domingo, 1 de enero de 2012

China toma el camino a la Luna


China anunció la última semana de diciembre de 2011 que en menos de cinco años llevará por primera vez un vehículo no tripulado a la superficie de la Luna, su primer paso para que más adelante sus astronautas pisen el satélite y el país siga los pasos de los Estados Unidos y la antigua Unión Soviética en el camino para ser la nueva superpotencia espacial.
El objetivo aparece inscrito en el Libro Blanco sobre las Actividades Espaciales de 2011, documento del gobierno de Pekín en el que establecen también otras metas de la carrera espacial durante el Plan Quinquenal 2011-15.
El programa lunar se centrará en desarrollar con éxito una tecnología de alunizaje suave que más tarde permita llevar a astronautas.
China ya ha conseguido que dos de sus satélites (Chang E I y II) alcancen la órbita lunar. Eso ocurrió en 2007 y 2010 aunque ambos sondas sirvieron para recoger información fotográfica del satélite. Estaban programadas para estrellarse.
También como por noticias del fin de año se sabe que las naves gemelas enviadas por la NASA para estudiar el interior de la Luna, estaban listas para su inserción en la órbita de nuestro satélite. El encendido de los motores lo tenían previsto en Houston para el último día de 2011.
Se trata esta de la misión GRAIL para auscultar la corteza y el núcleo lunar y así discernir su estructura.
La distancia desde la Tierra a la Luna es de aproximadamente 402.336 kilómetros, un trayecto que a las misiones Apolo de la NASA les llevaba cerca de tres días recorrer.
Lanzadas desde Cabo Cañaveral el 10 de septiembre, las naves GRAIL significarán reescribir los libros de texto sobre la evolución de la luna, dijo Maria Zuber, investigadora principal de GRAIL en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).
En los Estados Unidos, la carrera espacial china preocupa. Lo mismo que en su día ocurrió con la soviética. Algunos ven con recelo el carácter totalmente militar del programa espacial chino y consideran que puede tener tintes hegemónicos –alegan-.
Pero el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores del país asiático responde a tales sospechas asegurando que China “siempre subraya que su objetivo es hacer un uso pacífico del espacio, y busca cooperar internacionalmente en este campo”..
China lanzó su primer astronauta al espacio en 2003. Desde entonces ha logrado otros hitos, como el primer paseo de uno de sus cosmonautas fuera de la nave (2008) o el primer acoplamiento de dos vehículos, paso clave para su futura estación espacial permanente.
Según los expertos, China aún se encuentra en una fase muy preliminar en lo que a tecnologías espaciales se refiere, comparable a la que EEUU y la Unión Soviética tenían en los años 60.
Durante la Guerra Fría
El Programa Lunar Soviético empezó tardísimo, encima con toda clase de trabas y aún siendo un programa menos ambicioso que el Apolo –consideran los analistas. Por tanto, desde la perspectiva occidental, siempre pareció imposible que la URSS llegara antes.
Como lo comentaba el especialista venezolano y amigo Mauro Freschi Furlan, la muerte del ingeniero Sergéi Pávlovich Korolev (Ucrania, 1906 - Moscú, 1966) fue una autentica puntilla pues era los hombros sobre los cuales descansaba el programa soviético.
Mientras diseñaban el Apollo, la NASA hizo volar entre los años 65-67 a un total de 10 misiones Gemini, los soviéticos sólo el Voskhod 2 de Leonov y el malogrado Soyuz 1 de Komarov.
En plena Guerra Fría, el sueño común era alcanzar la velocidad de escape del planeta Tierra y llegar hasta la Luna orbitando alrededor del Sol: tres logros en uno. Todas las instituciones científicas soviéticas implicadas trabajaban día y noche, 365 días al año.
El primer intento de los soviéticos por alcanzar la Luna se produjo el 2 de enero de 1959, con la intención de estrellar una nave instrumentada contra el satélite natural de la Tierra. Ese lanzamiento, denominado Luna 1, falló por casi seis mil kilómetros; pero fue el primer navío humano en alcanzar la velocidad necesaria para escapar de la gravedad terrestre y también el primero en orbitar el Sol.
Estados Unidos estaban enfocados y esforzados en llegar de primeros. Wernher Magnus Maximilian, Freiherr von Braun (Alemania, 1912 – Washington, 1977) y su equipo comenzaron a diseñar el Saturno V en 1961 y para 1964 ya era un cohete efectivo. En 1966 ya era capaz de volar, todo un record para una maquina tan compleja y única en ese momento.

