martes, 8 de octubre de 2013

En 25 días construyeron la Avenida Los Próceres

A finales de 1951 el gobierno anunció que al costo de 1.800.000 bolívares, léase bien, en 25 días, construyó el primer tramo de la gran avenida Los Precursores, decretada por la Gobernación del Distrito Federal.

Un kilómetros doscientos metros de extensión, 13,30 de ancho, para tráfico pesado hasta de 30 toneladas, pavimento de 20 centímetros de espesor.

La obra incluyó 3.600 metros de acera de 3 metros de ancho con una zona verde de dos metros de ancho, sistema de drenajes para la propia avenida y colectores para recoger aguas que bajan de la hoya del río Valle. 500

Quinientos trabajadores se fajaron duro noche y día del 5 de septiembre al 30 del mismo mes para acometer la construcción decretada por el gobernador Guillermo Pacaníns Acevedo, realizada bajo la dirección del ingeniero Hermann Lange. Enlazaba la urbanización Santa Mónica con la Escuela Militar para así facilitar el acceso a las instalaciones deportivas escenario de los Juegos Deportivos Bolivarianos que concluyeron en diciembre de 1951.

En noviembre de 1950 fue asesinado el presidente en funciones, teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud. Delgado tuvo en mente que el gobierno desplegara un gesto que aproximase la academia universitaria y la Escuela Militar, la esencia de cuanto cada una representa como instituciones fundamentales para vertebrar en función del bien nacional la intelectualidad del mundo civil con el castrense militar. Ejercicio constructivo en ambos sentidos y beneficio de la nación. Así lo resaltan Román Rojas Cabot en la novela Julia y el fantum de los Delgado Chalbaud y el capitán de navío Jairo Bracho Palma en la biografía de Delgado titulada Sueños Rotos.

En función de tal idea, ese nexo entre lo civil y lo castrense, el gobierno de facto noviembre 1948/noviembre de 1950, presidido por Carlos Delgado, planteó a urbanistas y arquitectos planificar y ejecutar a corto plazo el vaso comunicante vial. Finalmente resultó esa hermosa avenida de tan especiales características - al comienzo, obviamente, sin la decoración de los jardines, la posteadura ornamentada, el Círculo Militar, las tribunas – conexión vial entre UCV -en obras sobre los terrenos que fueron de la hacienda Ibarra- y las Academias Militares, par de edificaciones idénticas edificadas a partir de planos de Luis Malaussena e ingeniería de Hermann Lange.

Existía en la Caracas en la que despuntaba el gran desarrollo del Sur Oeste, con el banqueo de la parte alta de Santa Mónica, Bello Monte y Los Chaguaramos, la gran explanada delimitada al Norte por el río Valle y las colinas que por el Sur Oeste cercan el valle de capitalino.

Gran parte del kilómetro y algo más del trayecto vehicular como peatonal, con su área para los grandes eventos de la milicia y la destinada a la recreación civil- lo construyeron a partir de nada, en 25 días corriendo el tercer trimestre de 1951 – tal cual lo registra un reportaje publicado en la revista Sport Gráfico (diciembre de 1951) -.

Por el Paso de Los Próceres, con su segmento previsto para las paradas militares, durante más de seis décadas han desfilado pesadas unidades militares que no lograron agrietar el pavimento de cemento de calidad sobre el trenzado de cabillas de acero de alta resistencia.

Inaugurado en 1956 con los detalles agregados y complementarios, por el presidente Marcos Pérez Jiménez, los trabajos quedaron concluidos en mayo de 1957.

Sin embargo, a partir de 1955 planificaron en conjunto con el Touring Automóvil Club de Venezuela, un circuito que extendido hasta la autopista Valle Coche –distribuidor que da acceso a la Panamericana- fue el escenario de competencias automovilísticas. Campeones mundiales intervinieron con sus máquinas en las carreras catalogadas entre las más importantes del momento. Ya estaban construidas las tribunas para espectadores - en fecha reciente ampliada y modificada la arquitectura adicional -.

