jueves, 25 de febrero de 2016

El futuro de los cruceros

El futuro de los cruceros pasa por Asia, donde la oferta de las navieras ha crecido un 20% en los últimos dos años, según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA). En 2015 se superaron los 22 millones de pasajeros en todo el mundo (8 millones hicieron escala en España), y este año se espera alcanzar los 24 millones, muchos de ellos procedentes de China, que en 2017 se convertirá en el segundo país emisor, tras Estados Unidos. En 2016 se estrenan 27 nuevos barcos, que en su busca de la emoción y la sorpresa toman rumbos cada vez más exóticos. Un aviso para navegantes: quedan pocos días (hasta el 17 de febrero) para aprovechar las campañas de descuentos por venta anticipada de agencias como Viajes El Corte Inglés, Logitravel, Nautalia o Barceló. Esto lo ha publicado este 1e de febrero el diario español El País. 
En la fotografía de la colección de la FMT, turistas estadounidenses desembarcan de un barco de crucero que hizo escala en La Guaira a finales de la década de 1920. 
Aunque Venezuela registra semanalmente la visita de algunos barcos de cruceros, en la actualidad no figuramos entre los destinos preferidos por la grandes líneas dedicadas al fantástico negocio de los cruceros por el Caribe.


martes, 16 de febrero de 2016

APASIONADO AL VUELO, LOS AUTOS Y LA NATURALEZA

Peter Bottome Deary fue apasionado del automovilismo, la naturaleza y de modo particular de la aviación además de ocuparse de los intereses familiares en la Corporación Radiofónica de Venezuela (Coraven) que, el 18 de agosto de 1953, debuta en la pantalla chica como parte del espectro televisivo nacional compartido varias décadas por el Canal 2 correspondiente a Radio Caracas Televisión (RCTV). Bottome tuvo que ver hasta la edición final del proyecto periodístico Diario de Caracas, cofundado por el extraordinario periodista argentino Tomás Eloy Martínez. De la directiva del periódico formó parte como accionista de la editora. 
Representó en Venezuela con sumo éxito al fabricante de aviones Cessna –con José Salzberger promocionó la venta de buen número de jets ejecutivos Citation en sus diferentes versiones- y promovió otras empresas relacionadas con lo aeronáutico: Salta Servicios, Aeropotoco, Aviatrónica, Aerotuy (LTA), entre otras.
Heredó el que fue lugar de retiro de doña Katty, situado al sur este de Caracas, en el Cerro Volcán, justo en la ladera norte de la colina coronada por las antenas de retransmisión de las señales de televisoras y servidoras de telefonía. Llamado Topo Tepuy, permite gozar de una esplendorosa vista del Ávila y Caracas. Los esposos Cury Reverón y Peter Bottome, apoyados en especialistas, gerencian el maravilloso parque,, hermosísimo proyecto conservacionista fomentado en sus orígenes por Billy y Kathy Phelps. Hoy lo caracterizan la hermosura de los jardines y el ambiente orientado a servir a la recreación, aprendizaje para los visitantes y vivero dentro de un área típica de la vegetación tipo “bosque nublado” entre plantas de un jardín bien organizado con todo el arte de la arquitectura paisajista y la botánica. 
Hijo de Robert Bottome, hombre de negocios estadounidense radicado desde joven en Venezuela, y de Kate Deery, Kathy Phelps como cariñosamente llamaban a aquella gran dama nacida en Sydney, Australia, que vino a la Venezuela donde funda un hogar y comienza a participar como miembro de las expediciones de William H. Phelps y el hijo de este, W. H. Phleps Tucker, con quien contrajo segundo matrimonio. La también fundadora en el país de las Guías Scouts, fue editora de libros dedicados a la avifauna nacional con dibujos por ella realizados con exquisita maestría: Aves de Venezuela y Memorias de Misia Kathy. Por sus méritos y enorme simpatía figura entre las destacadas mujeres del siglo XX venezolano. De su matrimonio con Peter Bottome, nacieron dos hijos: Peter y Robert Bottome Deary. Robert se dedica -como su padre- a la actividad bursátil, así como a producir Veneconomía, prestigiosa publicación informativa y de análisis orientadora de negocios hacia Venezuela.
