miércoles, 27 de abril de 2016

Los chatarreros no lo gozarán

Está por verse si el Museo del Transporte llegará a ser la chivera que preludia la nota anexa de un extracto de la página 50 de la revista Zeta (número aniversario 42 años No. 2946 del 22/4/2016). Pero en cualquier caso, si el Museo Guillermo José Schael termina siendo chivera, con absoluta seguridad no sería la obra de generaciones que con tanto sacrificio y esfuerzos cotidianos a los lo largo de 46 años, le han dado tanto de sí. Más bien sería el resultado de la acción negligente de quienes históricamente le han dado la espalda – ¡que los ha habido! - así como de funcionarios que en el pasado reciente los obsesionó acabarlo. Sacarlo de cuajo de donde funciona desde cuando hacia 1966 el Ministerio de Obras Públicas dispuso que finalmente la idea de crear un Museo del Transporte en Venezuela, encontrara dónde desarrollarla. No sólo fue la selección del espacio que en vecindad mas sin relación, coincidió con el denominado Parque del Este. Darle un lugar no bastaba. Por eso articularon acciones oficiales y privadas tendentes a rescatar en donde se hallaran, piezas históricas listas para echarlas a hogueras donde se fundía la historia ferroviaria nacional iniciada en papeles casi con el advenimiento de la República que en 1900 contaba con mil kilómetros de tendidos férreos. Así mismo, crear condiciones para que en viejos galpones remodelados hallaran cobijo colecciones de automóviles, carruajes de tracción de sangre y objetos relacionados donativos de particulares que vieron como gracia de la República, del Estado y de la sociedad civil, dar a Venezuela el lugar abierto siempre al público donde reposaran para siempre testimonios del pasado relacionado con la movilización mecánica del país y su gente consagrada o dispuesta de modo afanoso a sembrar progreso, bienestar, integración, compactación territorial mediante el empleo de medios y vías carreteras, caminos ferroviarios, aerovías, empleo de maquinaria agrícola y para la construcción, coches tirados por caballos, rutas fluviales por los caudalosos ríos que corrían por toda la geografía nacional, hace décadas absolutamente descuidados, contaminados, secados por la desidia con la que desde esferas públicas como privadas, en los últimos años ven y tratan a la naturaleza: cuencas hidrográficas, parques nacionales, bosques naturales, reservorios de agua, llanuras, montañas, plantíos boscosos... La vida que nace y es posible sólo aliada al medio ambiente conservado, protegido, aprovechado,…

Por cierto, vale recordar que en el pasado reciente emisarios de algunos de los responsables de que a la naturaleza la traten de manera suicida, tal como lo dibuja la urgencia del reciente acuerdo universal de París, formaron parte de la corte que cierta aciaga mañana de 2008 hizo acto de presencia armada y sin razón para intimidarnos y darse valor a sí mismos en la sala de reuniones de la Fundación Museo del Transporte (FMT). Blandiendo cierta resolución ministerial, el vocero hizo esta precisión: “…se pueden llevar para su casa los carritos y sus maticas”. En voz altiva lo declaró uno de los delegados de la ministra Yubirí Ortega, reemplazada por Alejandro Hitcher quien entre sus ocupaciones para dejar magnífico legado como ministro del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables – entre otros (en parte como otros) algo de cuanto contribuyó al desecamiento del segundo lago más grande del país: Guri -, incluyó desatar la guerra contra el Museo del Transporte para anexarle jardines al Parque del Este o Generalísimo Francisco de Miranda. En ese plan gastó dineros en proyectos – se puede leer en la prensa de aquel entonces -.

Además de auspiciar la campaña mediática destructiva y otras acciones mediante las cuales pretendió arrodillar a la gente del Museo del Transporte (y condenar a centenares de usuarios), de paso cargarse qué significa esta institución para el país de todos, coadyuvó a montar el andamiaje que hasta hoy ha avalado que arrendatarios de espacios los cuales, según el Contrato de Comodato MARNR/FMT vigente hasta el 2018, deberían garantizar la subsistencia económica del Museo como servicio público abierto a todos para preservar un patrimonio único invalorable e incuantificable, el Consorcio Fonbienes y la firma de transporte de pasajeros Peli Express y sus aliadas, hagan cuanto le venga en ganas y permita ganar dinero a costillas del empleo de espacios por los cuales deberían remunerar a la FMT no del modo caprichoso como lo hacen, sino conforme a derecho. Vale decir, según lo estipulan taxativamente sendos contratos que ambas firmas comerciales administran a su antojo, alegan que gracias a arreglos que – según declaran en baja voz - garantizan subsistan en los lugares que ocupan y, económicamente hablando, aprovechadoras de las respectivas concesiones. Advierten que son obligadas por lo que queda del antiguo Ministerio del PPP el Ambiente y los Recursos Naturales Renovables. Éste, por intermedio de la Procuraduría de la República, planteó un juicio el cual atendemos con extrema pulcritud, diligencia profesional e impecable respuesta argumental ante el Tribunal Supremo de Justicia.

Razonablemente, el presidente Hugo Rafael Chávez Frías, percatado que se trataba de un atropello sin razón, más bien un acto inamistoso de grupúsculo de su gobierno contra un espacio público atractivo y querido por tantísimas personas, tuvo el buen olfato de encomendarle al Ministro del PPP la Cultura, doctor Pedro Calzadilla, presencia en el Museo del Transporte. En reunión respetuosa , cordial, de gran altura, propia del académico e historiador, celebrada con asistencia del entonces presidente del Instituto de Patrimonio Cultural, declaró a directivos y representantes laborales de nuestra institución, que de parte del Gobierno Nacional no existía predisposición contra el Museo del Transporte, instalaciones, personal y permanencia en el lugar donde está ubicado y resguarda el patrimonio que es de la Nación toda, protegido por las leyes que como tal lo consagran. Digno gesto de hidalguía del Presidente de la República como de su ministro de Cultura. De entonces para aca, de parte de la Fundación Museos Nacionales y la Dirección del Museo del Ministerio del PPP la Cultura, existe cooperación, intercambios y patrocinios que desdicen de la conducta y el comportamientos maledicentes o aprovechador de funcionarios de paso y/o empresarios mercantilistas practicantes a contracorriente de la historia y la modernidad de “Para mí todito pues mi trabajo es hacerme rico a costa de cualquier cosa”.