John F. Kennedy había ofrecido el impulso suficiente para que su país lograse superar con creces lo que ya los soviéticos lograron con el Sputnik y la perrita callejera Laika orbitando alrededor de la Tierra.
Estados Unidos sacó el Gemini gracias al cual los estadounidenses adquirieron una experiencia muy grande en maniobras y acoplamientos orbitales, entrenaron muchos astronautas y acumularon horas de vuelo. Ahí fue donde o cuando los soviéticos prácticamente perdieron la Luna.
El primer viaje con aterrizaje tripulado sobre la superficie lunar ocurrió el 16 de julio de 1969. La misión Apolo 11. El honor de aquel primer pequeño gran salto fue el comandante fue Neil Armstrong.
El Apolo 17 fue enviado al espacio el 7 de diciembre de 1972 por un cohete Saturno V, desde el complejo de Cabo Kennedy. El mismo tipo de cohete encargado de enviar a los últimos astronautas hacia la Luna. Fue la sexta y última misión de alunizaje que se desarrolló sin grandes incidentes. Fue el primer vuelo tripulado que despegó de noche.
Es recordada como una misión eminentemente de exploración geológica en la cual se batieron varios récord: permanencia más prolongada en la Luna con un total de casi 75 horas; período más largo en la superficie lunar sin interrupción (7 horas y 37 minutos), así como máximo tiempo de exploración con 22 horas y 5 minutos” Se recogieron 110 kilogramos de muestras de rocas lunares.
La tripulación del Apolo 17 estaba al mando del comandante y veterano de la misión Gemini 9 y Apolo 10, Eugene A. Cernan, el último ser humano que, por ahora, pisó la superficie de la Luna en los Montes Taurus, junto al Cráter Littrow, en la frontera entre el Mare Tranquillitatis y el Mare Serenitatis.
Las naves Soyuz TMA que en la actualidad emplean los rusos son lanzadas al espacio orbital desde el Cosmódromo de Baikonur en Kazajstán, mediante uno de los cohetes más confiables en operaciones, el Soyuz, derivados de la familia de cohetes rusos R-7.
    Esas naves Soyuz de hoy en día son por mucho más más avanzadas que las primeras versiones, principalmente en sistemas de guía, capacidades de acoplamiento y de permanencia en el espacio. Utilizan kerosene como combustible. Las emplean para subir personal y carga a la Estación Espacial Internacional.
¿Tiene China con qué?
De la lectura de varios autores que dominan el tema, particularmente cuáles son vehículos espaciales disponibles, se desprende la imposibilidad de que sea tan pronto como mañana cuando los hábiles, hacendosos y ricos chinos lleguen a la Luna.
Sin embargo, en el amanecer de este 2012 estamos ante la determinación política de China: su Consejo de Estado insiste en que la exploración espacial es una importante parte de la estrategia general de desarrollo de la nación para el lustro 2011-15, en el que China busca seguir ascendiendo en su camino a ser un país desarrollado, con la innovación tecnológica como prioridad.
Washington ha dicho que para proseguir con sus planes espaciales, evalúa alquilar espacio en naves rusas o compartirlas. Incluso la NASA cree poder realizar una misión tripulada con cuatro lanzamientos del cohete Larga Marcha CZ-5.
El CZ-5 es un nuevo cohete chino con capacidad para colocar en órbita baja hasta 25 toneladas. Debe entrar en servicio antes de 2015. La NASA consideraba viable una misión usando este lanzador adicional a una nave tripulada Shenzhou, un módulo lunar y dos etapas para escapar de la órbita terrestre.
El especialista Daniel Marin (Eureka, blog: http://danielmarin.blogspot.com) expone en trabajo dedicado a la cosmonáutica china del presente, que duda la existencia de los medios para que el gigante asiático alcance, ahora mismo, el objetivo de la Luna.
“No obstante –aclara-, no debemos minusvalorar los logros chinos. No en vano, ahora mismo es junto a Rusia la única nación del planeta Tierra capaz de poner un hombre en el espacio por sus propios medios, que no es poco. Por otro lado, a China le sería relativamente fácil -más que a Rusia- llevar a cabo un sobrevuelo lunar con una Shenzhou a lo Zond/L1 usando un par de lanzamientos del CZ-5. El impacto mediático de una misión de este tipo sería sorprendente y quizás ayudase a alegrar un poco el aletargado panorama espacial internacional. Esperemos que se animen”.
Apunta el mismo autor so siguiente: Hasta 2020, varias tripulaciones visitarán de forma intermitente los sucesivos Tiangong usando naves Shenzhou. En 2020 se lanzará mediante un CZ-5 el núcleo de la "Mir china", una estación de 20 toneladas.
En la próxima década, varios módulos especializados se irán acoplando a este núcleo hasta alcanzar una masa final superior a las 60 toneladas. Además de las Shenzhou, la estación recibirá suministros mediante naves de carga automáticas derivadas de los Tiangong, el equivalente de las Progress (más bien Progress M2) chinas”.
¿Podrá contribuir en algo el petróleo venezolano recibido en China? La pregunta queda al aire.


