sábado, 15 de marzo de 2014

Primer Piloto Civil de Venezuela

El 29 de septiembre de 1974, la Dirección de Aeronáutica Civil, dentro del programa de actos elaborado para celebrar el 62º aniversario de la aviación civil venezolana, rindió homenaje en Ciudad Bolívar al capitán Marcos Sarcos Portillo (en la foto), primer piloto civil de Venezuela, el primero igualmente que voló un avión y el primero que escribió un abecedario sobre la aviación en nuestro país.
Expresamente vino de Caracas a cumplir con este honroso deber el titular de la Dirección, General Edgar Suárez Mier y Terán, quien hizo un recuento de la historia de la aviación venezolana y del aporte dado por el Capitán Marcos Sarcos Portillo. Entonces señaló como nota histórica que el 29 de septiembre de 1912 el aeronauta norteamericano Frank Boland realizó el primer vuelo sobre Venezuela y que en víspera del aniversario de ese hecho él haya firmado un permiso para que el “Concorde”, un avión con dos veces la velocidad del sonido, haga pruebas sobre la ruta sobre Venezuela.
Marcos Portillo, un maracucho con muchos años radicado en Ciudad Bolívar y 72 años de edad, comenzó a volar en 1920 en Garden City, Nueva York. Empleaba un avión de adiestramiento primario “Curtis Jenny 4-D” que desarrollaba una potencia de 90 HP y que podía llevar dos personas en su estrechísima carlinga.
Ya piloto licenciado, Sarcos Portillo adquirió en 1930 un monoplano “Curtis Wriht Junior” biplaza, y lo embarcó con tan mala suerte, que cuando llegó a Venezuela, el General Gómez se lo decomisó por cuestiones de seguridad.
A partir de entonces el capitán Sarcos Portillo fue maestro y guía de los pilotos venezolanos e impulsador de la Aviación Civil, de la que poco beneficio obtuvo. Aquí en Guayana vino a dar lo último de su experiencia volando aerotaxis hacia la rica región minera de la Gran sabana y luego que la edad le impidió volar, logró un lugar en la administración de una empresa aérea, hasta que la vejez y los males propios de la naturaleza humana lo recluyeron definitivamente en su casa humilde del bario Las Moreas, donde vivió con su familia rodeado de dignidad, de gloria y de miseria.
El vuelo de Frank Boland marcó el inicio de la aviación en nuestro país, mas tarde inspirado por el vuelo pionero de Boland y otros, Gómez introduciría la semilla de la aviación civil, y más tarde crearía la Escuela de Aviación Militar y con ella nuestros pilotos.
La aviación civil en Venezuela rápidamente se ligó íntimamente a la aviación comercial, la que impulsó el verdadero desarrollo. Sus necesidades obligaron a la construcción de la infraestructura aeroportuaria, las ayudas a la navegación aérea, los radares de control de tránsito aéreo, así como de importantes centros de mantenimiento y entrenamiento aeronáutico. Se debió crear y adoptar una legislación acorde con las normas internacionales, lo que se tradujo en la puesta al día de la aviación en general.
Pero no será sino hasta el 22 de septiembre de 1972, por iniciativa de un grupo de personas ligadas a nuestra aeronáutica civil cuando sale en la Gaceta Oficial, el decreto por medio del cual se declara el 29 de Septiembre Día de la Aviación Civil Venezolana.
La aviación civil es más que pilotos. Es un inmenso equipo de trabajo con gran mística por las tareas realizadas y por realizar. Al iniciarse el año jubilar por los cien años de su quimera, la Fundación 10 de Diciembre se complace en manifestarle su saludo de reconocimiento fraterno y estamos a su disposición para colaborar con cualquier actividad o evento que estén planificando”. Américo Fernández. Cronista de Ciudad Bolívar.

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