jueves, 26 de junio de 2014

Ferrocarril Caracas-La Guaira en Nuestro Insólito Universo-

Publicado en Gran Ferrocarril de Venezuela, grupo en facebook dirigido por Ernesto Roa con participación de numerosos entendidos y amigos de los ferrocarriles en Venezuela.

Un Ferrocarril Margariteño

El inventario de los antiguos ferrocarriles mineros acusa el de siete kilómetros de extensión construídos en la isla Margarita, entre las minas magnesita ubicadas en Loma de Guerra y el puerto de Manzanillo. Este tren fue inaugurado el 31 de julio de 1914 pero dejó de funcionar a los 11 años debido a la baja rentabilidad de la operación.
Carlos Stohr, el checo-margariteño cronista gráfico de la Perla del Caribe, recoge testimonios según los cuales la locomotora se paralizó bastante antes de que la concesionaria norteamericana abandonara la explotación. Al parecer, en tiempos de la primera guerra mundial fue difícil mantener operativa la máquina que halaba las volquetas hasta el improvisado terminal marítimo en la pintoresca bahía de Manzanillo, en el extremo noreste de la isla.
The Magnesita Mining & Manufacturing Company, retomó la explotación durante la segunda guerra mundal pero sin locomotora, sustituida por tracción humana aprovechando los rieles paralelos a una trocha -refiere Stohr en crónica publicada en Norte Franco, periódico de Juan Griego.
Los sempiternos litigios por la titularidad de la tierra auyentaron al concesionario. Recuerdan a Mr. Zeiss como a Mr. Schumacher, último gerente de la explotación, cuya hija Amada casó en Margarita con el ingeniero Eduard Madden, también estadounidense constructor del embalse de La Asunción así como de otras obras en varios lugares de Venezuela.
Como vestigios del tren margariteño quedó el aljibe El Jobo y una alcantarilla, ambos en Manzanillo, así como ruinas de la casona habitada por Schumacher desde donde divisaba tanto el mar como el fértil valle de Paraguachí, la vecina localidad cabeza de la microregión.

Video | Venezuela tiene un avión que voló en la II Guerra Mundial

El Director del Museo del Transporte, Alfredo Schael presentará la historia del avión y un vídeo con palabras del piloto norteamericano que lo voló el 6 de junio de 1944

(reportaje publicado el 07 de junio 2014)

David De Matteis.- El 6 de junio de 1944 será recordado como el día en que comenzó la caída del Tercer Reich y la Alemania Nazi. La batalla de Normandía fue el acontecimiento que cambió el curso de la historia del mundo, ya que el Día D - Operación Overlord, fue el comienzo de la derrota de Adolf Hitler.

La reconquista de Europa, en poder del nazismo, fue, sin duda, el objetivo estratégico aliado más importante en esa etapa de la Segunda Guerra Mundial. Muchos venezolanos ven esta historia lejana sin imaginarse que en el Museo del Transporte, ubicado en Caracas, hay un testigo silente, un avión C47 transformado en DC3, que se convertiría luego en el primer avión presidencial.
El “Museo del Transporte Guillermo José Schael” tiene dos importantes motivos para celebrar este evento el día de hoy que nos parecería ajeno, pero en el que Venezuela tuvo un rol importantísimo. Primero, el Museo tiene el honor de poseer uno de los aviones DC3 que lanzó paracaidistas el 6 de junio de 1944, durante la invasión de Normandía en Francia.
Segundo, Venezuela fue el mayor proveedor de petróleo para el frente aliado en la II Guerra Mundial, aportando prácticamente el 72% del petróleo usado por los Aliados en el conflicto. Ambos hechos, sumados a la importancia del 70 Aniversario del Día –D, hecho al que se le rendirán importantes honores en Normandía, Francia con la presencia de todos los Presidentes de las Naciones involucradas, ha impulsado al Museo a realizar este evento-homenaje que ofrecerá, este sábado 7 de junio, en el hangar del DC3 del Museo, conferencias, exposiciones y muestras de piezas históricas que harán honor a tan importante fecha.
Para apoyar el evento se confirmó la participación, asistencia y ayuda de las Embajadas de Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Holanda, Polonia, Rusia y Alemania. Se colocarán las banderas de los países invitados y se pondrán los himnos respectivos en honor a los soldados participantes y los caídos.
Están confirmadas las breves ponencias del Embajador Luis Xavier Grisanti, experto petrolero que disertará sobre la importancia del petróleo venezolano en el esfuerzo Aliado. El Capitán de Navío (R) Luis Farage Dangel que hablará de los aspectos estratégicos militares de la invasión.
El Director del Museo, Sr, Alfredo Schael presentará la historia del avión y un video con palabras del piloto norteamericano que lo voló el 6 de junio de 1944. El acto contará con la presencia y anécdotas de Carlos Pujol, el hijo venezolano de GARBO, el espía aliado más importante de la Guerra (su tumba está en Choroní) y quién engañó a las defensas alemanas para que desviaran sus esfuerzos hacia Calais y no sobre Normandía.
El evento es con entrada libre y coincidirá con una importante muestra de los clubes venezolanos de modelistas a escala quienes mostrarán sus maquetas alusivas al Día-D y los 100 años de la Primera Guerra Mundial.
Leer más en:  http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/mundo/venezuela-tiene-un-avion-que-volo-en-la-ii-guerra-.aspx#ixzz35n14915A