Leyendas

1. Despegue en diciembre de 2011 de uno de los cohetes chinos en prueba para enviar hombres a la Luna. 2. Cohete ruso Soyuz en uso en la actualidad con pocas variantes externas respecto a los primeros modelos. 3. Cohete Saturno empleado por los Estados Unidos en sus pasos ahora paralizados tras la conquista espacial.















Tránsito fugaz del petróleo a través de Güiria


Frente a las costas del Sur de Paria han traficado centenares de millones de toneladas de crudo y productos petroleros procesados a relativa corta distancia de Güiria.
En la actualidad, Güiria figura entre los puntos de contacto logístico del plan de desarrollo de la llamada plataforma deltana. Aunque están difusos algunos de los cacareados proyectos multimillonarios asociados al gas, de momento, ciento beneficio económico genera esta condición de localidad desde donde se brinda un apoyo más bien circunstancial el cual, no obstante, activa el movimiento del puerto, del aeropuerto, ocupa a la hotelería y deja alguno que otro beneficio adicional que está pendiente medir.
Más allá de la propaganda, los proyectos de PDVSA han sido objeto de minuciosos análisis de impacto ambiental por empresas y organismos especializados en la materia. Los resultados dividen la opinión de los güireños como la de los expertos. Entre otros, la Fundación Proyecto Paria maneja sus propias conclusiones.
Güiria conoció los efectos sociales, económicos y medio-ambientales ­ factor que nunca como hoy se evaluó con tanta mesura-. Lo efímero o transitorio que puede ser un programa puntual asociado a la explotación de los hidrocarburos como también de la minería pues acabó siendo temporal lo que Puerto de Hierro significó como simple estación de transferencia instalada por la Iron Mines en el Golfo de Paria.
En el primer trimestre de 1948, la Creole resolvió cerrar el campo desarrollado a sus expensas en Güiria para servir como puente para la transferencia de crudos extraídos en oriente, a las embarcaciones de mayor calado encargadas de transportar el producto al mercado externo.
Güiria resultó víctima tanto de los crecientes volúmenes de producción como de la renovación de la industria naval que al cabo de la guerra mundial, mucho más confiada, puso a navegar tanqueros capaces de prescindir de las ventajas de la terminal que -de acuerdo a informes de la época-, recién construida, fue catalogada como inadecuada para responder a las necesidades de la Creole cuando finalizara la década de los años 40.
Luego de invertir 18 millones de bolívares, en 1945 se estimó injustificado el dinero fresco requerido para adecuar la terminal a las exigencias de nuevos tiempos y medios disponibles.
Las facilidades petroleras establecidas en Güiria estuvieron conectadas al inicio, exclusivamente, con la explotación del campo de Quiriquire y la exportación del crudo extraído de allí a través del río San Juan en buques de 18 pies de calado y 40 mil barriles de capacidad.
Como la llamada Barra de Maturín ofrecía limitada seguridad al tráfico de los barcos de mayor calado y capacidad, la petrolera resolvió terminar de cargarlos aguas afuera, para lo cual se utilizó gabarras o pequeños buques-tanque para trasegar el complemento de la carga no embarcada en la terminal del propio campo sobre el río San Juan.
Pioneer, Creole Jefe, Creole Lindo o Creole Bueno eran los nombres que alguien recordará llevaban los buque-tanque de menor formato cuya operatividad también se hizo ineficiente en vista de la capacidad de transporte y la seguridad, razón para que la Creole explorara alternativas. Una de ellas fue fundar en Güiria una terminal con apropiadas capacidades para almanaje y embarque.
