sábado, 10 de septiembre de 2011

Los alemanes invaden el Museo del Transporte


Los diversos clubes que reúnen a los propietarios y fanáticos de los automóviles antiguos, clásicos, deportivos, de colección y/o de interés especial se han tomado con mucha seriedad la tarea de apoyar las actividades del Museo del Transporte de Caracas y ayudar así a sus responsables a mantenerlo operativo, como institución útil y de interés público. Entre estos clubes, los propietarios y fanáticos de los vehículos VW destacan en forma especial.
El Club VW de Venezuela y diversas agrupaciones en torno a este mítico automóvil aleman convocan a sus asociados y al público en general a sus reuniones. Estas se realizan los segundos domingos de cada mes y son un estupendo exponente del nivel que en Venezuela han alcanzado los Volkwageros.
Numa Quevedo, en representación de este nutrido grupo informa que los visitantes podrán admirar una valiosa muestra de automóviles Volkswagen pertenecientes a miembros de la agrupación, además de la colección de la Fundación Museo Del Transporte, compuesta por un centenar de unidades entre 1905 y la actualidad.
Otro de los atractivos de estas reuniones es el mercado de repuestos, donde es posible encontrar piezas nuevas y usadas para Volkswagen de diferentes modelos, así como asesoría de los diferentes dueños de este vehículo acerca de cómo mantenerlos en buen estado. El Mercado De La Nostalgia, con numerosos elementos de colección e interés especial también se realiza conjuntamente con las reuniones de VW. También hay una feria de comida típica y sus vistantes pueden darse el lujo de almorzar o desayunar en las mismas instalaciones que en su día formaron la hoy mítica Estación de Tren Las Adjuntas, pues una vez esta fue desmantelada, se mudó integramente al Museo.
Cuando preguntamos a Quevedo si el grupo admitía a todos los VW, se sonríe y dice. Sí, por supuesto a todos los que tienen motor enfriado por aire. Es decir, los escarabajo, Kombi, Brasilia, Fastback, Karmann Ghía, etc.
Un aspecto interesante es que la participación en el mercado de antiguedades, a través del alquiler de un puesto, está abierto a todo aquel que tenga algo que pueda ser del interés de la creciente legión de visitantes que reciben las iniciativas en el Museo Del Transporte. Si alguien tiene repuestos para Volkswagen o artículos usados de interés especial que pueda ofrecer a la venta, puede alquilar un puesto por Bs.50. Este dinero se destina a las actividades de mantenimiento y limpieza del Museo, siendo un importante aporte en cuanto al mantenimiento de su operatividad.

Quien desee visitar el Museo Del Trasporte el próximo domingo (y los segundos domingos de cada mes) será cordialmente invitado, ya que la entrada es gratis. Para más información acerca del mercado de repuestos y el Mercado De La Nostalgia, o sobre las actividades de los Volkswageros sugerimos contactar a Numa Quevedo al 0426-8132643. Las fotos que acompañan a la presente nota son un buen ejemplo de la actividad y el ambiente que se respira en el Museo durante estas reuniones.

Tomado de la web Diario Automotriz/8 de septiembre de 2011. Agradecemos a los editores de la del espacio Diario Automotriz por la deferencia para con el Museo del Transporte Guillermo José Schael.





miércoles, 7 de septiembre de 2011

Domingo con Modelos a Escala

Gracias al equipo de Modelos a Escala, creadores locales de una web dedicada al coleccionismo de automóviles de tamaño reducido, el cual lo integran Carlo Iervolino, Ronald Barboza, Otto Seijas, Guillermo Barrios, Jose Gabriel Gireaud (Anaco), Napoleón S. Martinez  (San Cristóbal), Ricardo Martinez  (San Cristóbal), Enrique Machado ( Gustavo ), Gabriel N. García y Aquiles Paneras, entre otros, el último domingo de agosto de 2011, fue presentada bajo el hangar del Museo Guillermo José Schael, una muestra de partes de las colecciones de las personas mencionadas, entusiastas de esta subespecialidad del modelismo a escala. Algunas piezas mostraron el trabajo complementario, modificaciones e incorporación de nuevos materiales para resaltar todavía más la precisión ofrecida por varias de las tantas marcas comerciales de automóviles a escala, bien para armar o vienen pristinos en atractivos empaques. La iniciativa partió del grupo y la canalizó Paneras quien ofreció y cumplió el compromiso de organizar un evento abierto, bien coordinado, dirigido a todo público. Les fue muy bien, sin descontentos o inconformes con este atractivo adicional al ofrecido cada domingo, ahora exclusivamente gracias a la iniciativa de la gente (los usuarios) y AVAAC. Como se sabe, el Museo funciona muy precario debido a la falta de medios económicos a consecuencia del arrebato de sus propios medios propios para funcionar por parte del Ministerio del Ambiente. Las fotografías se expresan por sí mismas acerca de la calidad de la exhibición ofrecida por asociados y seguidores de Modelos a Escala. 