Don Ernst Weitz: Polaco con corazón de chocolate venezolano

Una pequeña tarjeta de la familia anunció este domingo 15 de junio el fallecimiento en Caracas de don Ernst Weitz. Benjamin Brandwijk Nodelijk nos hizo llegar la siguiente nota recordatoria de su trayectoria en nuestro país, su patria de adopción.

"Polaco con corazón de chocolate venezolano.

El señor Ernst Weitz salió de Polonia justo antes de la invasión nazi. Vino a estas tierras a endulzarnos la vida. Con apenas 19 años se convirtió en aprendiz de confitero industrial y fue en Viena donde aprendió algunos de los secretos de lo que sería su oficio y pasión de toda la vida. “Salí del canal de la mancha a Maracaibo huyendo de la guerra y nunca más pensé en regresar”.
Al Zulia llegó con un contrato pero pronto se mudaría a la capital: “Resulta que mis ex jefes en Viena se vinieron a Venezuela y cuando llegué a Caracas tenían la pastelería La Vienesa en Sabana Grande, yo no sabía mucho de eso… lo mío eran los procesos industriales”. Sin embargo al poco tiempo Ernesto pasaría a formar parte del equipo inicial de una gran industria de la confitería venezolana: la Savoy.
“En el año 42 eran tres hermanos y un pequeño equipo, todo era muy rudimentario y trabajábamos hasta 24 horas al día para lograr los primeros productos”, cuenta el señor Ernst quien estuvo en Savoy desde que las chocolatines se vendían a locha y los llamaban Napolitanos.
“El ping pong fue uno de los primeros éxitos. Comenzamos a venderlos en latas de 2 kilos y medio y se vendían en las pulperías al detal, pero al tiempo vimos que el producto americano se hacía en bolsita y se vendía mucho. Comenzamos a trabajar la maquinaria para ese nuevo empaque, cada producto era un reto… en Savoy trabajé en tres ocasiones pero siempre me tocaron las verdes ” señala divertido.
Desarrollar maquinarias, procesos, manejar temperaturas y empaques, resolver problemas y convertirlos en productos de consumo masivo fue su tiempo y su pasatiempo de toda la vida. “Ese era mi problema- reflexiona Ernesto ahora a sus más de 90 años- para mí no era un trabajo era mi pasatiempo, no sé hacer otra cosa que no sea desarrollar productos, buscar soluciones, inventar cosas”.
Y es así como este confitero polaco estuvo involucrado en el desarrollo en uno de los productos bandera de la Savoy y que es hoy parte de nuestra memoria gustativa: el Toronto. “Creamos el proceso para darle a esa avellana, una cubierta de chocolate blando con pasta de avellana (primera cobertura que era muy dificultosa para trabajar y debíamos enfriar muy artesanalmente), luego una segunda capa de chocolate y por último una de brillo pulido con un jarabe delgado…Una vez que estuvo desarrollado el proceso y la maquinaria fue muy fácil pero llegar hasta allí no fue tan sencillo.” 
Nunca lo es. Su experiencia como profesional de la confitería lo hizo pasearse por la Marlon e involucrarse con otro tipo de productos y le tocó idear hasta la manera para lograr pelar los plátanos más fácilmente cuando los tostoncitos eran una novedad.
“Yo trabajé hasta en el plan manicero en El Tigre con el grupo agroindustrial”. Una época de oro para el maní y el merey en el estado Anzoátegui a mediados de los años 70.
Estuvo en Estados Unidos y en Europa aprendiendo con las grandes empresas sobre empaque y procesos y en ocasiones intentó independizarse y trabajar por su cuenta. “Ernesto se me sale el fondant por el fondo, Ernesto se me fermenta la mermelada… siempre que podía ayudaba a quienes consideraba mis amigos y siempre quedé contento al lograr dar con el problema… no estoy orgulloso de un producto en particular sino de las soluciones e inventos que logré incorporar… Es lo que me llena, no lo inventé pero lo hice, logré hacerlo…”.
Esfuerzos que no son chuchería, Ernst Weitz a pesar de su nombre y procedencia tiene mucho que ver con “el sabor venezolano”.
En los años 50, desde La Carlota, con helicópteros Bell 47 de Aerotécnica que sobrevolaban Caracas, Savoy realizaba esfuerzos publicitarios para respaldar la comercialización de su línea de productos.