Peter, además de las responsabilidades en Radio Caracas y en general de las empresas 1BC (Brodcasting Caracas), se interesó por la naturaleza, el turismo y la aviación como piloto esmerado al formarse como tal. Gozaba del vuelo en sus propias aeronaves, entre otras, un hidroavión Consolidate PBY Catalina y un North American Mustang P-51, ambas venerables piezas veteranas de la II Guerra Mundial, a las que más adelante agregará un Pitts para vuelos acrobáticos, todos adquiridos para disfrutarlos y visitar con medios propios todos los parajes del país. Entre otras contribuciones a nuestra aeronáutica civil se registra figurar entre los co-fundadores del Aeropuerto Caracas bautizado Oscar Machad Zuloaga.
Al orientar iniciativas hacia la promoción del turismo, además de fundar en la década de 1980 la aerolínea LTU (Línea Turística Aerotuy) establecida y gerenciada por profesionales de la aviación con el objetivo de ofrecer transporte aéreo en Venezuela y el Caribe además de proveer servicios turísticos integrados en áreas de belleza natural y extraordinaria, conservando sus condiciones ambientales. El equipo humano de LTA llegó a superar las 200 personas incluyendo pilotos, mecánicos, guías políglotos entrenados para las operaciones, personal hotelero para atender posadas y campamentos. Desde Maiquetía y Porlamar brinda cobertura a Los Roques y Guayana además de que operó servicio internacional hacia y desde Grenada vía Margarita. Se puede afirmar que LTA bajo la dirección ejecutiva de Juan Carlos Márquez, nació y con sus altibajos, se mantuvo como empresa de transporte aéreo para fomentar turismo en Venezuela. En fecha reciente habría sido absorbida por ASERCA,información no confirmada.
Los entendidos en historia del coleccionismo de autos en el país aseguran que Peter Bottome tuvo en Caracas un Bugatti 35 y un 57 SC, ambos carros vendidos a Sammy Davis Jr., el conocido cantante del clan Sinatra, de la misma manera que su hermano Robert adquirió el Packard de los años 30 que fue propiedad del doctor José Izquierdo.
Como directivo de medios de comunicación se le atribuye la idea del establecimiento del primer servicio de información desde el aire del desenvolvimiento del tránsito automotor urbano caraqueño mediante el empleo de la Cessna 172 operada por experimentados pilotos y locutores desde el aeropuerto de La Carlota: la Tango Tanto Fox.
En cuanto a su papel como directivo de Radio Caracas Televisión, valga la referencia del investigador y crítico literario Roberto José Lovera De Sola, quien refiere en uno de sus estudios acerca de la obra de Francisco Herrera Luque, que no creyó el “autor del libro Boves el Urogallo y actual Embajador de Venezuela en México, que la adaptación de esa obra que está siendo pasada por TV vaya a ser suspendida por presiones que pueda estar ejerciendo a tal objeto la Sociedad Bolivariana de Venezuela. Hace dos días -dijo Herrera Luque-, hablé con los señores Peter Bottome y Hernán Pérez Belisario, directivos de la planta de TV que está transmitiendo dicha adaptación y ellos me dijeron que lo que se haya dicho al respeto no tiene fundamento. Están muy satisfechos de los resultados obtenidos y sus planes son los de prolongar la obra hasta principios de Marzo del 75. No obstante, me es imposible predecir lo que sucederá”. Paz a sus restos.