El paso anterior había sido fondear la gabarrra-tanque Navahoe frente a la desembocadura de la Barra de Maturín, rebasada en su capacidad para asimilar la producción de Quiriquire destinada a la exportación - señala una crónica publicada en 1948 por la revista El Farol.
El puerto de Güiria era el punto cercano y conveniente, con obvia vocación marina, hacia donde sin interrupciones podían llevar durante día y noche la carga sacada a través del río San Juan.
En 1934, la estación terminal estaba en funcionamiento con su línea submarina, estación de bombeo, nueve tanques de almacenaje de 80.000 barriles cada uno. La operación requería de 250 trabajadores que terminaron siendo 38 cuando comenzó el desmantelamiento luego de 14 años.
¿Qué sucedió?
Los técnicos especialistas en operaciones naviera se equivocaron al establecer las condiciones bajo las cuales atracarían los tanqueros de mayor calado. A tal punto fue el error de cálculo de maniobrabilidad en el área, que de noche no se podía atracar por lo que desde el primer momento se consideró insatisfactorio el rendimiento obtenible. Una noche para entrar al muelle y sin poder cargar, ocasionaba pérdidas que había que evitar. Barco parado no gana fletes.
Los registros de siniestros mostraron ­ además- una incidencia bastante alta de accidentes en las operaciones de amarre.
En 1937, estaba en pleno desarrollo de refinería de Caripito, con exigencias aún mayores pues la comercialización de productos diferentes al crudo exigía instalaciones como las que nunca se pensaron para Güiria, ya para ese instante poco apreciada por los marinos como terminal para cargar petróleo.
Comenzaron entonces los estudios sobre el dragado de la Barra de Maturín, cuyo lecho estaba a merced de arenas provenientes de los ríos Orinoco y San Juan, arrastradas por el tráfico de las gabarras y pequeños buques-tanque dedicados a sacar 60.000 los barriles diarios de crudo provistos por la explotación de Quiriquire. Se hallaron las soluciones para el dragado y en la primera fase del proyecto fue instalado en 1937, un balizaje densificado compuesto de 32 boyas, 33 balizas y cuatro faros. Los trabajos dieron al canal 32 pies de profundidad, suficientes para asegurar el tráfico confiable de barcos hasta de 120 mil barriles de capacidad.
En 1948, la Creole abandonó Güiria. Los trabajadores fueron reubicados en otros campos.
Por cierto que en materia de transportes, José Teriús Figuera, averiguó algo acerca de la presencia del automóvil en su natal Güiria, a donde el primer carro llegó de Trinidad, semi armado. Lo llevó Abraham Palis, abuelo del magistrado de la antigua Corte Suprema de Justicia, Luis Palis.
«Trajo también el señor Palis un mecánico para armarlo. Fue Andrew Rigaud, quien vivió hasta hace dos años cuando murió a la edad de 98 años. Rigaud armó el carro y enseñó a conducirlo al güireño José Casis.



Leyendas

1, El Esso Ávila frente a las costas güireás en 1954. La Creole ya había abandonado la gran terminal instalada en la península de Paria. 2. En diciembre de 2011 se cumplieron 68 del primer vuelo de Avensa empleando un trimotor Ford A5 que trajo a Maiquetía repuestos para automóviles embarcados en Barquisimeto. Existe una colección de óleos ejecutados por Alvaro Rodríguez del Villar que dan testimonio de los pasos de Avensa como aerolínea nacional e internacionalizada. Una de las escenas es la que ilustra esta nota en la cual un Convair turbohélice 580 se aproxima a la terminal aérea güireña. La empresa ofrecía servicios diarios sobre Güiria al igual que también vuelos diarios a la ciudad de Nueva York.




