Agradecidos

Movilnet tuvo la amabilidad de repintar la totalidad del local que dentro del Museo alberga la antena repetidora que se alza sobre la azotea del edificio construido especialmente para instalar un equipo importante para las transmisiones de mensajes y telefonía celular. Apreciamos la receptividad ante nuestra petición pues desde la construcción del local donado a la FMT, de cuyo patrimonio forma parte, sólo una vez pudimos asumir el costo de la pintura externa como del interior del local.

Se nota la diferencia. Gracias.




Registro Fotográfico sobre nuestro Evento 70 Aniversario del Desembarco en Normandía o Día-D

Imágenes Cortesía de Edgardo Gonzalez 

















VENEZUELA Y EL D-DAY Venezuela jugó un papel crucial en la victoria de la democracia sobre totalitarismo nazi/fascista

LUIS XAVIER GRISANTI | EL UNIVERSAL
viernes 13 de junio de 2014 12:00 AM

Se celebró en el mundo y en el Museo de Transporte de Caracas el 70mo. Aniversario del desembarco de las fuerzas aliadas en Normandía, el 6 de junio de 1941. La II Guerra Mundial fue el conflicto bélico más sangriento de la Historia. Murieron 60 millones de personas.
Aquella madrugada, 6.936 buques, apoyados por 11.590 aviones de combate, transportaron a 326.574 soldados en pocos días, quienes iniciaron la campaña militar que condujo al triunfo de los países libres y democráticos sobre la Alemania nazi, el 7 de mayo de 1945. En el frente oriental, la Unión Soviética batallaba heroicamente para expulsar a los nazis de su territorio y liberar Varsovia y Berlín.
Venezuela jugó un papel crucial en la victoria de la democracia sobre el totalitarismo nazi/fascista, elevando su producción petrolera y asegurando el suministro de combustible a los países aliados, liderados por EEUU. Y lo hizo mientras realizaba la transición hacia la democracia, bajo la dirección de estadistas como los presidentes López Contreras y Medina Angarita, y aplicaba políticas nacionalistas para mejorar la participación fiscal, al promulgar la Ley de Hidrocarburos de 1943.
El presidente López firmó un Tratado de Reciprocidad Comercial con EEUU, en 1939. Después del ataque a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, el presidente Medina rompió relaciones con Alemania, Italia y Japón. Submarinos nazis hundieron dos tanqueros venezolanos.
La producción de petróleo de Venezuela, que subió a 562 mil barriles diarios (mbd) en 1939, disminuyó por el conflicto en 1940 y 1942; pero alcanzó récords de 622 mbd en 1941, 704 mbd en 1944 y 885 mbd en 1945, año en que las fuerzas de la libertad triunfaron contra el nazismo.
@lxgrisanti