Peter Bottome Deary

De Havilland Canadá DHC-7.

Aproximación de Cessna Caraván de LTA en uno de los campos de aterrizaje en el corazón de la Gran Sabana. 

El hidroavión Consolidate Catalina para uso privado de Peter Bottome, durante varios años presente en Venezuela.



Juan Pujol, el hombre que engañó a Hitler

Manuel P. Villatoro - ABC_Historia - 07/02/2016
Juan Pujol -el hombre que Carmena confundió con un periodista franquista- nació el 14 de febrero de 1912 en Barcelona. De padre catalán y madre murciana, se crió en una familia que nunca se decantó por un bando político, aunque -como bien señala el historiador Jesús Hernández en «Las cien mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial»- siempre defendió los valores tradicionales. Con el comienzo de la Guerra Civil española, el futuro espía internacional se alistó en el ejército republicano y, en un descuido, saltó a una trinchera del bando franquista para entregarse. Terminó con sus huesos en el ejército nacional, pero se las ingenió para que no le enviaran al frente. «En el fondo, se sentía apolítico y estaba orgulloso de no haber llegado a disparar en toda la guerra», explica el experto español.
Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Pujol se decantó por el bando de los Aliados y se personó -allá por 1940- en la embajada del Reino Unido en Madrid para ofrecer sus servicios como espía. No le prestaron ninguna atención, pero eso no iba a detenerle. Decidido a ser un agente inglés, se puso en contacto con el ejército nazi para ofrecerles ser su informador. Los alemanes aceptaron y, después de otorgarle formación básica en las artes del espionaje y un nombre en clave (Arabel), le enviaron a Londres a desempeñar su tarea. Sin embargo, el catalán nunca llegó a tierras británicas, sino que se escondió en Portugal y, desde allí, adjuntó información falsa a la embajada de Alemania en Madrid basándose en guías de viajes de la región.
El MI5 (la organización responsable del contraespionaje en el país) no tardó en percatarse de que Pujol estaba haciendo las veces de agente doble para el ejército Aliado pues -aunque los hombres de la Abwehr (la inteligencia germana) no se daban cuenta de ello- cometía multitud de errores a la hora de enviar sus supuestos informes. Entre ellos, solía equivocarse cuando daba cuenta del dinero que le había costado usar el trasporte público. El servicio secreto inglés llegó a decir sobre Pujol que «fue un milagro que hubiera sobrevivido durante tanto tiempo». Al final, Gran Bretaña contactó con él y le «alistó» tras definirle como un hombre con una «inagotable y fuerte imaginación». Fue entonces cuando se convirtió en «Garbo». Un nombre que le pusieron por ser un «auténtico actor».

La «gran cruzada» contra Hitler
En 1944, Garbo ya había enviado cientos de informes a los alemanes para ganarse su confianza. Su método habitual consistía en darles datos veraces sobre operaciones reales, pero procurando que llegaran horas o días después de que estas se hubiesen sucedido. Para aumentar su credibilidad creó una considerable red de espías falsos que corroboraban sus «soplos». Entre los falsos colaboradores destacaban un piloto de la RAF que amaba emborracharse, un curioso sujeto aficionado a la poesía o un lingüista que odiaba el comunismo. Además, y según Hernández, se inventó una relación con una empleada del Ministerio de la Guerra del Reino Unido para explicar lo minuciosa que era su información. Ese mismo año, Pujol fue requerido por los británicos. Su nueva misión sería engañar a Hitler para que no supiera donde se iba a suceder el día D.
La responsabilidad era gigantesca, pues debía evitar que Hitler sospechase que los más de 7.000 buques y casi 2 millones de hombres que se estaban preparando en el sur de Inglaterra iban a cruzar el Canal de la Mancha y hacer su aparición en Normandía. Para ello, Garbo envió información falsa a los alemanes insistiendo en que la operación no se iba a suceder en verano. Sin embargo, llegó un momento en que fue imposible ocultar la misión debido a la gran cantidad de tropas presentes en Gran Bretaña, por lo que cambió de estrategia.

Garbo, haciendo la mili- ABC
Ideó una gigantesca red de mentiras que tejió desde su «despacho» de la calle Crespigny Road nº 35 de Londres. Este contaba con dos partes. La primera, denominada «Fortitude North», buscaba que los germanos creyesen que la invasión iba a sucederse en la costa de Noruega. En la segunda, conocida como «Fortitude South», debería inventarse la existencia de un falso contingente (con nombre en clave FUSAG, al mando de Patton y con su cuartel general en Wentworth) y afirmar que se estaba preparando para atacar Calais, a unos 300 kilómetros de Normandía (el objetivo principal).
Si lo conseguía, lograría que los Aliados no tuviesen que enfrentarse a dos divisiones de carros de combate y otras cinco de infantería que habían sido destinadas en Calais. Garbo se puso en marcha. A los pocos días, ya había enviado decenas de mensajes señalando -por ejemplo- que su agente de Liverpool había avistado fuerzas «destinadas a atacar la costa atlántica francesa en el sur». Además, el catalán desconcertó todavía más a los nazis aportando sus propias opiniones. Así pues, en una ocasión hizo especial hincapié en que sus fuentes consideraban que era seguro que se iba a suceder «un ataque contra Noruega». Sus informes surtieron efecto y desconcertaron al mismísimo Hitler.
Sin embargo, a Garbo (así como a otros espías que trabajan junto a él) todavía le quedaba una última prueba que tuvo que pasar el mismo Día D, el 6 de junio de 1944. Para que los alemanes siguiesen manteniendo su confianza en él, el gobierno británico estableció que debería informar a los nazis de que -efectivamente- había un desembarco se iba a producir en la playa de Normandía, aunque con tan poco tiempo de reacción (apenas unas horas) que no tuviesen tiempo para desplazar a sus hombres hasta la zona. «No se trataba de presunción, mantener la confianza alemana en la infalibilidad de Garbo era crucial. El retraso en la trasmisión desde Madrid a Berlín era de unas tres horas, por lo que, para cuando el mando alemán recibiera el mensaje, la invasión estaría en marcha», explica Ben Macintyre en su libro «La historia secreta del Día D».
Garbo, obediente, envió varios mensajes a partir de las tres de la mañana a la embajada alemana en Madrid señalando que se iba a producir una invasión en Normandía. El plan salió a la perfección pues, al no haber nadie de guardia en el edificio, los nazis no pudieron usar los datos ni tan siquiera con horas de retraso. «Los alemanes se desesperaron pensando que, si alguien hubiera estado allí para recibir la información de Garbo, podrían haberse enfrentado con éxito al desembarco», añade Hernández. Así pues, aquel día las 7 divisiones que podrían haber expulsado a los Aliados de las playas se quedaron en Calais, esperando un asalto que nunca llegó. Al menos hasta el 8 de junio, cuando Hitler no tuvo más remedio que desplazarlas para combatir la amenaza que se cernía sobre sus dominios. Arabel volvió entonces a demostrar sus dotes de espía al convencerle mediante falsos informes de que hiciera dar la vuelta a sus soldados, pues había indicios de que los Aliados atacarían otras zonas de mayor importancia. El «Führer» lo hizo. Fue engañado dos veces.