miércoles, 17 de agosto de 2011

El Gigante Fageol, Twin Coach o King Road


Industrias Savoy –hoy corporación propiedad de la transnacional Nestlé- cumplió 75 años de establecida en Venezuela. Sus fundadores fueron los expertos bomboneros austriacos Rodolfo, Roberto y Fernando Beer y el inversionista local John Miller, quien también aportó maquinarias para desarrollar a partir del inigualable cacao criollo, una industria la cual ha dado mucho que hablar en positivo debido a la calidad, variedad y popularidad de sus productos.
A finales de la década de 1950, Savoy Candy C. A. agregó un enorme camión (mide 10,60 mts de largo x 2,42mts ancho x 3,40mts altura) a su flota de reparto de golosinas. La red de distribución era extensa y bien organizada.
Esta impresionante unidad llegó al Museo del Transporte con pocas referencias. Quedó registrada en el inventario general elaborado por Jorge Bello, como “King Road / 1957”.
Investigaciones posteriores permiten saber que el invetario acusa esta otra curiosidad resultado del prestigio de los hermanos apellidados Fageol, quienes a principios del siglo XX instalaron una fabrica de automotores en California (USA). Con el tiempo aportaron singulares novedades a la historia de medios para transporte de carga, distribución y personas.
La marca FAGEOL empezó en 1916 y terminó en 1939. Cuando la producción finalmente termina, la companía Sterling compró los puntos de venta y la companía T. A. Peterman asumiólos demás activos del negocio. Arrancó la producción nuevamente bajo el nombre de PETERBILT.
Los camiones californianos FAGEOL estaban en un nivel de diseño bastante avanzado en ese momento, siendo precursores en el uso de motores de gasoil (diesel) y de chasis de aluminio.
Antes de la desaparición de la compañía original, los hermanos Fageol se retiraron y formaron otra companía: The Twin Coach, en Ohio.
Twin Coach fue igualmente existosa como fabricante de autobuses y pullmans hasta los primeros años de los '50 pero también revivieron la marca FAGEOL con unos camiones-cava interesantes (o "pantécnicos" como los llamaríamos). Fabricaron un 4-ruedas (tres ejes con dos de tracción) con carrocería FRUEHAUF y tren motriz de INTERNATIONAL.
Desde algo más de una década, hace parte de la colección del Museo del Transporte uno de tales "pantécnicos", de los más grandes construidos en la factoría de The Twin Coach, en Ohio, Estados Unidos de América.
La historia de este modelo en particular no es otra que desde 1958 lo utilizó en Venezuela la chocolatera Savoy. Tiene 8 ruedas (cuatro ejes con dos de tracción), potenciado con un motor Twin Coach de gas propano, instalado por debajo de la carrocería.
La dirección delantera era por un sistema FRUEHAUF de quinta rueda con doble caucho y el eje de gira completa.
Otra de las características de nuestro apodado King Road o Rey de los Caminos, es el compartimiento de carga, la enorme despensa totalmente forrada en madera. Ello protegía la bombonería y galletería transportada a través de las carreteras de Venezuela.
En los Estados Unidos, los expertos saben poco cuántos camiones fabricaron en Ohio iguales al que exhibimos en el Museo del Transporte, y si aún alguno rueda.