Innegable que el embate de lo hasta aca advertido obliga adoptar acciones ingeniosas mas nunca deshonestas ni degradantes que permitan que el Museo del Transporte subsista. Quien desee corroborar que hoy en día atrae a tantos niños, jóvenes, adultos y personas mayores como tal vez nunca, venga a verlo cualquier domingo del año. Hable con visitantes y usuarios. Seguro constatará lo mismo que preocupa e incluso aflige a los responsables directos del día a día del Museo. Pero no nos cansa doblarle el rendimiento a cada cien bolívares recaudados por medios lícitos, transparentes, administrados con honestidad, limpieza y decoro además de la generosidad de visitantes que donan una moneda en gesto de gratitud y reconocimiento por lo que le dejamos mirar libremente y apreciar en las colecciones representativas de estos restos de la historia del transporte en Venezuela, expuestos sin más en espacios del Museo del Transporte. Espacio de solaz y paz que subsiste, de parte de los trabajadores y directivos de la FMT como del Museo propiamente dicho, contra viento y marea, firmes en la disposición de evitar con el estruendoso apoyo de la gente, del pueblo, que acabe en la chivera a la que tantos chatarreros encantaría sacarle partido.
Alfredo Schael





domingo, 24 de abril de 2016

23 de abril, Día del libro

Los navíos de la ilustración llamaron los que trajeron a la Provincia de Venezuela los primeros que formaron la Real y Pontificia Universidad de Caracas.
Los primeros escritores venezolanos de la literatura colonial fueron los cronistas de Indias, entre ellos Juan de Castellanos, Fray Pedro de Aguado y Fray Pedro Simón. Oviedo y Baños contó la historia de la conquista de la Provincia de Venezuela, obra de la cual en 1723 se habría perdido el manuscrito de un segundo tomo.
Venezuela cuenta con una moderna industria editorial afectada por la falta de divisas para la materia prima que debe ser importada para producir más libros.
Tenemos un mercado relativamente importante en comparación con el de España o Argentina, por citar dos donde hay enorme demanda pese a la irrupción del libro digital.
La obra de Herrera Luque regresa pronto a todas las librerías del país e ingresa a Estados Unidos y a la red Librerías del Sur, En la 8a edición de la Feria del Libro en la Plaza Altamira algunas de sus libros estarán a disposición en el stand de EdicionesB.
La celebración del Día del Libro se remonta a principios de siglo. Cada 23 de abril se celebra en todo el mundo el Día del Libro.

El origen del Día del Libro se remonta a 1926. 

El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega. También en un 23 de abril nacieron – o murieron – otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural.
La idea original de la celebración del Día del Libro partió de Cataluña, del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona en 1923 y aprobada por el rey Alfonso XIII de España en 1926. El 7 de Octubre de 1926 fue el primer Día del Libro. Poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro. Coincide con la celebraciones de Sant Jordi - San Jorge, patrón de Alemania, Aragón, Bulgaria, Cataluña, Etiopía, Georgia, Grecia, Inglaterra, Líbano, Lituania, Países Bajos, Portugal, Eslovenia y México. Es tradicional que los enamorados y personas queridas se intercambien una rosa y un libro. 
Cuando en Caracas se dio comienzo a la edición anual de la Feria del Libro organizada en la Plaza Francia (Altamira) por la Alcaldía de Chacao, solían distribuirse rosas entre los asistentes a la inauguración del evento que este 2016 tuvo lugar el jueves 21 de abril.
En 1995 el Día del Libro se convierte en una fiesta mundial. Fue propuesto por la Unión Internacional de Editores (UTE), y presentada por el gobierno español a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En 1995, se aprobó proclamar el 23 de abril de cada año el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.

Libros en Venezuela

De la Península y a veces de Veracruz venía casi todo. El papel sellado necesario para certificar las actuaciones oficiales, era enviado en remesas de acuerdo a previas estimaciones bianuales. Entre 1705 y 1706 debieron consumirse 161 resmas. Esta carga ingresaba por La Guaira, puerto de Caracas, desde donde la distribuían según las necesidades hacia Margarita, Nueva Andalucía, Guayana y Trinidad.
Por distintos puertos llegaron los primeros libros de que se tenga referencia. En los considerados navíos que traían la iIustración y las ideas enciclopedistas arribaron los más antiguos correspondientes a la Biblioteca de la Universidad de Caracas, ediciones realizadas en Sevilla en 1491; en Venecia en 1502 y en 1509, en Lyon en 1526 y en 1527; en Basilea en 1521 y en 1541. Fue parte de la carga inicial de los llamados Navíos de la Ilustración. Los oficiales de la Contratación, según cédula de Valladolid del 5 de septiembre de 1550, debían hacer registros en las naves especificando por unidad la materia que trataban los libros que se enviaban a las Indias. 
Según cédula dada en Madrid, a 18 de enero de 1585, a las visitas que en los puertos de Indias se hicieran a los buques, debían asistir provisores y oficiales reales para que se constatase si se trataba o no de libros prohibidos. 
El 17 de diciembre de 1607 llegaron al país en el navío San Salvador, mercaderías destinadas a Francisco Castillo y Alonso Rodríguez Santos. Entre éstas se encontraban 120 librillos de Sancho Alejo a 60 reales cada uno y 40 librillos de Carlomagno y Olivero, a medio real cada uno. La cédula que dispuso la adopción del calendario gregoriano en 1582, fue de los primeros impresos en venir. Julio Febres Cordero agrega que la legislación restrictiva en materia de libros y publicaciones no era… letra muerta sino instrumentos que se aplicaban casi diariamente…. 
De cómo se celaba en los puertos el tráfico existen en los archivos venezolanos diversos documentos. Los datos mencionados nos dicen cómo llegaba a la Venezuela de la Colonia el material que forma a la gente que va a organizarse en 1810 para provocar la separación de España. Del mismo modo, a bordo del Leander fueron impresos la proclama y otros textos revolucionarios producidos por Miranda a partir del 10 de enero de 1806, cuando zarpó de Nueva York. En el Leander, Miranda, trajo una primera imprenta que jamás fue desembarcada en Venezuela.
Un texto dado a conocer por Iconos de Venezuela refiere: “Los primeros escritores venezolanos de la literatura colonial fueron los cronistas de Indias, entre ellos Juan de Castellanos, Fray Pedro de Aguado y Fray Pedro Simón. Podemos también mencionar a José Oviedo y Baños (Bogotá 1671/Caracas 1738), quien residió en Caracas desde los 14 años de edad, como el primer escritor criollo. Oviedo y Baños con un estilo clásico y realista contó la conquista y población de la Provincia de Venezuela, cuyo manuscrito del segundo tomo se habría perdido en 1723,
Durante la revolución de la Independencia, Simón Bolívar también usó su pluma para defender y divulgar los principios republicanos, y a veces para expresar sus emociones y vivencias personales. Las creaciones literarias que marcarán pauta pertenecerán a los géneros de la prosa y la poesía de sabor neoclásico de Andrés Bello. A su lado, destaca la escritura genial de ruptura y parodia de Simón Rodríguez”.
Es importante recordar que el Día del Libro tiene como objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.
Venezuela cuenta con una moderna industria editorial afectada por la falta de divisas para la materia prima que debe ser importada para producir más libros. 
Tenemos un mercado relativamente pequeño y en cuanto a producción anual de libros con ISBN, en 2015 publicamos (cifras Unesco/Cerlalc) 3.199 títulos mientras en Brasil aparecieron 78.288, Argentina 28.610, México 29.524, Colombia 16.031 y España 90.802 títulos nuevos por citar algunos países en donde la demanda es alta pese a la irrupción del libro digital.

