miércoles, 9 de marzo de 2016

Recuerdos de Rafael Castillo Gil, cronista de Chacao

Rafael Castillo Gil cambió por la historia los números y las cuentas de la Compañía Shell de Venezuela.  Eso lo decidió sin mayor esfuerzo. Antes que las tareas propias del contabilista lo marcaba interés por investigar temas históricos, de manera particular cuanto tuviera que ver con el lugar donde nació, dentro de poco serían 80 años: Chacao, en cuya calle Miranda residían sus mayores que en día remoto llegaron del estado Apure al diminuto poblado al este del valle de Caracas, del cual el hijo de Rafael Castillo y Ana María Gil de Castillo, llegaría a ser Cronista oficial a partir del 11 de abril de 1983 por resolución del entonces presidente del Concejo Municipal del Distrito Sucre, Enrique Mendoza D' Ascoli, antes de la división territorial en cuatro municipios: Baruta, Chacao, El Hatillo y Sucre.
La Shell lo ocupó diez años. Laboró en las oficinas centrales en el edificio La Estancia -a la entrada de Chuao-, y en Las Cantinas, los enormes depósitos de combustibles situados en la carretera vieja Caracas-La Guaira. Renuncia a la concesionaria por la acogida que en Petare brinda al inquieto novel investigador de lo vernáculo, el  destacado cronista mirandino Lorenzo Vargas Mendoza. Lo afina en el arte de escudriñar viejos documentos de historias locales así como en el caudal que se desprende del patrimonio inmaterial y las tradiciones de los pueblos, fuentes inagotables de saber.
"Fue por lo que optó Rafael para dedicarle su pasión y la vocación de servicio a la comunidad" afirma orgullosa su viuda, Margarita Blanco de Castillo (nacida en la calle Cecilia Acosta, Chacao). El matrimonio los unió con amor medio siglo hasta que la muerte sorprende a Rafael el 2 de diciembre de 2015 debido al infarto al miocardio que sobreviene abordo de la unidad de Transchacao en la que subía por la avenida Mohedano hacia El Pedregal.
Tras servir también en la farmacia ubicada frente a la plaza Bolívar de Chacao que tenía como finalidad atender necesidades colectivas pero en especial las de policías locales, pasa a ocupar la oficina destinada al cronista, situada dentro de la Casa Municipal de Chacao, instalación que pasó a llamarse Oficina de Conservación del Patrimonio Histórico, creada en sesión de la Cámara Municipal del Concejo Municipal de Chacao el 8 de julio de 1993, Ordenanza N° 034/93, publicada en Gaceta Oficial del 12 de agosto de 1993.
Rafael -nacido en 1936- figuró entre aquellos que impulsan la lucha por la autonomía de Chacao.
En 1974 se le vio activo en el grupo de cofundadores de la Casa de la Cultura y Bellas Artes de Chacao. Lo afanó un gran homenaje permanente al indio Chacao, valeroso cacique del que toma el nombre el pueblo y el municipio. Chacao murió en 1567 durante un combate de su tribu con tropas acompañantes de Diego de Losada en uno de los primeros recorridos del fundador de Caracas por el este del valle a los pies del Guaraira Repano, bañado por las aguas de los río Guaire y Valle, cruzado por caudalosas quebradas descendentes de la majestuosa montaña.
Las coincidencias entre Castillo y el escultor Alejandro Colina (Caracas 1902-1976) en cuanto al interés o inclinación compartida alrededor del tema de las etnias indígenas, los acercó todavía más a propósito del cacique Chacao, estudiado por el investigador y –entonces- todavía cronista ahdoc.
El artista Colina apoyado en el investigador y activista social Castillo Gil, genera la alianza con la finalidad de favorecer el mejor tratamiento posible a la escultura del aborigen. Conocido como “escultor radical” (entre sus más famosas obras figura la estatua de María Lionza) Colina tampoco logró lo que prefería "… como Rafael, la inclusión de una fuente descartada por los diseñadores del monumento situado en lo que conocíamos como Punta Brava, hoy Plaza El Indio. No fue fácil porque como tantas veces, al final privaron otros intereses o visiones" -comenta doña Margarita a cuya memoria enseguida viene el recuerdo de la llamada telefónica que el cronista le hizo desde la oficina a través de cuyo ventanal presenciaba el derrumbe de la estatua ecuestre del libertador Simón Bolívar, obra de Arturo Ruz Aguilera, a días de inaugurada por la alcaldesa Irene Sáez.  Cabe recordar que cuando Rafael tenía cuatro años de edad su padre formó parte de los chacaenses promotores de la Junta Pro-Monumento al Padre de la Patria Simón Bolívar destinado a la plaza central del pueblo, iniciativa que concluirá con la adquisición e instalación en 1940 de la pieza escultórica ofrenda al Libertador realizada por nuestro famoso escultor Lorenzo González.
En 1985, junto a un grupo de vecinos, Rafael interviene como protagonista de primera fila en la formación de la Asociación Civil de Palmeros de Chacao. Así se consolida y adquiere también personalidad jurídica propia la organización consagrada a preservar la tradición de los palmeros, vale decir, más de 130 años de historia. A Castillo lo animó en 1986 y 1996 darle relevancia a las conmemoraciones alusivas a la primera recolección del café plantado en territorio chacaense con fines industriales.
Doña Margarita afirma que investigar, compartir conocimientos, estar con o entre la gente, no dejaba días libres o vacaciones. La labor silenciosa que comprometía el espiritu y la condición del ciudadano responsable en cuya palabra creía el vecindario del municipio incluye –entre otros- la tarea que permitió oficial u oficiosamente compilar el primer libro de Gobierno de Chacao, manuscritos con data entre 1776 y 1856, redactados en vetusto castellano por sacerdotes que se suceden en el templo de San José de Chacao. También el estudio de los libros del Registro Subalterno entre 1720 y 1910 con lo cual facilitó levantar el correspondiente índice, actividad que valió la pena pues de entonces a esta parte amplió las fuentes para conocer la evolución de los municipios que conformaban el antiguo distrito Sucre del estado Miranda.