«Garbo nunca creyó que la Guerra Civil fuese la solución»
Afirma que no es un experto en la materia, pero Pedro Corral (San Sebastián, 1963) tiene a sus espaldas toda una vida dedicada a la investigación histórica de la Guerra Civil. En las últimas semanas, además, se ha vuelto uno de los políticos más perseguidos por corregir los errores cometidos por Ahora Madrid en su revisión del callejero de la ciudad. Hoy le preguntamos por Garbo, quien, antes de ser espía, pasó por el ejército republicano y franquista.

-¿Cómo pudo luchar Pujol en ambos bandos?

-Después de que la República le llamara a filas se escondió en Barcelona para evitar la guerra. Era un profundo pacifista. Nunca creyó que luchar fuese la solución. Estuvo oculto algún tiempo, pero le tenían tan atemorizado que, cuando el presidente del Gobierno republicano, Juan Negrín, dictó en 1938 una amnistía que perdonaba a los desertores de filas si regresaban al ejército, se reenganchó. Posteriormente, mientras me documentaba para un libro, descubrí en los archivos un parte del ejército republicano en el que se informaba de la deserción de Juan Pujol. Así fue cómo descubrí que se había pasado al bando nacional en la batalla del Ebro. Pero no porque fuera adepto a Franco, sino porque quería evitar la guerra, huía de ella.

-¿Demostró en la Guerra Civil sus dotes de espía?

-Se podría decir que sí. El mismo 9 de octubre, un día antes de desertar, se encargó de dar una charla propagandística a los franquistas desde las trincheras republicanas. En ella les dijo que la causa republicana era la que merecía la pena y que deberían dejar de combatir. Ese día convenció a todos sus compañeros de que realmente era de su bando y la jornada siguiente desertó. Dio una lección de auténtico agente doble.

-¿Merece Garbo un hueco en el callejero madrileño?

-Su papel fue brillante en la Segunda Guerra Mundial. Creo que sería formidable que a este héroe de la Segunda Guerra Mundial se le concediera un espacio público en Madrid. Es alguien del que todos los españoles deberíamos sentirnos orgullosos.

Nota de la FMT: Un hijo de Pujol, Carlos, venezolano y que reside en nuestro país, nos acompañó el 7 de junio de 2914 con motivo de conmemorar los 70 años del desembarco en Normandía de las fuerzas aladas. En palabras que pronunció ante numeroso público narró algo de la experiencia venezolana de su padre quien se vino a vivir en nuestro país. FMT

Carlos Pujol fotografiado en el Museo del Transporte Guillermo José Schael el 7 de junio de 2014.



