en pago a los favores recibidos.
El nombre Los Cortijos de Lourdes debe haber respondido al concepto que indica el tipo de hábitat rural propio de España que consta de zonas de vivienda y otras dependencias para la explotación del agro … Así debe haber sido hasta los años 30. A finales del año 1944, un grupo de jugadores de bolas criollas los fines de semana, decide fundar un club “muy venezolano y familiar”. Para ello, el 22 de octubre 1944 acordó formalizar la constitución del club social para lo cual adquiere un lote de terreno ubicado en la Hacienda Lourdes. Inicialmente lo llamaron Club Campestre de Lourdes. Pero a posteriori el Club Campestre Los Cortijos lo establecen 150 socios, cada la acción a dos mil bolívares. Lo primero que construyen los socios fue la pequeña casa principal, el patio de bolas, una gallera y la manga de toros coleados. En la década de los años 60 lo dotan de nueva casa principal obra del arquitecto Carlos Brando En la década de 1950 se parcela el resto de los terrenos de la antigua hacienda que con el transcurrir de los años pasó a ser una zona industrial sólo manteniendo el nombre Cortijo en la memoria de aquellos que la vieron crecer”.
Desde el Museo del Transporte se agregó al interesante resúmen elaborado por el arquitecto Rodríguez Boades: “Chrysler instaló su línea de ensamblaje de automóviles y vehículos utilitarios en los espacios que ocupan (sector este de la urbanización) las vecindades del Club Los Cortijos, las oficinas de Coca Cola, el Centro Empresarial Polar y la cervecería.
La Chrysler mantuvo allí como otras plantas industriales hasta la puesta en práctica de la política de descongestionamiento industrial de Caracas que data de los días del primer gobierno de Rafael Caldera (1969/74), cuando adoptaron medidas importantes para evitar mayor contaminación ambiental en el valle de Caracas, fue creado el área protectora que circulada en planos la ciudad capital debido a en la práctica ha sido -y es- violentado cada día para peor con el paso de los días. También -no debe obviarse- se estableció -y practicó- un control bastante severo sobre la emisiones de los automotores, niveles que hace mucho tiempo se ignora aunque crece en parte debido a la antiguedad del parque automotor y el total abandono de políticas de salud pública que contemplen el daño a la salud pública causado por gases que pegan directo a la cara de los viandantes, automovilistas y personas que se desplazan en motos y bicicletas.
Cabe mencionar que al suroeste de La Casona, a un lado (este) de la quebrada Agua de Maíz, se hallaba el desvío que conectaba con el tranvía, la línea del tren del FCV que definía el borde sur de las haciendas que luego fueron la urbanización La Floresta, el Parque del Este, Santa Cecilia y Los Cortijos. El tranvía subía hasta Los Dos Caminos y Los Chorros, no sólo urbanismo residencial pues los caraqueños iban a encontrarse con las cascadas de agua del Ávila en las cuales se refrescaban y gozaban el paraje boscoso y pequeñas lagunas a los pies de la montaña.
En el plano publicado por el arquitecto Rodríguez Boades basado en la aerofotografía contratada y publicada por la Cía. Shell de Venezuela, se aprecia el curso que seguía la delgada línea de rieles del tren que avanzaba de oeste a este rumbo a Petare y Santa Lucía, la cual estuvo abierta hasta 1954. También, el estado que para ese momento presentaba La Carlota como aeródromo fundado en abril de 1946 por el Aeroclub Caracas, campo de aviación que fue extendiéndose progresivamente hacia el naciente como al poniente debido a las necesidades de aviones mayores que los traídos de Maiquetía por los jóvenes pilotos fundadores.
Sobre Los Cortijos de Lourdes tuvo lugar el primer choque en el aire entre dos diminutas aeronaves de las primeras con base en la primitiva pista de La Carlota; el saldo fue un fallecido y dos sobrevivientes. En los años ochenta, entre el callejón que separa el Club Los Cortijos de las instalaciones de Polar, cayó una aeronave que acababa de decolar de La Carlota. A bordo del avión estaban entre otros pasajeros, familiares de un famoso abogado-aviador acompañado por uno de los más prestigiosos capitanes fundadores de AVENSA y VIASA”.


La antigua planta de la Chrysler en Venezuela, fundada por iniciativa de John Phelps, mantiene en la actualidad parte de la estructura original pero aprovechada por otra empresa que nada tiene que ver con automóviles. También se mantiene el tanque elevado aunque no se utiliza. La postal forma parte de la colección de la FMT.
Col.: Gilda Caceres


1 comentario:

  1. Al hacer referencia a sus mayores, don José Antonio Giacopini Zárraga, gran señor, personaje excepcional del siglo XX venezolano, comentó en uno de sus pocos escritos publicados donde refiere algunas de las caballerías importantes que se han levantado en el país, luego de amplísimo recorrido por la historia del caballo en nuestro territorio nacional, apunta: “El General José Antonio Zárraga y Belén Alcántara, (eran) propietarios de la Hacienda Lourdes desde fines del siglo XIX hasta mediados de la década del 1930, época en que el General Zárraga, ya al final de su vida, decide vender la hacienda, siendo la razón no haber tenido hijos varones que pudiesen encargarse del cuidado y mantenimiento que requería el campo y a él ya comenzaban a acabársele las fuerzas, así que prefirió ponerla en venta y dejar a sus herederos un negocio más seguro y sencillo, por lo cual adquirió bienes inmuebles y los puso en alquiler. Mi abuelo José Giacopini Zárraga, describía a sus abuelos Belén Alcantara y al General Zárraga, de la siguiente manera: "...Una de las características del abuelo y que me despertó por él una gran admiración siempre, es que era un caballista extraordinario, de lo mejor que había aquí. Era gran arrendador y preparador de caballos de silla, de caballos de paso y de caballos de silla en general. Un gran coleador. Ese era el general José Antonio Zárraga Clemente, el dueño de la hacienda Los Cortijos de Lourdes”, sita al este de Caracas, zona industrial en la cual está inserto el Club Los Cortijos, donde practican equitación con caballos de una buena cuadra, extensión rodeada de plantas como la dedicada a elaborar cerveza Polar, redactan e imprimen el diario El Nacional, funcionan las oficinas de Coca Cola y Montana, la hilandería de Textilera Gran Colombia, varias confeccionistas de ropa, los depósitos de Tecniciencia Libros, CANTV, EPA, etcétera.
    En uno de sus pocos escritos, Giacopini Zárraga refiere algunas de las caballerías más importantes que se han levantado en el

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