En las investigaciones de la vida del músico Vicente Emilio Sojo, descubrió el cronista Castillo Gil que tan insigne figura pasó los primeros años de vida en parte del espacio que ocupa el edificio de la Escuela Municipal Andrés Bello, en donde logra coloquen una placa que recuerda a Sojo.  En 1978 desvelaron un busto de Andrés Bello dentro de la misma edificación escolar.
Las vidas del fundador (1768) de Chacao, José Solano Bota, como la del padre José Antonio (García) Mohedano, segundo párroco de Chaca0 (1770{1799 lapso dentro del cual promovió el cultivo del café) fueron objeto de su atención. Imposible algo distinto tratándose de personajes con tal significación histórica. También publicó algo dedicado a la patrona de los músicos, Santa Cecilia.
La compilación de documentos y correspondientes comentarios del cronista publicada por la Fundación Chacao (c.2000), entre otras, ofrece la historia de la urbanización La Castellana así como de la parroquia eclesiástica de San José de Chacao la cual de 1769 a 1997 había contado 63 párrocos.
So pretexto de la edad, contrario a que casi todos los cronistas de nuestras ciudades han sido y son vitalicios para que el resto de sus días los ocupen en investigar, escribir, publicar, velar por el patrimonio además de representar la historia y las tradiciones, encarnar la presencia del pasado y su enlace con el presente, Rafael Castillo Gil, ex presidente de la asociación de cronistas mirandinos, por derecho y obra apreciado como miembro de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades de Venezuela, deja el despacho asignado al cronista oficial de Chacao. Quedaron libros y documentos acumulados durante años. Imperaron la pujanza de clanes y banderas.
Pero el pensionado no interrumpe las investigaciones inconclusas, tampoco nuevos proyectos, menos el vínculo con los chacaenses. Pero,  más interesante el que sostuvo con gente de cualquier parte de la capital, del país, estudiantes o no, viandantes, curiosos a quienes sirve hasta el último día de la vida como referencia o fuente de informaciones de las que no aparecen en los libros.
“Por todas partes te encuentro caminando, hablando con la gente, …estás en todas partes…” –le habría comentado el alcalde Ramón Muchacho a Rafael la última vez que se toparon en alguna de las calles del casco central –comenta doña Margarita le confió su esposo semanas antes de fallecer. La casa de familia la visitaban quienes la convertían en el aula donde disertaba el cronista Castillo Gil. “Le preguntaban en todas partes, muchas veces nos tocaban la puerta para hacerle una consulta... Sin oficina, a muchos los reunía en la plaza Bolívar”.
Margarita recuerda la intervención de su esposo ante el mal estado de un mamón de muchísimos años plantado en la plaza Bolívar. Daba lástima derribarlo pero se hizo peligroso. La intervención del cronista orientó la solución hacia el reemplazo por un apamate cuyo crecimiento vigiló. Los frutales no convienen en plazas públicas que deben ofrecer sombra con árboles ornamentales –sugería Castillo Gil, pendiente del patrimonio vegetal en Chacao. Lo apesadumbraban las sierras en manos de constructores.
Rafael Castillo jamás dejó de ser el investigador comprometido con la historia y las tradiciones populares que lo impulsan a poner a un lado los números y las cuentas que lo ocupaban cuando joven de edad e hizo familia con Mercedes, unión de la que nacieron Eduardo, Magaly y Ricardo Castillo Blanco, aventajados  profesionales, uno residente en California y otros en Caracas
Desde la edad de cinco años, quien sería su esposa, Margarita Blanco ocupa la casa que el matrimonio Castillo-Blanco compartió en la calle principal de El Pedregal, quinta “La Norteña”.
“Esta es de las primeras casas de la zona, la de al lado estaba cuando nos mudamos… esta construcción es de mis padres, José Eduardo y Rita Blanco, ambos del Chacao viejo… se vinieron a esta parte de Chacao donde había establos, el camino accidentado y empedrado para subir, contadas casitas dispersas además de los linderos de los terrenos demarcados con muros bajos de piedras… la mayoría pertenecían a Antonina Blanco… Cuando nos casamos aquí tuvimos el espacio para criar a nuestros hijos… La casa la mantuvimos casi como la recibí aunque con mejoras y la ampliación donde ubicar cosas que la vida fue deparándonos” –refiere doña Margarita sentada en la sala en cuyas paredes cuelgan cuadros de diversos autores populares, “los que más le gustaban a Rafael, claro que con la figura del indio Chacao arriba de todo los demás”.
Desde “La Norteña” asistieron al urbanismo de los alrededor de El Pedregal como del propio sector, siempre –dijo- apacible, de gente honrada, trabajadora que se comporta como una sola familia. Margarita es prima de don Ramón Delgado, de los más antiguos palmeros activos –el mayor-, personalidad apreciada y respetada por la comunidad de El Pedregal.
Comenta  atribulada, orgullosa de quien fue su esposo, que a Rafael le interesó como distracción, la taxidermia y la escultura. Sobre la mesa lateral de la sala reposa una pieza de sus obras, “la última que hizo no hace tanto tiempo”. Un pie bien acabado en yeso. Tuvo la delicadeza de obsequiárselo. “Las manualidades que hizo fue regalándolas hasta deshacerse de todas”.
Rafael Castillo Gil, decente, muy digno, gentil, caballeroso, discreto, fue generoso con su trabajo, el tiempo, su persona  y todo cuanto dispuso para compartirlo con la misma soltura mostrada en el trato con la gente.
Al día siguiente de su deceso, la Cámara Municipal emitió acuerdo de duelo. 
Según la información que el día 4 de marzo de 2016 dio a conocer ARUACA (Asociación de residentes de la Urbanización de Altamira y La Castellana), el Concejo Municipal tramita de conformidad con la respectiva ordenanza, dar el nombre del antiguo cronista a la segunda transversal de La Castellana a partir de la plaza Lorenzo Fernández (avenida San Felipe), en dirección este hasta su final en El Pedregal. 
Alfredo Schael