Velásquez, con 95 años presenció la transición de la Venezuela rural y agropecuaria a la urbana y petrolera


Ramón J. Velásquez (Colón, Táchira, 1916) ha tenido la rara virtud de ser esclarecido historiador y protagonista de la Historia de Venezuela. Abogado, periodista y hombre de Estado, el hijo del también periodista Ramón Velásquez y la educadora Regina Mujica creció en un hogar donde la cultura, la ética y la fe cristiana eran los valores cardinales. 


Velásquez ha presenciado la transición de la Venezuela rural y agropecuaria a la Venezuela urbana y petrolera, devenida en sociedad rentística. Desde joven quebró lanzas por la democracia y sufrió cautiverio durante la dictadura de Pérez Jiménez. Fue coeditor del Libro Negro, donde narra las violaciones a los derechos humanos del régimen. 


Fue pionero de la descentralización y al frente de la Comisión para la Reforma del Estado (1986), presentó la más completa reforma de las instituciones democráticas desde el Programa de Febrero del presidente López Contreras (1936). La elección directa de gobernadores es hija de aquella propuesta. 


Como Presidente de la República (1993), creó el Fondo de Descentralización (FIDES) y promulgó las leyes del Banco Central de Venezuela y de Impuesto al Valor Agregado, instrumentos clave para la modernización fiscal y financiera de la nación. 


    Más intelectual que político, su vasta obra histórica incluye títulos indispensables como La caída del liberalismo amarillo y Confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez. La edición del Archivo Histórico de Miraflores y Pensamiento político venezolano del siglo XIX y del XX, son aportes esenciales a la historiografía nacional.
      En sus lúcidos 95 años Ramón J. Velásquez confía en el progreso democrático de Venezuela de la mano de sus nuevas generaciones.
Luis Xavier Grisanti
El Universal
Viernes 30/12/2011 












Como Presidente de la República, Velásquez dispuso la cesión de comodato al Museo del Transporte de algunos automóviles de uso presidencial que estaban en el garaje de Miraflores listos para entregarlos a compradores de chatarra. Así los salvó hasta ahora para la historia como él mismo logró durante décadas ocuparse de proteger y difundir tantos documentos esenciales para conocer nuestro pasado