Julio Verne: "el Orinoco sale del Paraíso"

Oscar Yánes dedicó una crónica a La Venezuela de Verne. “Hace muchos, muchos años, Julio Verne visitó Caracas imaginariamente. Es lo que cuenta Verne: "Tres semanas antes, después de haber dejado su casa de Chantenay, junto a Nantes, se habían embarcado en San Nazario en el Pereire, paquebote de la Compañía Trasatlántica, con destino a las Antillas".
"Desde allí otro navío les transportó a Guayra, el verdadero puerto de Caracas”. Luego en algunas horas, el camino de hierro les había conducido a la capital de Venezuela. La estancia en Caracas no duró más que una semana, y no la emplearon en visitar la ciudad, si no curiosa, al menos pintoresca, puesto que de su parte baja a su parte alta, la diferencia de altura se mide en más de mil metros. Apenas si se dieron el gusto de subir a la colina de El Calvario, de donde la mirada abraza el conjunto de las casas, ligeramente construidas, a fin de evitar peligros de temblores. En el de 1812 perecieren 12 mil personas.
"En Caracas, no obstante, son de notar los lindos parques, plantados de grupos de árboles de perenne verdor, algunos bellos edificios públicos, el palacio presidencial, una catedral de hermosa arquitectura, terrazas que parecen dominar la magnífica mar de las Antillas y, en fin, toda la animación de una gran ciudad de 100 mil habitantes".
Para Julio Verne, "tres sabios de la Sociedad Geográfica de Venezuela" inician un peligroso viaje para decidir quién tiene la razón en una discusión hidrográfica. Uno de ellos piensa "que el Atabapo es el Orinoco". Otro que el Orinoco es el Guaviare y el tercero dice a los 4 vientos "que el Orinoco es el Orinoco". Emprenden el viaje desde Ciudad Bolívar para saber quién tiene la razón. Verne dice: "Por la parte de Soledad, donde debe terminar el camino de hierro, Ciudad Bolívar no tardará en unirse con Caracas".
Hay un tumulto en el muelle de Ciudad Bolívar y uno de los personajes de la novela pregunta: "¿Qué quiere esa gente? Seguramente hay revolución".
"Esto era inadmisible, pues en los estados hispano-americanos las revolucionas no se realizan jamás sin la intervención del elemento militar, y allí no se veía uno solo de los 700 generales del Estado mayor de Venezuela.
"¿Ofrecía el viaje serios peligros? Hasta cierto punto sí, para viajeros que no pudieran contar más que con recursos propios. Pero esa vital cuestión, ¿no valía la pena de sacrificios por parte del Gobierno? ¿No era aquella la ocasión indicada para usar la milicia, que podría contar con 250.000 hombres, y de los que nunca se habían reunido más de una décima parte? El soberbio Orinoco de Julio Verne resultó profético: el río nace en territorio venezolano y no como creían algunos que nacía en los Andes colombianos, pero cuando la expedición comandada por el mayor Franz Rísque-Iribarren llegó a las fuentes del río en 1952, nadie recordó que Julio Verne una vez más acertó.
Julio Verne recuerda que Cristóbal Colón en sus narraciones sostiene que "El Orinoco sale del Paraíso". Así son las Cosas!!! –concluye el recordatorio del periodista y cronista Yánes.


Franz Rísquez Iribarren. Foto tomada del libro Donde nace el Orinoco.



viernes, 29 de enero de 2016

REANUDACIÓN DE ACTIVIDADES EL DOMINGO 31

A partir de las nueve de la mañana del domingo 31 de enero 2016, el Museo del Transporte reanuda sus actividades normales que incluyen la posibilidad de visitar las salas de exhibición de las colecciones de la FMT así como también la feria de antiguedades y objetos curiosos. Abierto el acceso al público hasta un cuarto para las cuatro de la tarde. Telf 2342234. Bienvenidos todos. Esperamos la llegada de automóviles de coleccionistas afiliados a AVAAC y otros clubes de propietarios.