Hasta 1953 circuló el tren del Ferrocarril Central de Venezuela que corría entre las estaciones Santa Rosa (Caracas) y Ocumare del Tuy vía Sabana Grande, Chacao, Dos Caminos Petare, Santa Lucía, Ocumare del Tuy.


Primer edificio edificado en Chacao después de publicada la ordenanza municipal de 1953 en materia de construcciones.
Portada de un libro de escritos de Rafael Castillo Gil publicado por la Fundación Cultura Chacao.


Grupo de palmeros que años atrás tomaban parte en la tradicional bajada de las ramas de palmas cortadas en las alturas del Ávila con motivo de la Semana Santa.

Edificio Los Llanos. Chacao, 1956. Arquitecto  Jan Gorecki. Fue el mismo que diseñó algunos de los primeros edificios modernos construidos sobre la nueva avenida Miranda y más tarde en los sectores urbanizados alrededor de Chacao y edificaciones residenciales en otras urbanizaciones capitalinas.

Edificio en Chacao con autos y  concesionario studebaker 1954-55

En obras la avenida Miranda como ampliación de la Carretera del Este inaugurada en 1912, se aprecian viejas casas y el espacio conocido como Punta Brava actual plaza El Indio. Más adelante el Cine Castellana en construcción. (c.1953).

Así era Chacao cuando nació en 1936 Rafael Castillo.
La casa de la hacienda San Diego donde se construyó la urbanización La Castellana se hallaba donde existe la plaza La Castellana (Isabel La Católica).


No hay comentarios:

Publicar un comentario