La Savoy venezolana lo donó por la intermediación de Carlos Stohr, amante de los automóviles, cofundador del Museo. Solía verlo inactivo en los depósito de Savoy, de donde fue traído remolcado.
Supimos que debido a la complejidad del sistema hidráulico, era costoso mantenerlo y aún peor repararlo, lo cual fue desincorporado de la flota de distribución. La Gerencia criolla tuvo a bien donarlo.
Kenneth Miller Chávez, hijo del venezolano fundador de Savoy en 1941, refiere haber bajado a La Guaira acompañando al grupo de ejecutivos de la chocolatera que recibió la unidad en el muelle donde fue bajado en 1958 desde la cubierta de un vapor mercante.
El joven Miller tuvo el privilegio de venir como pasajero en la cabina al lado del chofer a lo largo del recorrido por la autopista La Guaira-Caracas y las calles de Caracas donde la monumentalidad de la cava causaba sensación.
En cuanto a la marca Savoy, John Miller, venezolano de ascendencia escocesa, adquirió una pequeña factoría de tabletas de chocolate "de taza" propiedad de dos ciudadanos escoceses, la cual funcionaba en la quinta San Esteban, cerca de El Valle. No obstante el éxito alcanzado, los fundadores de la pequeña industria habían optado por regresar a Europa no sin antes deshacerse del negocio y las maquinarías traídas de Inglaterra.
Fue pues providencial el arribo de los Beer al país, "en tránsito" hacia otro destino, y el contacto en Caracas con Miller a través de la embajada británica. Convencidos de quedarse, el 2 de julio de 1941 fue constituida la sociedad Beer-Miller: Savoy Candy C.A., cuya primera presidenta fue doña Socorro María Chávez de Millar, esposa de John.
El nombre de Savoy fue elegido en honor al centenario hotel londinense del mismo nombre en donde John Miller acostumbraba hospedarse durante sus viajes a la Gran Bretaña. Para Miller, Savoy era sinónimo de excelencia y alta calidad además de ser un vocablo fácil de pronunciar en cualquier idioma.
Los primeros chocolates fabricados por Savoy Candy venían en tabletas grandes de 160 gramos y pequeñas de 35 gramos, en cuatro variedades: de leche (milk), amargo dulce (sweet bitter), amargo (bitter) y café (moka). Hacia 1949, comenzó a ofrecer las grageas Toronto, Miramar y Ping Pong. En 1956, las galletas Susy y Cocosette.
Para 1969, la factoría de El Valle se hizo pequeña por lo cual fue mudada a Boleíta donde se mantuvo por tres décadas antes de reinstalada en los valles de Aragua.
En 1988, Savoy fue adquirida por Nestlé.
Con la colaboración de Patrick Cook, Kenneth Miller y Jorge Bello Domínguez. Información de varios expertos en camiones estadounidenses. ¡Mil gracias!
Leyendas
1. “Camión de mudanzas” King Road fabricado en Ohio por The Twin Coach.
2. Prospecto de los camiones Fageol (c. 1950)
3. King Road hecho por The Twin Coach para Savoy, de la colección de la Fundación Museo del Transporte.
4. Otro aspecto de la unidad ex Savoy, donada y conservada en el Museo del Transporte, en Caracas.
5. Nótense los cuatro ejes, ocho ruedas del gigante transporte de confites por las carreteras venezolanas hasta hace unos 15 años desde 1958.