Nieves-Croes Aguirre nos salvó de perder mar territorial

Daba pasos hacia su biblioteca cuando al comienzo de la tarde de este viernes 29 de enero de 2016, expiró el doctor Francisco Javier Nieves-Croes Aguirre (Caracas, 1953), obstinado defensor de la integridad territorial de Venezuela, catedrático de las universidades Central de Venezuela y Metropolitana, Escuela de Guerra Naval, del antiguo IADEN, las universidades y academias de las fuerzas armadas, asesor del Estado del Mayor General de la Armada Bolivariana de Venezuela. 
Para Nieves-Croes, la defensa de la nación consagrada en la Constitución como un deber, existe desde que construimos nuestra independencia y, es necesario entenderla, para lo cual se requieren los conocimientos que fortalezcan el ejercicio de esa defensa. Lo subrayó cada día en que tuvo oportunidad de contribuir a crear conciencia acerca de cómo, con el aumento de la valoración que se tenga de la patria, faltará quererla más y así velar por ella. El conocimiento que cada venezolano adquiera del territorio que forma lo que somos nosotros, Venezuela, nos diferenciará de aquellos pueblos que por ignorar el espacio geográfico que le corresponde, no lo quieren como se debe querer lo conocido –explicaba-.
La situación del espacio Esequibo y los derechos que nos genera en nuestra cara Atlántica, sobre los que paladinamente avanza el gobierno de Georgetown, como las posiciones jurídicas encontradas que mantienen Colombia y Venezuela sobre la delimitación marítima en el Golfo de Venezuela, formaron parte de tantas inquietudes de Nieves-Croes, de sus tareas e iniciativas académicas como personales. 
Su nombre hace mucho tiempo atrás se agregó al de otros venezolanos íntegros volcados al estudio de cada caso, ofrecer soluciones factibles dentro de lo jurídico y el interés nacional, ejercer la defensa a que están obligados los intelectuales, académicos, políticos, hombres en armas, educadores, comunicadores, conocedores de temas limítrofes y de delimitación además de los estudiosos de nuestra historia.
Da a entender el comentario biográfico suscrito por el capitán de navío, historiador y amigo de Nieves- Croes, Jairo Bracho Palma, que el comportamiento del doctor Francisco Javier Nieves-Croes Aguirre pasó de discreto a noticia de primera página cuando como integrante que fue de la Comisión Presidencial de Delimitación de Aéreas Marinas y Submarinas y otros temas, conocida como la CONEG, creada por el Acta de San Pedro Alejandrino, denuncia el año 2009, que existía “una delimitación secreta”. En el documento que entonces suscribió –del cual lejos de arrepentirse sintió hasta el último de sus días el inmenso orgullo de presentarlo al presidente de la República-, Nieves-Croes advirtió y demostró que en el proyecto de acuerdo concebido por los presidentes de las comisiones negociadoras venezolana y colombiana, Pavel Rondón y Pedro Gómez Borrero, perjudicaba los intereses de Venezuela. 
Nieves-Croes, considerado el experto venezolano más calificado en la materia y, de hecho el representante de la Armada de Venezuela en la comisión negociadora, optó por no callar y salirle al paso a la maniobra con lo cual se suspende de una buena vez lo que hubiese podido sorprender al pueblo venezolano confiado en la consistencia de su trío de representantes. 
El asesor del Estado del Mayor General de la Armada Bolivariana de Venezuela se hizo eco no sólo de que para los marinos venezolanos, el "Golfo de Venezuela es el bastión inexpugnable de la Armada". 
Por su cultivado talento y densos estudios de estrategia, diplomacia y ciencias navales, Francisco Javier Nieves-Croes Aguirre es el autor del Manual Operacional en manos de todos los comandantes de unidades de la flota de nuestra Armada. 
Reflejo de su orgullo por el desenvolvimiento histórico de nuestra Marina de Guerra, es el concienzudo estudio de abordajes por buques de nuestras fuerzas navales a lo largo del desempeño como celadores de nuestras costas y la integridad territorial de Venezuela. Se ocupó de dar a conocer el material no reservado parte de tal registro, documento de sumo interés de cuya confección se hizo cargo desde el más profundo de los archivos de la Armada.
Nieves-Croes fue acucioso en sus experticas a las antiguas piezas de artillería con las que la República –y aún antes de 1810- ha contado. Subrayaba el valor y significado de la exposición que se puede ver en la Academia Militar de la Armada, en la Meseta de Mamo, “la mayor exposición de artillería existente en nuestro país. Antiguas piezas ya fuera de servicio que prestaron honrosos servicios al país, testigos mudos de muchas páginas de la historia naval de nuestro país”. 
Las investigaciones relacionadas con tales piezas de artillería fueron apenas el complemento de sistemática dedicación al tema de las armas en general, no sólo plasmada en dos libros: “En caso extremo” (en conjunto con otros expertos: Fernando Arcaya y Marcos Tarre Briceño) y “El porte de armas en Venezuela”, con Marcos Tarre como coautor. Nieves-Croes fue gran tirador y competente entrenador además de profundo entendido en el tema desde diversos ángulos. 
“Le interesaba menos el aspecto penal porque era abogado administrativista” –comenta Ramón Rivero Blanco, quien según escribió Nieves-Croes, en los años 80 “la mayor autoridad en Venezuela en armas de fuego”, afirmación no fundamentada en simple fraterna amistad anudada de tanto coincidir e intercambiar opiniones en el Polígono de Conejo Blanco. 
Las mencionadas publicaciones respondieron a inquietudes generadas en que “la carencia de entendimiento, nociones y principios fundamentales existentes tanto legales como de conducta en caso de un enfrentamiento, está lejos de ser lo recomendable entre quienes manipulan armas”. Lo afirmaba alguien (N-C) a quien “no le interesa la represión” además de estar consciente de que “el arma no es un tabú sino un instrumento a usarse con racionalidad. Si es mal usada tiene sus riesgos” –explicó a la periodista Rossana Di Turi (Economía Hoy, julio de 1992), cuando el segundo de los libros mencionados apenas salía de las prensas de Monte Ávila Editores en aquel país donde estimaban había 400.000 armas distribuidas entre su población civil. 
Nada casual que este excepcional venezolano, como en el deporte lo fue su padre, extraordinario esgrimista y reconocido educador en el ramo deportivo, vivió sus últimos instantes dirigiéndose al encuentro con los libros que le alimentaban el alma siempre inquieta y lo nutrieron de conocimientos sin egoísmos compartidos que le valieron además, para enfrascarse en saludables confrontaciones siempre por el bien de la nación, y la orientación acertada tanto a discípulos como a los altos mandos de la República, opiniones favorables a la defensa de la integridad territorial del país. Honrado servidor público fue como intelectual, ser de primer orden que deja excelentes recuerdos además del legado de obra confidencial o no, que nunca perderá vigencia.
Alfredo Schael