Nuevas ediciones de los libros de Francisco Herrera Luque

Con motivo del 25 aniversario del fallecimiento de Francisco Herrera Luque, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y su ente adscrito Monte Ávila Editores Latinoamericana, anunciaron el jueves 7 de abril de 2016, la firma del contrato del primer título de la Biblioteca Herrera Luque. Con la participación de la presidenta de Monte Ávila, María Elena Rodríguez, y María Margarita Terán Austria, viuda del reconocido novelista, ensayista y diplomático venezolano Francisco Herrera Luque, se formalizó el acuerdo que contempla la edición de Los Amos del Valle.
EdicionesB se convino la publicación inmediata de los libros de Herrera Luque titulados Bolívar de Carne y Hueso, Los Cuatro Reyes de la Baraja y Boves El Urogallo.
En Nueva York, la editorial Sudaquia, que ya lanzó en norteamérica una edición de la novela La Luna de Fausto, editará también destinada al mercado estadounidense, Boves El Urogallo, Ambas publicaciones proyectarán la obra de Francisco Herrera Luque en el expandido mercado de lectores de literatura en castellano además de facilitar trabajar sobre el autor y su legado literario en centros de estudios dedicados a la literatura latinoamericana. 
Monte Ávila Editores da amplia cobertura a sus ediciones por intermedio de la red Librerías del Sur. El tiraje de cinco mil ejemplares de Los Amos del Valle hecho por la Biblioteca Ayacucho hace pocos años se agotó en pocas semanas luego de la presentación d e la hermosa edición en la biblioteca del Banco Central de Venezuela. 
El acuerdo con EdicionesB marca el comienzo del regreso de los libros escritos por Herrera Luque a las librerías de todo el país. Es notoria la ausencia de la obra del psiquiatra y escritor que se cuenta entre los autores que más lectores ha tenido en Venezuela en los últimos treinta y cinco años. 
La Fundación que lleva como nombre Francisco Herrera Luque, además de ofrecer los servicios de una biblioteca formada por más de cuatro mil volúmenes que funciona en la Plaza Los Palos Grandes, además de ser centro de actividades culturales, tiene como finalidad la promoción y facilitar la lectura no sólo de las obras del afanado autor venezolano nacido en Caracas en 1927 y que falleció en 1999.


De El Quijote
Las presidentas de Monte Ávila Editores y la Fundación Francisco Herrera Luque suscriben el contrato para el inicio de la Colección Herrera Luque con la re-edición de Los Amos del Valle
Busto de Cervantes realizado por el artista plástico venezolano Cruz Alvarez. Estuvo en El Calvario y fue regresado a la Plaza España, avenida Urdaneta,Caracas.



Afiches españoles alusivos a Cervantes y El Quijote


Editorial Eclepsidra presenta su programación cultural.

William Shakespeare. 7/8 Stand de EdicionesB en la 8a. Feria del Libro.en la Plaza Altamira.

William Shakespeare. 7/8 Stand de EdicionesB en la 8a. Feria del Libro.en la Plaza Altamira.