domingo, 25 de diciembre de 2011

Willys Station Wagon 1952 de visita en el Museo


Una pristina Station Wagon Willys 4x4 del año 1952, visitó en estos días el Museo del Transporte. Seguramente la veremos con frecuencia a partir de ahora.
En los Estados Unidos comenzaron a producir estas camionetas de tres puertas en 1946, verdadero suceso industrial. Precursora por mucho de las camionetas de pasajeros tipo “suburbans”, ahora tan populares con un fenomenal desarrollo que las hace aptas tanto para la ciudad como parte el campo. El trabajo duro y la conducción por las damas que tanto las aprecian.
Willys fue primera en este tipo de vehículo robusto adaptable a diferentes terrenos y usos. Al comienzo lo presentaron con exteriores simulando el empleo de madera encuadrando partes metálicas, falsa apariencia pues en el caso de las Station Wagon, siempre la carrocería fue metálica. Tenía las bondades de robustez y prestigio de los jeeps enviados a la guerra, los Willys 4x4 dominantes de la escena aunque los alemanes produjeron el Kuwelgawen y los japonés su Toyota 4x4, imitación del estadounidense.
Hubo la Station Wagen sin transmisión en las cuatro ruedas. Pero a partir de 1949 la preferida de la línea Willys de los primeros años de la postguerra fue la 4x4 la cual la versión para pasajeros, trajo asientos para cinco personas. La que llegó esta semana de visita al Museo, incluye un asiento único en la parte de atrás, donde va también la rueda de repuesto. El acceso a los asientos traseros es mediante la puerta derecha de la cabina.
Las 300 mil Station Wagon producidas por la Willys Overland Motors incluyeron la versión para pasajeros y panel sin ventanas laterales pero también con la pickup de carga cabina para tres pasajeros. Hicieron adaptaciones para cajuela volteo y grúa.
El modelo 1952 matrícula AFA 118 que alegró la vida en el Museo Guillermo José Schael, es color vinotinto. Parece original. Predominaban verde o grises por cual esta vinotinto excelentemente conservada en su estado original es, en cierto modo, excepcional. Los rines son crema, lo usual.
Los fabricantes de Willys mantuvieron en producción la Station Wagon, con pocas variantes, hasta los primeros años de 1960. Una de las pocas modificaciones, además de mejoras en el motor Hurricane F6-161 original de cuatro cilindros, las descubrimos en los ventanales delantero y trasero: eliminaron los parales. A las más antiguas las caracteriza el ventanal delantero partido en dos por un paral estrecho al igual que fundieron en una el par de ventanillas rectangulares apaisadas traseras, en la sección superior de la portezuela vasculante. Abría la mitad hacia arriba y la otra hacia abajo. Dejaba campo para cargar con comodidad equipajes y abatiendo el asiento posterior, unos cuantos m3.
Como dato curioso, como parte del programa Alianza para el Progreso, lanzado por el presidente John F. Kennedy en 1961, la Policía Municipal de Caracas, recibió más de 100 Station Wagon Willys fabricadas en 1962 las cuales trajeron protectores de los ventanales hechos en rejilla metálica. Asientos laterales en el compartimiento trasero utilizado como “jaula” o para el traslado de personal. Dieron que hablar. Hicieron mucho en tiempos de desórdenes callejeros y terrorismo.
La presencia de los Willys en Veneszuela comienza cuando familia Blohm, a través de BECO, comenzó la distribución en nuestro país de la marca. Fueron ofrecidos como formidable apoyo para trabajos difíciles donde no había caminos.
Sin embargo, la traída masiva de automóviles Jeep-Willys la impulsó Alberto Tattar, quien en entrevista en la cual repasó su propia historia, años atrás recordó que la exhibición inicial la montaron frente a la plaza Morelos, en Los Caobos. “Provocamos una enorme concentración de curiosos” –expresó satisfecho.
Eran tres CJ-3 verde oscuro a cuya promoción se dedicaron las firmas BECO y Centagro, siendo los señores Pedro Hernández y Jacinto Oropeza, vinculados al grupo de concesionarios, quienes se encargaron de la demostración de las cualidades evidentes durante los años de la guerra. Eran especialmente resistentes, tenían transmisión en las cuatro ruedas, motor de gran potencia eran fácilmente maniobrables.
Pero mucho antes de que la fábrica pudiese ordenar el despacho de suficientes Jeep para uso  civil, según Tattar, tuvieron lugar ciertas gestiones en Trinidad y Antigua, «donde sabíamos que el ejército norteamericano había sacado a licitación un lote de estas unidades poco después de haber sido firmado el tratado que ponía fin a la Segunda Guerra mundial».
«Abrimos una lista de peticionarios interesados en adquirir estos vehículos para faenas agrícolas. Pronto tuvimos un cuaderno con más de 200 solicitudes y la fábrica tardó algún tiempo antes de poder hacer las primeras entregas. Los pedidos fueron renovándose constantemente y pronto el Jeep-Willys había penetrado el mercado venezolano hasta el punto que ya finalizando el año de  1946 habíamos colocado un número casi fabuloso en Venezuela».
-¿Cuántas unidades vendieron en su mejor época?
«Creo que la cifra récord registrada en nuestros libros fue algo más de 3.600 unidades al año», respondió Tattar.
Los modelos Jeepster y Aero-Willys tuvieron gran aceptación.. Pero fueron descontinuados debido a su costo.
-¿Tiene usted datos  sobre el total de los Jeep Willys vendidos en Venezuela?
En 22 años, de 1946 hasta abril de 1969 se colocaron en Venezuela más de 44 mil vehículos Willys. En su mayoría los techo de lona CJ en sus diferentes variantes.
El ritmo de las ventas disminuyó a partir de 1962, cuando se produjo la devaluación del bolívar lo cual trajo como consecuencia lógica un aumento de cerca del 40% en el valor de los auténticos Jeep Willys..
A comienzos de la década de los 50, comenzó la importación del competidor inglés: Land Rover serie I y sucesivas, carrocería totalmente de aluminio, 4x4 que se vendía bien a través de la Corporación Venezolana del Motor y más tarde representado por Auto Agro.
 Jacinto Oropeza dirigió las operaciones de Centagro, importadora de los Jeep Willys; lo reemplazó Harry Mannil, en ACO.
El abuso de su propia ignorancia y desinformación histórica de que hace gala la industria automotriz venezolana coloca la presencia de varias marcas más delante de lo que en realidad comenzaron a tener presencia, gozar de aceptación y crecer en nuestro mercado.
Alfredo Schael