Francisco Javier Nieves-Croes Aguirre (Caracas, 3/7/1953-29/1/2016).
Nieves-Croes y su fraternal amigo Ramón Rivero Blanco
En el extremo izquierdo de la fotografía (c.2012), F. J. Nieves-Croes en el Museo del Transporte Guillermo José Schael junto a otros integrantes del grupo de investigadores, historiadores y divulgadores de la historia naval denominado “Los Cañoneros” como recuerdo de los primeros buques modernos agregados a nuestra Marina de Guerra (1938): ARV Soublette y ARV Urdaneta.

JORGE BELLO DOMINGUEZ CUENTA COMO ERA BAJAR EN EL TREN A LA GUAIRA

El famoso paso por Peña de Mora, era como la cúspide de una altitud tenebrosa. Se trataba de un trayecto inimaginable entre Caracas y La Guaira, y viceversa por supuesto. Se nos escapaba el susto por unos cuantos de minutos cuando había paradas técnicas en Boquerón, Zig-Zag, Curucutí, etc.
Cuando se bajaba al litoral, se sentía en no sé dónde, un alivio. ¿Por qué? pues el hecho de pasar por encima del famoso viaducto de Pariata-Maiquetía, indicaba que se aproximaba el término del viaje y no más neblina, precipicios, túneles y curvas.
Eran los inolvidables y no comparables años 40. Iba acompañado de mis padres y de mi hermanito, todos difuntos a tiempo, y no faltaban las habituales maletas y perinolas, estas últimas utilizadas para distraernos en aquellos momentos en los cuales nos cansábamos de contemplar el panorama y de asustarnos. También prestábamos las famosísimas barajitas que venían como ñapa en las cajetillas de cigarrillos Capitolio que mi padre solía fumar. Esas barajitas se referían a distintas situaciones bélicas de la Segunda Guerra Mundial, las cuales intercambiábamos con otros niños del pasaje, y que en la actualidad, aún conservo centenares de esas reliquias.
Al transitar por los túneles la respiración quedaba entrecortada del susto, momento en el cual, los niños y algunas damas lanzaban algún alarido por el temor a la oscuridad y el sonar estridente del pito de la locomotora.
Existía la figura del personaje encargado de solicitar amablemente el boleto, y este empleado, los perforaba para asegurarse que no había coleados en sus dominios, los cuales eran, ni más ni menos, los vagones de pasajeros. Este sujeto, infundía cierto respeto pues con educación pero con dureza exigía el boleto de cada quien y lo perforaba para dejar constancia de su revisión, y al hacerlo, se oía un ruidito metálico característico.
En los autobuses de aquel tiempo, a ese personaje uniformado tipo liquilique con gorra de visera, también los teníamos en esos colectivos pero sin tanta elegancia, cambiando el quepis por un sombrerito de cogollo o cachucha peloteril del equipo Vargas y acompañando sus expresiones con ciertas palabrotas, describimos al denominado “colector”.
Ese ferrocarril también transportaba carga y por supuesto el correo. Las despedidas de los allegados entre los que partían y los que se quedaban eran a todo trapo, digo a pañuelo completo, y aquel maletero… y comprar chucherías antes de partir para masticar durante el viaje.
La principal estación en Caracas estaba en Caño Amarillo y en La Guaira, al costado de lo que fue la Plaza Bolívar, frente a la casa Guipuzcoana. Desde tempranas horas hasta el anochecer, se viajaba bajo un régimen de horario fijo. Decían: ¡Que sale a tal hora!, y sí salía.
Existe la información que la compañía británica precursora de esa línea, empezó con un material rodante constante de seis locomotoras, diez coches para pasajeros, veintiocho vagones de carga y veintidós al descubierto para la carga también.
Hace algún tiempo, interrogué a mi amigo y condiscípulo de la Escuela Federal Santos Michelena en La Guaira (1940-1945), don Máximo Pérez “Machita” de 73 años, quien viajó en un tranvía anterior a este, el cual cubría el trayecto entre La Guaira y Macuto.
Narra Máximo, que aproximadamente entre 1938 ó 1939 terminó sus funciones este ferrocarrilito, digno de recordarlo con afecto. Que su terminal en el Puerto estaba casi en la misma estación de La Guaira a Caracas y con el mismo ancho de entre los rieles. Y en Macuto daba vuelta o regresaba antes de llegar al Parque de las Palomas, o sea, en La Guzmania, y por lo tanto no atravesaba el río que tantas veces se había desbordado. Ahí estaba una especie de Fuente de Soda, propiedad de don Claudio Luyando.
El convoy constaba de una locomotora, dos vagones o tres, cuando era mayor la cantidad de pasajeros. Sus asientos eran de madera. El cobrador mejor conocido era Domingo Pérez.
Pintoresco y divertido era en aquel entonces viajar entre la playa, los uveros y en algunos trechos del cerro. Se pasaba por un lado de El Cardonal, los dos cementerios, Punta de Mulatos, El Pavero, Álamo-puro monte en aquel entonces- y La Guzmania.
“Machita”, recuerda con claridad que en una oportunidad iba acompañado de su mamá, y do s d e esos trencitos, inexplicablemente, chocaron de frente con saldo de heridos leves. Ese encontronazo sucedió entre Punta de Mulatos y Álamo, en El Pavero. No vi nunca ese trencito pero si algunos tramos con sus rieles.