20 mil kilómetros de carreteras abrió y pavimentó Leopoldo Sucre Figarella

Buena asistencia tuvo el homenaje (23/4/2016) al ingeniero Leopoldo Sucre Figarella, organizado por Carlos Alarico Gómez a nombre de Fraternidad Guayanesa, con participación de compañeros de trabajo, amigos y familiares de quien fuera ministro de Obras Públicas durante ocho años, titular de la cartera de Transporte y Comunicaciones, ministro-presidente de la Corporación Venezolana de Guayana y del emporio de empresas básicas de Guayana además de gobernador del estado Bolívar y senador de la República. 
En el acto se proyectó el documental (Construyendo el Dorado), parte de la serie de Cine Archivo. Se trata de la síntesis biográfica, testimonios de familiares y allegados así como de los aspectos resaltantes en el discurrir de uno de los hombres que en la segunda mitad del siglo XX más hondamente se comprometió con la realización de obras públicas perdurables que cambiaran el rostro de Venezuela y abrieran posibilidades reales y armoniosas de integración espacial de toda la República, su gente, pueblos y ciudades además de completar el desarrollo tanto de las grandes obras hidráulicas que aprovechan el caudal hídrico del estado Bolívar para generar energía eléctrica como del complejo industrial de Guayana, clave para una alternativa distinta que le urge al país dependiente del petróleo que somos.
Carlos Alarico Gómez subrayó la convicción de Leopoldo Sucre Figarella (Tumeremo1926/Caracas 1996) en la existencia del Dorado como fuente que le dará a Venezuela el impulso para la justa y efectiva grandeza y felicidad de su pueblo. 
Uno de los ponentes recordó que el presidente Rómulo Betancourt, a quien Sucre le sirvió como ministro de Obras Públicas, reconoció la contribución fundamental d Sucre a la estabilización de la democracia en los años sesenta como realizador de obras gracias a las cuales la gente se daba cuenta que en diciembre de 1958 no fueron falsos los ofrecimientos de los candidatos y que la democracia podía ser muy eficaz y llevar a cabo obras de enorme impacto social. 
Graduado de ingeniero en la UCV (1948), al iniciarse en el ejercicio privado de la profesión, tuvo la oportunidad de trabajar en diseños iniciales de proyectos como el de la avenida Libertador y las autopistas del Este y Valle-Coche los cuales años más tarde le correspondería los como funcionario de los gobiernos de Betancourt y Leoni entre 1961 y 1968. Otras realizaciones incluyeron, desde el MOP, completar 20 mil kilómetros de carreteras pavimentadas, 150 represas con fines agropecuarios, 60 centros hospitalarios, centenares de acueductos, reservorios de agua para Caracas, distribuidores de tránsito rápido en la capital, el arranque de las obras del Metro de Caracas, la integración vial norte-sur y este-oeste de su estado natal, el puente sobre el río Orinoco, la fundación de Santo Tomé de Guayana (Ciudad Guayana) amén del trabajo mancomunado sin perturbación alguna cuando la Causa R ( Andrés Velásquez) ganó las elecciones que lo convierten en gobernador del estado Bolívar.
Con Carlos Andrés Pérez fue titular de la cartera de Transporte y Comunicaciones. Su labor en tal cargo hasta octubre de 1976, cuando renunció, marcó un antes y un después en todas las áreas competencia de ese despacho ministerial.
Fue definido como hombre serio y cariñoso, de carácter férreo pero gran corazón. Como promotor de gerencias eficaces. Gerente firme en las orientaciones, exigente de responsabilidad en la conducción de proyectos, ejemplo de trabajador incansable sin sábados ni domingos para descansar. Se resaltó la probidad y honestidad en el manejo de cuantiosos recursos públicos.
Guillermo, uno de los cuatro hermanos Sucre Figarella, dijo que Leopoldo siempre fue un auténtico político, hábil, dedicado al trabajo, estudioso en profundidad de los problemas y sus soluciones aunque algunos equivocadamente creen que fue más gerente que el político que muy joven organizó a los estudiantes bolivarenses en tiempos de gomecismo y en la década de 1940 alcanza ser el primer bachiller elegido para formar parte del Consejo Universitario de la UCV. 
Roberto Arreaza Contasti planteó la unidad de los guayaneses para rendir el homenaje que se le debe a Leopoldo Sucre Figarella. Pudiera ser al recordar en octubre de este año 2016, los 90 años de su nacimiento.
Leyenda: 1. Portada del documental producido por Cine Archivo. 2. Aspecto del encuentro promovido por Fraternidad Guayanesa para recordar a Leopoldo Sucre Figarella.