jueves, 11 de agosto de 2011

El carro de Cantinflas en Caracas

En la colección de automóviles presidenciales exhibidos en el Museo del Transporte sobresale la limusina Rolls Royce del año 1953 modelo Silver Wraith (Fantasma de Plata).

Es de los más imponentes. Está situada al lado del no menos interesante Lincoln de los que utilizó el general Gómez, los ministros, embajadores y gente pudiente mientras otros preferían la marca Packard.

Este Rolls está enmantillado no solo por emblemático de la gran industria automotriz británica. A alguien le pareció justo encargarlo a la fábrica para regalarlo nada menos que al Presidente de Venezuela.

El o los adulantes que se sacrificaron cancelando miles de libras esterlinas, optaron por hacer el pedido y comprarlo bajo un nombre ficticio sin precisiones: Mr. Jones. El destinatario final sería, en Caracas, el coronel Marcos Pérez Jiménez.

Pero a Pérez Jiménez le gustaban los autos veloces con marcada debilidad por los Mercedes los cuales incluso figuraban en la flota para escolta presidencial.

Y, la imponente limusina azul cobalto con sus lindísimo radiador cromado, faros de tamaño fuera de serie, madera de Chippendale, bar y aire acondicionado, vidrio divisorio del asiento para el chofer y la cabina para los pasajeros (cinco), se quedó fría a la espera de mejores días, siempre el garaje de Miraflores.

A la caída de la dictadura militar el 23 de enero de 1958, allí lo encontró la Junta de Gobierno que nada hizo con el despampanante Rolls del cual sí se valió el presidente Rómulo Betancourt pese a que carecía de recomendables vidrios blindados.

Jorge Bello Domínguez, bibliotecario del Museo del Transporte, refiere que cierto día, “hace como diez años”, actuando como guía de un grupo de visitantes del Museo, al hacer mención del Rolls, se le acercó un “señor empaltosado con corbata y de buenas facciones, y nos preguntó si deseábamos saber una anécdota referida al ‘famoso inglés’. Por supuesto contestamos que sí.

--Sería hace años cuando yo era chofer del Presidente, don Rómulo Betancourt, y estaba almorzando, cuando se me acercó un teniente, edecán del señor Presidente, y conminóme a que lo siguiera ya que don Rómulo me requería. De inmediato me trasladé detrás del edecán.

Ya frente a Betancourt, me preguntó si conocía al personaje que estaba con él. Le contesté que sí pues se trataba nada menos que don Mario Moreno Cantinflas (México 12/8/1911-20/4/1993) .

El Presidente le preguntó a don Mario que le dijese en qué vehículo se trasladaba en Caracas, y este le contestó que en taxis.

Entonces, Betancourt le contestó: Bien, pues ahora mi chofer queda a su disposición mientras don Mario permanezca haciendo sus diligencias en Caracas…

Parece ser –agrega el periodista Bello Domínguez- que Cantinflas, venía a Caracas con cierta frecuencia debido a que tenía negocios aquí.”

De manera que el Rolls de Miraflores se convirtió por primera vez en el carro de Cantinflas en Caracas.

¿Por qué que por primera vez?

Al periodo constitucional de Betancourt (1959/1964) siguió Raúl Leoni (1964/1969), luego Rafael Caldera (1969/1974), durante el cual se produjo otra visita de Cantinflas.

La primera dama, Alicia Pietri de Caldera, solicitó que al huésped mexicano figura estelar del cine latinoamericano, se le dispensara la atención de carro y chofer. La Casa Militar dispuso que fuera el Rolls Silver Wraith adscrito a la flota al disposición de la Secretaría de la Presidencia de la República a cuyo cargo estaba el doctor Luis Alberto Machado.

Cantinflas fue agasajado por la Fundación del Niño después que visitó centros de atención de menores a quienes le llevo su talento, gracia personal y palabras de aliento.

Dentro del automóvil, el actor se veía diminuto en medio de las butacas en cuero gris y los grandes ventanales laterales que permitieron conocer mucho mejor la ciudad o reencontrarse con rincones conocidos en el viaje anterior, cuando fue contactado por Betancourt pues se habían conocido y tratado en México.

Desde que el Silver Wraith se encuentra protegido a la vista del público en el Museo del Transporte, Orlando Gil es quien ha estado a cargo de mimarlo como merece por tratarse de una joya excepcional, por Roll y por automóvil presidencial de Venezuela.

-“Lo retapizamos y funciona bien. La última vez que salió a la calle fue a buscar en su casa , cerca de Miraflores, al doctor José Antonio Giacopini Zárraga, quien aquel día se hizo acompañar por su amigo el capitán de aviación civil Harry Gibson. Yo los traje al Museo donde se reunieron con la junta directiva y almorzaron. Le dispensamos la atención de desplazarlos por Caracas en ese carro presidencial tan particular…” –refiere Orlando Gil, sin ocultar orgullo,

El personaje Cantinflas fue inspirado por un barrendero bebedor, al que conoció cuando laboraba en un teatro. Comenzó como publicista la carrera en el cine. La primera aparición como actor fue en la película No te engañes corazón (1936), a la que le siguió la exitosa Ahí está el detalle (1940), de Juan Bustillo Oro, gracias a la cual fijó su personaje.