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Viajé en el ferrocarril de Caracas a Valencia, el Gran Ferrocarril de Venezuela, pues íbamos a visitar a mi prima, Ofelia Bello de Pino, en la agradable y recordada población de San Mateo en el estado Aragua, lo cual ocurrió desde 1940 a 1950. Este proyecto era otra maravilla de la ingeniería por sus múltiples viaductos y túneles, y qué decir de sus hermosas estaciones tanto pequeñas como grandes. Aún recuerdo a los caballeros casi todos ensombrerados y por supuesto las damas con sus faldas más debajo de las rodillas y algunas, aunque humildes, dejaban entrever cierta elegancia y donaire.
Conocí también el ferrocarril de Valencia a Puerto Cabello, otra obra maestra. Antes viajé motivado por la Guerra Civil Española de Barcelona a Port Bou y después en trenes franceses de Perpigñan a París, de París a Rouen y de ahí al puerto de Le Havre. Años pasaron, y me tocó con mi familia recorrer Italia, Suiza, Francia, España y Portugal en trenes más modernos pero que todavía echaban humo y no voltios. En EEUU también viajé con mi familia pero eran turísticos por el estado de Colorado, pero esto sería para enfocar otro tema.
Lástima que nuestros fabulosos trenes desaparecieron prematuramente. Actualmente, tenemos la esperanza de volvernos a trepar, si Dios quiere, en otro chemin de fer nativo. Ojala que nuestros nietos atraviesen este territorio en esos leones de hierro y madera. Sería algo tan contundente e importante como el Metro o esos puentes sobre lagos y ríos.
Si usted visita el Museo del Transporte, lleve a sus criaturas para que conozcan lo que es una locomotora, un vagón, una señal o una estación de aquél entonces.
Mientras tanto, ansiosos, leemos las informaciones de prensa referentes a cómo marchan esos costosos y complicados trabajos férreos que todos esperamos: esas nuevas inauguraciones.

Jorge Ernesto Bello Domínguez.
Licenciado en Periodismo.
Bibliotecario del Museo del Transporte.

Uno de los viaductos del ferrocarril Puerto Cabello-Valencia.
Locomotora eléctrica saliendo del Tunel #6, Col. FMT
Tren eléctrico sobre el Viaducto de Pariata, Col. Roberto Ireguí
Tren en la Estación de Maiquetía. Circa 1893
Plataforma en La Guaira con dos de las locomotoras inglesas fundadoras del ferrocarril en 1883