sábado, 23 de abril de 2016

Guillermo José Schael: cuando el automóvil es historia


Guillermo José Schael es algo así como un "fanático" del automóvil y de la industria automovilística. Es fundador del Museo del Transporte y autor de un libro sobre la historia del automóvil en Venezuela —libro lleno de fotografías de una Caracas para la cual el auto hoy en día cotidiano todavía era una sorpresa. 
Sin embargo, nos lo dice él mismo, su afición por la industria data de mucho .tiempo atrás. En efecto, en sus tiempos de estudiante coleccionaba todo lo que tuviera que ver con el ramo y, como hoy en día sucede también con muchos de nuestros jóvenes, tenía una intuición especial para comprender cuáles eran las pequeñas y grandes innovaciones que los fabricantes introducían cada año. 
Ese amor por la industria automovilística lo lleva a fundar el Museo del Transporte, iniciativa que había acariciado durante muchos años (se considera a sí mismo pionero del museo) y cuyos propósitos fundamentales estaban orientados a la recreación de la colectividad y al cumplimiento de funciones docentes. 
El Museo del Transporte fue inaugurado en el año 1970, aunque sin embargo el comité para su promoción ya estaba formado desde 1965. De este modo, pronto el museo va a cumplir quince años y quisimos conocer su opinión acerca de la evolución particular del museo. 
— ¿Cómo surge este museo? 
—Este museo se comenzó a constituir —contesta Guillermo José Schael— con motivo de los actos programados para el cuatricentenario de Caracas, en 
1966. Un año antes se conformó una junta que incluía al Sr. Eugenio Mendoza, a Mauro Páez Pumar, a Santiago Hernández Ron, a Alfredo la Fuente y a mí. De esa junta quedaron finalmente dos personas, entre las cuales estaba yo, y nos dedicamos de lleno a la construcción de este museo. 
—Personalmente ¿cuál era su interés? 
—Desde la primaria tuve un gran interés por el automovilismo y por la historia de su desarrollo. Uno de mis hobbies consistía en tener réplicas de modelos de automóviles hechas a escala y con la mayor perfección. Entre los grupos escolares yo era considerado un experto, porque era capaz de identificar los modelos inmediatamente, adivinar su fecha de construcción, e intuir cuáles eran los progresos que introducía(' cada año los fabricantes. 
Conocía también a los concesionarios y a los distribuidores de las principales marcas aquí. Al mismo tiempo, me interesaba por su historia: nadie se imagina hasta qué punto los automóviles contribuyeron al desarrollo de las vías de comunicación. Cuando llegaron los primeros automóviles aquí no teníamos carreteras y tan es así que los primeros automóviles que llegaron —en cajas— desde los Estados Unidos, los trajo Edgar Anzola y subieron en ferrocarril. Al interior llegaron algunos en lomo de mula. 
— ¿Cuáles fueron sus objetivos al fundar el Museo del Transporte? 
—Se consideró, como sucede en toda ciudad culta, que era necesaria la Fundación del Museo del Transporte. Fue un proyecto que acometimos con gran entusiasmo. Pero tiene que saber que era una idea muy vieja, puesto que nosotros, además de fundadores, somos pioneros del museo. 
Antes de que existiera la Fundación, en efecto, nosotros nos reuníamos —los que teníamos vehículos antiguos activos— para hacer una serie de desfiles. Tales desfiles constituían la sensación de una Caracas de menos de dos millones de habitantes. El desfile que nosotros hicimos en julio de 1966 constituyó un evento cultural significativo, algo que le sorprendería si Ud. pudiera verlo ahora. No era —nos dice con un cierto dejo nostálgico— la Caracas de hoy, entregada al pillaje y a la depredación. Eso constituye uno de nuestros grandes problemas ahora. 
— ¿A qué se refiere? 
—Aquí, los jóvenes ven un automóvil y lo primero que se les ocurre es ver cómo se pueden llevar algún "suvenir" de los carros antiguos. Nosotros tenemos una verdadera carencia de vigilancia y nos faltan los grandes recursos fue tienen los otros museos del mundo. Se lo digo porque aquí hemos perdido, injustificadamente, piezas muy importantes. Yo creo que hay gente que no está educada para ver un museo, para visitarlo. Aquí entran una serie de "zagaletones" sin control ninguno. Aunque me han dicho que eso sucede en todas partes del mundo, yo creo que aquí hay realmente falta de vigilancia, producida fundamentalmente por la falta de recursos. 
Lo cierto es que, pese a todas las dificultades, el museo ha venido creciendo. Pero, con todo, ese crecimiento y la falta de recursos nos han venido asfixiando un poco. Como decía Eugenio Mendoza —quién, como le dije, también es fundador de esta institución—
"Siempre se sabe cuándo nace un museo pero no se sabe cuándo terminará de crecer". 
La paradoja es que este museo se ha venido encogiendo debido a la carencia de espacio. Sin embargo, tenemos algunas nuevas iniciativas: por ejemplo, tenemos el proyecto de la organización de una sala audiovisual, destinada a la historia del automóvil, y para ello quisiéramos contar con la ayuda de algunas universidades, privadas y del Estado. Con este tipo de ayuda, quizá se puedan hacer las ampliaciones necesarias. 
No obstante todas las dificultades, hemos tenido la satisfacción de poseer el apoyo de la comunidad, de la colectividad en general, la cual continuamente nos ha proporcionado recursos. 
Al mismo tiempo, las donaciones no nos faltan. Gracias a ellas nosotros poseemos verdaderas joyas automovilísticas, joyas que cualquier museo del mundo estaría orgulloso de exhibir. Nosotros aspiramos seguir contando con esa confianza. 
— ¿Qué tipo de apoyo tienen Uds.? 
—Nos sostenemos con una serie de recursos exiguos y con eventuales donaciones. La SHELL tuvo el gesto, antes de ser nacionalizada, de donarnos una locomotora antigua. Hay, también, una industria metalúrgica que nos ayuda con la reconstrucción de los repuestos de los autos antiguos. Pero no existe la mano de obra especializada, o es muy escasa, fundamentalmente por la situación que está atravesando el país en esta hora de dificultades. 
Nosotros le dedicamos todo nuestro tiempo a esta institución, atendiéndola en todas sus necesidades básicas. Actualmente forman la junta directiva el general Ramírez Torres, el ingeniero la Fuente, ocupando los cargos de presidente y vicepresidente respectivamente. Y luego están los directivos: Carlos H. Tovar, Alfredo Paúl Delfino, Iván Pulido, yo mismo.... 
— ¿Qué orígenes tienen, en general las piezas que Uds. tienen aquí? Son donaciones particulares. Tenemos, por ejemplo, la cochera, donada por el señor Eugenio Mendoza y llena de piezas 
del s. XIX. Hay una diligencia donada por la Fundación Mendoza también y que fue construida por la casa Mühler de París. Tenemos un Gran turismo de 1931, un Lincoln gomero de siete asientos, una bicicleta del siglo XIX, la cual fue donada por Enrique Brandt. Hay también un departamento especial para la exhibición de los primeros camiones que llegaron a Venezuela: un Mack de 1923, un Federal y un Willys Knigth, el cual fue donado por Rafael Ginnari. 
Finalizada la entrevista no podemos más que sorprendernos del empuje y la mística que ha llevado a la constitución y al mantenimiento de este museo. 
Pero tampoco podemos menos que destacar la preocupación de Guillermo José Schael acerca del destino de la institución que él ayudó a fundar: teme que su presupuesto, que él ya considera escaso, se le reduzca todavía más debido a la situación que atraviesa el país. 
Cuando el Museo ya va a cumplir sus quince años es importante que todos reiteremos el compromiso adquirido cuando se constituyó la Fundación para la Organización del Museo del Transporte y contribuyamos al mantenimiento y desarrollo de este centro de recreación y acervo histórico.
Texto del reportaje publicado sin firma en la revista FADAM (Federación de Asociaciones de Distribuidores de Automotores y Maquinarias de Venezuela) No. 8, año 2. Caracas, Mayo de 1984.
Nota: Guillermo José Schael González, nacido en Caracas el 29 de abril de 1919, falleció en su residencia en La Castellana, Caracas, la tarde del domingo 23 de abril de 1989.




ATENCION: EL 1 DE MAYO ADELANTEMOS 30 MINUTOS EL RELOJ

Caracas, (NL). A través del Decreto Presidencial N° 2.301, publicado en la Gaceta Extraordinaria N° 6.224 de fecha 18 de abril de 2016 es modificado el Huso Horario en todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela, entrando en vigencia el primero de mayo de 2016.
Esta decisión es producto de los efectos del fenómeno climático denominado “El Niño”, ha sido necesaria la toma de medidas para el ahorro energético, motivo por el cual se ha requerido la revisión del actual huso horario, vigente desde el 09 de diciembre de 2007.
Se modifica la hora legal en todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela, la cual pasará a ser la equivalente a la del tiempo universal coordinado, disminuida en cuatro horas (UTC -4), en los términos indicados en el presente Decreto.
En virtud del cambio de huso horario se aumentará en treinta (30) minutos la hora oficial de la República Bolivariana de Venezuela, lo cual conlleva a la utilización del huso horario correspondiente a las menos cuatro horas, con relación al meridiano de Greenwich (UTC -04:00).
Las autoridades nacionales, estadales y municipales cuidarán que todos los relojes de servicio público registren el mencionado cambio de hora, e igualmente procurarán, por todos los medios de divulgación que estén a su alcance, facilitar el proceso de adaptación de la población y las actividades económicas del país a la nueva hora legal.
Las personas naturales y jurídicas en todo el país están en la obligación de tomar las previsiones necesarias para asegurar la continuidad de las actividades en todos los sectores económicos de la vida nacional y evitar interrupciones en la prestación de servicios y la disposición oportuna de bienes en todo el territorio nacional, de conformidad con la información, regulaciones e instrucciones emanadas a tal efecto del Ejecutivo Nacional, con ocasión del cambio de hora legal establecido en este Decreto.
Este cambio entrará en vigencia el primero de mayo de 2016 a las dos horas con treinta minutos antes meridiem (02:30 a.m.) que, para todos los efectos legales y de orden oficial, y como consecuencia de la entrada en vigor de este Decreto, se computará inmediatamente como las tres horas antes meridiem (03:00 a.m.) de dicho día primero de mayo de 2016.
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 6° de la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción, la medida de modificación de la hora legal en todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela establecida mediante este Decreto, será ratificada en Consejo de Ministros, a los efectos de la permanencia de su vigencia y eficacia, una vez culminado el plazo establecido en el Decreto Nº 2.184 de fecha 14 de enero de 2016, publicado en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 6.214 Extraordinario, de la misma fecha, mediante el cual se declara el Estado de Emergencia Económica en el territorio nacional, prorrogada su vigencia mediante Decreto N° 2.270, de fecha 11 de marzo de 2016, publicado en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 6.219 Extraordinario.
Xxxxxxxx
NR. Vale recordar que entre 1963 y 2007 rigió el mismo huso horario al cual regresamos el 1 de mayo de 2016. La propuesta que rigió la hora legal de Venezuela a partir de 1963 la presentó en el Congreso Nacional uno de los miembros de la Cámara de Diputados, Nicomedes Zuloaga Mosquera, directivo de la C. A. La Electricidad de Caracas, por considerar que el ajuste beneficiaria a los usuarios y en general al país incluso antes que a la empresa de electricidad fundada por quien fuera uno de los antepasados de su famiilia. Menos consumo de energía eléctrica en horas tempranas de la mañana y mayor aprovechamiento de la luz solar al final de la tarde o después de las 18 horas lo cual se traduce en menor gasto de electricidad porque las luces podrán encenderse media hora más tarde que en los actuales momentos,
Generó controversial la de determinación del cambio del huso horario en el 2007 que descontextualizó a Venezuela respeto del patrón horario generalmente aceptado tal es el determinado a partir del Meridiano de Greenwich o Meridiano Cero, patrón ahora conocido como Tiempo Universal Coordinado (TUC).