Los monolitos –paralelepípedos gemelos verticales recubiertos de mármol claro de Carrara y los horizontales revestidos de mármol oscuro- terminaron –los primeros- recubiertos con relieves representativos de escenas de la gesta libertadora bolivariana, encargados al arquitecto Ernesto Maragal, y las hileras de monumentos dedicados a la próceres de la independencia, llegaron luego a ser el complemento del proyecto que una vez ejecutado, brindó a Caracas uno de sus espacios y jardines de mayor prestancia, entre la plaza Los Símbolos – cruce con la avenidas Roosevelt - hasta frente al Patio de Honor de la Escuela Militar, distinguido por amplitud cerrada por columnatas que le sirven de fondo y elemento integrados de los edificios que, cuando la idea se tejió, serían uno para la Academia Militar y el otro (luego EFOFAC) para la Escuela de Aplicación.

Para los jardines se tomaron elementos helénicos con predominio de copones y esculturas. (Recomendamos la lectura de la obra Malaussena arquitectura académica en la Venezuela moderna, por Silvia Hernández de Lasala).

Para Irwin Peña resulta “Impresionante como la gente de antes tenía una visión de integración de avanzada, un concepto de urbanismo de primer orden. Quedé sorprendido con la idea de conectar la "Escuela Militar" con la "Universidad Venezolana" la integración de la academia y el componente militar por medio de un paseo, ideas pensadas en la construcción de una ciudad armonizada”.

Pérez Jiménez procuró que aquella obra con antecedentes en proyectos con data 1945, tres años más adelante encaminados hacia la realización por el pensamiento e impulso de Delgado Chalbaud militar-académico, rompiera con la visión” de los mediocres” – como lo afirma en mensaje presidenciales aprovechado para definir de qué se trata el Nuevo Ideal Nacional.

El volumen, la naturaleza y la calidad de los proyectos confiados al arquitecto Malaussena contribuyeron a concretar el propósito enunciado, varias veces ratificado por el Presidente, la matriz de la obra de transformación física bajo el régimen dictatorial que en cinco años deparó a las fuerzas armadas su evolución en cuanto a dotación, instalaciones y nivel de capacitación.

Quienes estrenaron la gran avenida de Los Precursores fueron los deportistas de las seis naciones bolivarianas que en número de 1200 tomaron parte en los III Juegos Deportivos celebrados en Caracas, donde a la par de la vía construida en 25 días, se vio cómo a ritmo acelerado edificaron ciertas instalaciones concebidas para algunas de las 20 especialidades incluidas en el programa que comenzó el 5 de diciembre y concluye el 20 del mismo mes.

360 personas participaron como representantes venezolanos.

Las canchas de tenis fueron construidas en la Ciudad Universitaria –UCV-; en El Paraíso/La Vega, el velódromo con capacidad para 12 mil personas; se utilizó la piscina olímpica en la Escuela Militar, la cancha de tiro de Conejo Blanco, las del Caracas Country Club para el golf, el Nuevo Circo y le auditorio del Liceo Fermín Toro para torneos bajo techo al igual que los espacios del Club Venezuela, mientras otras competencias al aire libre tuvieron lugar en el Estadio Olímpico de la UCV, el Cuartel Ambrosio Plaza y en terrenos de la Escuela Militar.

Datan de 1936 los Juegos Panamericanos, con Bogotá como primera sede, luego Lima y la tercera entrega en Caracas, en 1951. El periodista Oscar Lovera recordó que el comité organizador venezolano estuvo a cargo del comandante Antonio Arroyo Ludert, director del IND.
Los Proceres, visto desde el aire 1954
Distribuidor la Bandera, 1956





3 comentarios:

  1. Esa crónica y esas imágenes me provocaron un emotivo déjà vu que estoy dispuesto a experimentar una y otra vez. Me hicieron revivir los primeros años de adolescencia en mi querida Caracas. Ésta es mi ciudad, en la cual nací, crecí, y me formé como ciudadano. Debo agradecer la iniciativa de este blog que nos permite vivir gratamente enlazados con nuestro pasado.

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  2. a que corresponderá esa foto de los autos chocados? por la isla central parece la valle-coche

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