Leyendas


1. Willys Station Wagon 1952 visitante del Muaseo. 2. Comparaciones promocionales poco después del lanzamiento de la camioneta Willys en 1946. 3.  De las originales de finales de los años 40. 4. Servía para muchos usos.  5. La Willys caraqueña en su estado actual. 6. En la grúa de Carlos Ortega no obstante que prende de a toque…




































domingo, 18 de diciembre de 2011

Champaña en las fuentes del Orinoco


Están próximas a aparecer publicadas unas nuevas memorias de la expedición que hace seis décadas llevó hasta las fuentes del Orinoco al grupo de venezolanos y franceses que precisa el nacimiento del majestuoso río. Está situado casi en el extremo Sureste del para entonces llamado Territorio Federal Amazonas.
La autora del libro es Julieta Salas de Carbonell, esposa del doctor Luis Carbonell, integrante de la expedición de 1951, único sobreviviente al menos del equipo que partió de Caracas, él como médico.
La expedición estuvo comandada por el mayor del Ejército, Franz Rísquez Iribarren, quien en 1962 presentó su libro Donde nace el Orinoco, recuento detallado de aquella fantástica empresa.
Con motivo de los 60 años del descubrimiento de las fuentes del río padre, en los espacios del Centro de Estudios Rómulo Gallegos, en Altamira (Caracas), fue abierta una exposición con registros interesantes relacionados estrechamente con la expedición y sus logros así como objetos y documentos que ubican al visitante en el contexto del acontecimiento que involucró esfuerzos de franceses y venezolanos.
Por ejemplo, el recorte de prensa firmado por el periodista Eloy Enrique Porras, fechado el 10 de noviembre de 1951, en pleno avance hacia la meta por ríos y selva inexplorada: “Uranio busca expedición franco venezolana en el Orinoco”.
Miguel Acosta Saignes, acrisolado intelectual estudioso de nuestras étnias aborígenes y la negritud, escribía en El Nacional acerca de la proyección que habría de tener aquella empresa cuando se concretada el proyecto y analizaran sus resultados.
El catálogo de la exposición ofrecida en el Celarg gracias a la Embajada de Francia, Alianza Francesa y la petrolera Total, figuran textos que en pocas palabras resumen la experiencia franco-venezolana de 1951 en el Amazonas. 
Aunque lo admitido es que llegar a las fuentes del Orinoco fue iniciativa del coronel Carlos Delgado Chalbaud en su carácter de presidente de la República (noviembre de 1948/noviembre de 1950), se atribuye a los galos Marc de Civrieux y René Lichy, promocionar el proyecto a diferentes instancias gubernamentales locales a partir de 1949. Se les unieron otros franceses hasta cuando el gobierno nacional asume la idea y dispensa el apoyo necesario. Desde París, la respalda el presidente Vincent Auriol.
Sobre medios de transporte empleados, refiere una de los artículos contenidos en el catálogo de la exposición:
“Una cuarentena de hombres, muchos de ellos indígenas, sirvieron de marinos, cargadores, asistentes científicos, etc. Sin su aporte, el grupo jamás hubiera logrado el objetivo… En un principio, se había previsto que la expedición duraría 90 días, sin embargo la aventura se prolongó 7 meses” –escribe Diana Lichy antes de indicar que en “La Esmeralda se organizó el campamento de base nº 1. Se transporte en dos aviones 16 toneladas de material. De allí sale un primer grupo, llamado de avanzada, el 13 de julio, el segundo grupo, sale el 20 de julio y el 6 de agosto el grueso de la expedición remontando el Orinoco. Son una cuarentena de embarcaciones, la mayoría de ellas bautizadas con llamativos nombres, como Amor Salvaje, o con nombres de las estrellas de la época: Gloria Marín, María Antonio Pons, Ninón Sevilla, La Tongolele.