viernes, 22 de abril de 2016

232 años del primer vuelo de un globo aerostático en América

“The Sublime Invention: Ballooning in Europe, 1783–1820” obra de Michael R Lynn dada a conocer el 2010, ubica el 31 de marzo de 1784 como la fecha en la cual por primera vez en América tuvo lugar un evento aeronáutico. Tal fue la elevación en Cabo Francés, Haití (entonces todavía el llamado Saint Domingue francés) de un globo como el que en enero y junio de 1783 presentaron en Francia cada vez con mayor éxito y resonancia los hermanos Montgolfier. 
Otros autores ubican el ascenso en globo aerostático precursor en América el 10 de abril de aquel mismo 1784 con lo cual se ubica el ocurrido en México, el 18 de mayo de 1784, como segundo. Lo refiere La Gaceta de México cuando registra en esa fecha: “una Nave atmosférica ó Globo aerostático de papel, de tres varas y cuarta de alto, y seis y media de circunferencia, ... navegó orizontalmente algo mas de media legua por la playa ...".
La ascensión en Caracas el 20 de enero de 1785 fue la tercera en la historia del Nuevo Mundo. Antecedimos en estos asuntos a Estados Unidos, tiempo después cuna de prodigiosos inventos aeronáuticos en abierta competencia con los logros de la Europa pionera con la intervención del latinoamericano Santos Dumont casi en paralelo con los hermanos Wright en cuanto respecta al vuelo y la nave a motor controlada..
En el capítulo “Globos, aeronautas y circos” del libro “Aviación Civil en Venezuela, crónicas y reportajes” (Fundación Museo del Transporte, Caracas, 2009), el coautor Fabián Capecchi apunta lo que transcribimos: 
“Fue menester que para celebrar el cumpleaños del Rey de España, su majestad Carlos III, el 20 de enero de 1785, entre las fastuosas actividades que se planificaron en Caracas, el gobernador y Capitán General tenía preparada una gran sorpresa. El vuelo de un globo aerostático tipo Montgolfier. 
“El aerostato que voló sobre la villa de Caracas, estaba hecho de papel aceitado y tenía 12 varas de circunferencia, elevándose a las 5 de la tarde hasta una altura de 1500 pies aproximadamente, ante la mirada asombrada de todos los caraqueños que jamás habían visto algo semejante. El globo se elevó desde la desaparecida Alameda de La Trinidad, cerca del Puente Carlos III y voló sobre la ciudad hasta que el aire que contenía se enfrió cayendo a tierra. Semejante acontecimiento de la aeronáutica en la historia de América ha pasado desapercibido e injustamente valorado por nuestros historiadores, para quienes las batallas y los héroes militares son más importantes que los avances culturales y científicos. 
“Por eso es justo incluir al capitán general Manuel González Torres de Navarra como el primero en promover el vuelo en Venezuela y la primera autoridad en las Indias en autorizarla. El historiador Enrique Bernardo Núñez corrobora estos hechos en su libro La Caracas de los Techos rojos”.
Tenemos entonces que siempre en esa línea constante de avanzada característica de Venezuela hasta hace poco tiempo atrás pues lamentablemente vamos quedándonos rezagados en muchos aspectos, fuimos terceros en mostrar en nuestro suelo lo novedoso que a finales del siglo XVIII existía en materia aeronáutica, puesto privilegiado si se toma en consideración la experiencia primigenia hatiana, colonia francesa en medio del Caribe, y poco después que aquella, la de México en donde también en 1784 tendría lugar el experimento del vuelo de un globo aerostático no tripulado. Menos de dos años de nacido en la casona de San Jacinto tenía el niño Simón de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios cuando el capitán genera Torres de Navarra impulsa la presentación del globo aerostático en la Provincia bajo su mando.
Queda pendiente concordar los registros o versiones en cuanto a la fecha exacta de la experiencia en Haití o como entonces se le conocía Saint Domingue francés luego de la cesión española a Francia de parte de Santo Domingo. En 1784 no había ocurrido la llamada revolución haitiana.
Que sepamos, el 2003 tuvo lugar el más reciente vuelo de un globo aerostático en Caracas. Fue con motivo del primer centenario del vuelo controlado realizado en Carolina del Norte (Estados Unidos) gracias a la inventiva de los hermanos Wright. Ese vuelo de globo en Caracas lo protagonizó Jimmy Marull desde la Plaza Altamira. 
En diciembre de aquel mismo año, Marull elevó su globo sin tripulante desde el patio central del Museo del Transporte donde se efectuaba bajo la coordinación del ingeniero Efraín Mata Golding, la primera de una serie de conferencias informativas acerca de los orígenes de la aviación en el mundo y nuestro país. 