Siempre hay un grupo que parte en avanzada, en una curiara liviana, compuesto por Anduze, Carbonell, Cruxent, Butrón y algunos marineros. Luego llegaba el resto del equipo o la escoba como lo llamaba el mayor Rísquez” –narra Diana Lichy quien apunta:
“Varias veces por día tienen que vadear los raudales o las caídas de agua, para ello deben sacar del agua las curiaras y los bongos, algunos pesando hasta 1500 kilos, descargar las embarcaciones, abrirse camino en la selva con el machete, avanzar penosamente durante horas en medio del barro y transportar la carga en varios viajes…En particular a los científicos, les abruma la disciplina castrense impuesta por el mayor Rísquez, a la que no están acostumbrados”.
La leyenda de una de las fotografías exhibidas advierte que mover 10 metros una de las curiaras podía implicar  varias horas de esfuerzos entre varios hombres.
“El paso por los saltos o raudales, enfrentados a las corrientes, muchas veces termina por el vuelvo o pérdidas definitiva de ciertas embarcaciones, incluyendo con ello, el material recolectado, así como instrumentos  de trabajo, alimentos o la ropa de algunos expedicionarios” –agrega Lichy refiriéndose a la marcha en pos de las fuentes del Orinoco al ritmo de unos 7 kilómetros por día pues en el relato, más adelante, apunta que ya de regreso hacia La Esmeralda, en el raudal de Bobadilla, la curiara del mayor Rísquez, se volcó y perdió totalmente lo cual determinó la pérdida de todo cuanto traían fruto de la recolecta de muestras geológicas, etcétera.
“…la embarcación de Rísquez, demasiado cargada, se vuelca y se destroza. Carbonell consigue llegar a salvo a la orilla. Rísquez, calzando pesadas botas y casco con mosquitero, debe ser socorrido por Raúl Silva, justo antes ce ser arrastrado por un remolino…”.
Según el relato de Diana Lichy, Rísquez se armó con toda la gasolina que había dispuesta para los motores de las embarcaciones restantes y arranca rumbo a La Esmeralda, sin mediar explicación. Quedó el resto sin combustible por lo cual las curiaras y demás naves de la expedición para su regreso, lo hicieron contando apenas con la fuerza de la corriente aguas abajo.
Todo sugiere que atrás había quedado el alborozo reinante cuando el 27 de noviembre el grupo de tres hombres llega a hasta donde propiamente nace el río Orinoco. Lo determinan con matemática precisión. Eso ocurrió el 27 de noviembre.
Como convinieron los tres de la avanzada antes de partir del campamento, unas tres horas después sonó el disparo que daba el anuncio del logro esperado. El trío privilegiado se encontraba a 1047,35 metros de alturas sobre el nivel del mar, longitud 63º21’42’’, latitud 2º19’05’’.
Sin embargo, no obstante las incomodidades y desagrados surgidos entre los expedicionarios, los frutos de la jornada que culminó el 27 de noviembre de 1951, fueron festejados nada menos que con champaña. La envió Alfredo Boulton.
Como se muestra con fotografías originales expuestas en el Celarg, al conocerse en Caracas la noticia, el Ministerio de la Defensa despachó el 1 de diciembre un Douglas C-47 de la Fuerza Aérea Venezolana el cual sobrevoló el campamento para arrojar bastimentos solicitados además del inesperado champán obsequio de Boulton.

Leyendas

1. En un raudal, luchan por defender la curiara en medio de furiosas aguas. 2. Portada del catálogo de la exposición en el Celarg dedicada a los 60 años de la expedición franco-venezolana que descubre las fuentes del Orinoco en el Territorio Federal Amazonas. 3. Douglas C-47 de la Fuerza Aérea Venezolana. Estos aviones sirvieron como apoyo clave para transportar por aire desde Caracas a La Esmeralda, el personal, equipos y abastecimientos. Y, el 1 de diciembre de 1951, lanzar sobre el campamento la champaña para celebrar el descubrimiento del sitio donde nace el río Orinoco.