Imagen del globo de Marull se eleva sobre la plaza Altamira, en Caracas el 2003.

viernes, 15 de abril de 2016

Francisco Herrera Luque el vecino de Altamira con historia y grande en la literatura

25 años del fallecimiento de uno de nuestros escritores más leídos en Venezuela y el mundo, figuró entre los grandes personajes residentes del municipio Chacao
En diciembre de 1966, Francisco Herrera Luque (Caracas, 1927/1991) estrenó un Oldsmobile ocho cilindros en V, cuatro puertas, escogido entre la gama ofrecida por don José Mateu en la Compañía Nacional de Automóviles C. A., establecimiento con historia situado en Puente Hierro. 
Cuando llegó a la casa en la Avenida 12 de Altamira, no pasó desapercibido el vecino con carro americano nuevo utilizado un par de días antes de Navidad para con María Margarita ir a comprar el Niño Jesús en Juguetelandia. De vuelta en Altamira, tuvieron la ingenuidad de dejar los regalos en la maleta del carro para que los muchachos ni sospecharan las sorpresas que les aguardaban. 
Pero la mañana siguiente, apenas bajaron a desayunar, la mucama española tenía embuchada la noticia de que durante la noche alguien se llevó el flamante sedán blanco. Casi sin rodaje, apenas estrenado y poco disfrutado, los Herrera-Terán perdieron para siempre aquel vehículo que tardarían en reponer mediante la compra de otro que pondría fin a la subordinación casi total a “carros libres”.
Era rígido, exigente en la educación de sus hijos, estudiantes del Colegio Santiago de León de Caracas. Los varones siempre se quejaban de la rigidez del padre pero la hembra fue muy consentida…”. Nuestros cinco hijos fueron criados con mucho amor, esfuerzo, en un hogar lleno de valores morales y sobre todo donde se les inculcó amor por el país”, recuerda María Margarita Terán, viuda de Francisco Herrera Luque.
Cuando en 1963 fijaron residencia en la parte alta de Altamira, las obras de la Cota Mil eran el patio de recreo de la muchachera de la zona. Regresaba a sus respectivas casas totalmente entierrada de pies a cabeza, contentísima por las experiencias de jugar con absoluta libertad entre los canjilones y terraplenes mientras duró la construcción de la avenida que no pocos inconvenientes significó hasta su apertura al tránsito.
Según María Margarita, la personalidad de su esposo “estaba formada por un tríptico: querer (disposición a ser); poder (tener capacidad de hacer) y hacer (llevarlo a cabo), acompañada de tres exigencias: silencio, cigarrillo y café”. 
En la intimidad era disciplinado, reflexivo, con buen humor; disfrutaba de la buena mesa y puntual hasta la exageración. Lo desesperaba la impuntualidad del venezolano. En los pocos ratos libres o de ocio jugaba tiro al blanco con un arco, ajedrez y lo entretenía la jardinería. También lo apasionó el cine.
Muy joven asumió el compromiso de revisar la historia oral referida por su abuelo Andrés Herrera Vegas (1871/1948), distinta de la enseñada en las escuelas, de la historia oficial. Eso lo vuelca a investigar los hechos hasta encontrar cómo sucedieron, cuál era la auténtica personalidad de los personajes y cómo eran los escenarios en los cuales tuvieron lugar los grandes acontecimientos nacionales –asegura María Margarita. 
En la juventud le interesó la ciencia pero también el humanismo, la cultura, el mundo de las ideas y del pensamiento universal. La influencia del padre, el psiquiatra Francisco Herrera Guerrero (Caracas 1902/España 1950), determinó los estudios de medicina (1946/1953) pero una vez en el oficio lo enamoró la psiquiatría (1954/55), factor determinante y presente en toda su obra como investigador y hombre de letras.
Al regreso de Europa (1955), en octubre de 1956 casó con María Margarita Terán Austria, unión de la que nacieron cinco hijos: Francisco (1957), Bernardo (1958), Martín (1960/1993), Mariana (1963) y Juan Manuel (1964/1987).
La pareja se conoció (mayo de 1956) durante una corrida de toros en el Nuevo Circo y a los cinco meses contrajo matrimonio. El noviazgo transcurre en la casa de la familia Terán-Austrias entre las 3ª y 4ª transversales de la avenida Mohedano de La Castellana. Antes de contraer matrimonio FHL residía en La Florida con su madre, doña María Luisa Luque Carvallo, viuda desde 1950.
Después de la boda en la iglesia de Chacao, “siempre lo vi en su escritorio trabajando. Compartí mucho con él en un principio. Él me decía Negrita y cuando escribía, como no existía la computadora, él redactaba, leía, corregía, cortaba el papel, lo pegaba con teipe, subía un capítulo con otro a punta de tijera y goma; después me decía con cara de imploración: “Negrita, ¿por qué no me pasas estas páginas en limpio?”.
Los primeros años del matrimonio transcurrieron en diversos domicilios incluyendo Caraballeda. A falta de techo propio, vivieron alquilados en Baruta, en el edificio “Estoril” en Los Palos Grandes así como en cierta quinta de indiscutible comodidad situada en la Quinta Avenida de esa misma urbanización. Allí pasaron poco tiempo pues pronto percibieron lo que parecía la presencia de un alma en pena. “La historia en esa casa terminó cuando un amigo nos trajo la información de que en medio de una discusión, en plena sala, el marido hirió de muerte a su esposa”. 
En búsqueda de algo mejor y sin rastros de muerte, dieron con la propiedad a la venta por el general (Ej) Elías Antonio García Barrios (promoción 1952), situada en la Avenida 12 de Altamira. La quinta “La Tercera” –subiendo, tercera parcela del lado izquierdo- era hermosa, espaciosa y se ajustaba a las crecientes necesidades de la familia. 
“Pancho carecía de dinero… Jamás tuvo plata ni siquiera después que con su trabajo como médico y catedrático universitario, investigador y escritor casi a tiempo completo, se comienza a figurar entre los autores que más libros ha vendido en la historia editorial del país”. 
Pero se atrevió a comprar por 190 mil bolívares la casa de García Barrios cuando la abuela Alejandrina Carvallo de Luque le dona al aventajado y afectuoso nieto, un galpón en Quinta Crespo. A poco de Pancho recibirlo, el local fue expropiado para dar paso a una obra pública. El gobierno lo pagó con tal prontitud que Herrera Luque pudo cancelar la cuota inicial. 
Recién mudados optaron por cambiar el nombre a la casa: “San Martín” en lugar de “La Tercera”. Doña María Luisa Luque fue devota de San Martín, la razón para el cambio.
El inmueble de dos plantas tenía detrás terreno que el nuevo propietario se ocupó de sembrar de frutales y organizar un jardín hermoso donde los cinco hijos soñaban con la llegada del “fin de semana para hacer nuestras parrillas, mientras nos contemplabas a todos monearnos por cada uno de esos árboles que sembraste en esa quinta de Altamira que nos vio nacer”.
De la casa de Altamira que al escritor rodeaba de comodidades para trabajar aislado e incluso a partir de determinado momento, atender a los pocos pacientes que recibía al resolver dedicarse a escribir el mayor tiempo posible, a Mariana Herrera Terán le resultan inolvidables: el cuarto de trabajo de su padre situado en el ático, de donde provenía “el taquititaqui de su máquina de escribir,… el olor a cigarrillo y la Jean Marie Farine,… En el estar, la televisión (prendida) y todos los cojines en el piso () cuando nos explayamos mis hermanos y yo después de hacer las tareas… La puerta de la biblioteca (sometida a) la norma (): “mientras escuchen la máquina de tu papá no pueden entrar” (donde con absoluta seguridad lo hallarían) con (el) cigarrillo en la boca y su marcador negro haciendo sus últimas correcciones…, la silla de cuero…”.
Con extrema crudeza Bernardo considera que “San Martín representó un hogar militarizado. Teníamos reglas muy estrictas para la convivencia. Teníamos un decálogo detrás de las puertas de cuarto,… desayunar a las siete todos juntos. Estar todos sentados a una hora fija para el almuerzo y no se comía fuera de horario. Las visitas estaban prohibidas. No disfrutamos de una infancia: prohibido jugar ni ver tv entre dos y seis, que era la siesta de mi papa. Vimos crecer la hiedra y los árboles que sembramos mis hermanos con mi papá”.
“Siempre me sentí volcada a quitarle a Pancho las mayores preocupaciones domésticas para que realizara su obra… -comenta la señora Herrera Luque antes de agregar: “Su búsqueda e investigaciones siempre fueron en solitario. ¡Su musa era Venezuela! Repetía: educar, educar, educar. Hay que estimular la lectura porque no sólo es instruirse sino también estimular el recogimiento espiritual”. 
Agrega María Margarita: “La máxima preocupación de FHL era la violencia que siempre ha estado presente en la personalidad del venezolano, en buena medida la razón de tres de sus libros: Los viajeros de Indias, Las personalidades psicopáticas y La Huella Perenne”.
El ruido de las teclas fue constante a lo largo de la residencia (1963/1989) en la quinta “San Martín” pues cierto día Gabriel García Márquez le preguntó a FHL cómo escribía, si a máquina o a computadora: “¡Con máquina!” -respondió. Entonces Gabo le prometió una computadora si se comprometía a usarla. Lamentablemente cuando llegó, Pancho había fallecido. 
La muerte de Juan Manuel hizo irresistible la permanencia en la casa de la Avenida 12 de Altamira la cual se prologó 26 años. El muchacho estaba en la recta final de los estudios de medicina cuando una enfermedad lo condena a sobrevivir irremediablemente apenas meses.
En 1989 los Herrera-Terán se reubican en un apartamento arrendado muy bien situado en la parte baja de La Castellana, municipio Chacao. 
En diálogo imaginario entre Mariana y su padre, él habría referido: “Viniendo para la plaza (Altamira) me di cuenta que en este municipio pasé los mejores años de mi vida. Al nacer Pancho tu hermano mayor, logramos mudarnos a un reducido apartamento en los Palos Grandes por supuesto alquilado, mi sueldo de médico recién graduado no me permitía más lujo, hasta que finalmente compré lo que fue mi primera y única casa. Como ya tu sabes las penurias que pasamos con la enfermedad de tu hermano tuve que vender la casa, gracias a dios nuestro vecino (Amadeo) Marcos al que no lo hiciera al que yo me negué y le ofrecí que mejor me comprara la casa y así se hizo. Fueron momentos muy duros, siempre dije que de mi casa saldría con los pies palante, pero el destino me cambió la jugada, sentí temor de también tener que salir de mi entorno de cuarenta años, pero ya sabes como es tu mamá…”
En el apartamento de un amigo residente un piso más arriba en el mismo edificio, la noche del 15 de abril de 1991, a los 64 años de edad, un ataque al corazón puso fin a la presencia terrenal de ese venezolano “que siempre debe ser leído y siempre recordado como el gran escritor gracias a cuyos renglones pudimos penetrar en el alma de Venezuela y en sus graves conflictos y enigmas” –afirma su biógrafo, el crítico literario e historiador Roberto José Lovera De Sola.
Nicomedes Febres Luces, médico, historiador, coleccionista, marchad de arte, de la obra de FHL resalta el valor que le imprimió “al complejo cultural y genético de nuestro país, enfrentado (por) Herrera Luque, quien aparte de ser el psiquiatra que fue, manejaba la Historia de Venezuela como muy pocos. Por eso, tirios y troyanos temen a Herrera Luque pese a que su obra se defiende sola, aunque algunos la traten de ignorar”.
Alfredo Schael

Francisco Herrera Luque (Caracas 1927/1991) en la biblioteca de la casa donde residió 27 años en la parte alta de la urbanización Altamira.
El espacio posterior de la quinta “San Martín” aprovechada para el goce por toda la familia –incluido el mastín inglés Paton- hasta la irreparable pérdida de Juan Manuel.

Quinta “La Tercera” después “San Martín” en la Avenida 12 de Altamira. Hace poco fue derrumbada para dar paso a un edificio en la actualidad (2016) en construcción.

La pareja Herrera-Terán en la sala de la quinta “San Martín”.

Oldsmobile sedán 1966 blanco igual al que al poco de haberlo adquirido el hampa se lo llevó del garaje de la quinta “San Martín” con el Niño Jesús que los esposos Herrera Luque-Terán habían comprado la víspera del 24 de diciembre de 1966.

Pancho se distrajo sembrando frutales en el amplio patio trasero de la casa de Altamira en la que escribió la mayor parte de su obra científica e histórica contenida en libros desde 1957 de gran demanda objeto de las más controversiales análisis.