Sus primeras películas El gendarme desconocido (1941) y Los tres mosqueteros (1943), entre otras, fueron éxitos de taquilla en latinoamérica.

Algunas incursiones en Hollywood figuran en el medio centenar de películas que produjo. En los Estados Unidos, La vuelta al mundo en 80 días (1956), Oscar como Mejor Película; Pepe (1960), y el largometraje dirigido en España Don Quijote cabalga de nuevo (1972) .

El bombero atómico (1950) , El señor fotógrafo (1952), El bolero de Raquel (1956), su primera película en color; Sube y baja (1958), El analfabeto (1960), El extra (1962), Entrega inmediata (1963) y El padrecito (1965), El señor doctor (1965) , Su excelencia (1966), Por mis pistolas (1968), Un Quijote sin mancha (1969) y El profe (1971), entre otras.

Cierta vez, Alberto Federico Ravell, admitió su grave error al frente del Canal 8: no comprar los derechos para transmitir películas de Cantinflas.

Nadie se cansa de verlas y gozar la gracia que sin vulgaridad ni bajezas envuelve mensajes de hondo contenido social y americanista, a veces revolucionarios.

La primera vez que Cantinflas estuvo en Caracas fue en 1943. Gobernaba el gran demócrata, general Isaías Medina Angarita. Al llegar a Maiquetía pasó directo a la estación de telégrafos del aeropuerto donde escribió e hizo despachar un mensaje dirigido al Presidente de la República en el Palacio de Miraflores: “Viva Medina. Contra la Reacción. Mario Moreno Cantinflas”. Así lo recuerda Oscar Yanes.


Leyenda

El Rolls Royce presidencial que forma parte de la colección de vehículos expuesta en el Museo del Transporte gracias al Ministerio de la Secretaría de la Presidencia. En 1963 y en 1972, fue utilizado por Cantinflas con motivo de visitas a Caracas.

Mario Moreno Cantinflas, en el Aeroclub Caracas. Aparecen, Martín Tovar Zuloaga, presidente del Aeroclub, anfitrión del artista mexicano, y Ricardo Koesling Navas, alumno de la escuela de pilotaje de aeronaves.




























miércoles, 27 de julio de 2011

Museo Soto / Museo del Transporte

En el día de Caracas, ciudad de la cual hace más de 40 años el Museo del Transporte es parte viva apreciada por la comunidad nacional como por los habitantes de la capital, los hechos que vienen ocurriendo en el Museo Soto, obligan a puntualizar cuanto transcribimos de la comunicación enviada en esta misma fecha a dirigentes del Sistema Nacional de Museos:
"Sin negar ni retracto de cuantas justas manifestaciones de gratitud hacia Vivían, Rebeca Guerra y en general la dirección de Museos, hemos y continuaremos expresando, imposible guardar silencio al comparar la reacción del Ministerio de la Cultura ante la situación que atraviesa el Museo Soto.
El ministro atiende al presidente de la Fundación Soto casi el mismo día de su llegada a Venezuela. Una comisión del Ministerio se apersona en Ciudad Bolívar para levantar un informe acerca del aparente desmán cometido desde la Gobernación, incluido el allanamiento con sujetos armados e imposición de un director interino -según leemos en los diarios incluida la confirmación y rechazo a tales hechos por parte del hijo del notable artista.
En cambio, en la acera de enfrente e igualmente ante la mirada atónita del país, han transcurrido dos años desde las primeras agresiones del Ministerio del Ambiente contra el Museo del Transporte. Arreciaron en diciembre de 2010.
A estas alturas, ninguno de los ministros de la Cultura se han apersonado, atendido a representantes del Museo del Transporte, manifestado en forma pública opinión sobre el particular.
Estamos ante dos formas de medir el valor de bienes e instituciones culturales venezolanas. De asumir un problema con ciertas similitudes e indudablemente signado por el abuso de autoridad.
El Instituto de Patrimonio, pasivo, desentendido. Inmutable. ¿Cómplice? Ignora el problema ¿qué puede hacer la FMT con su patrimonio una vez desalojada del terreno en donde la preserva?
A la vista queda que quienes han lanzado su caballería contra esta institución, resultan un poder dentro del Estado. Son capaces de activar incluso la decisión del TSJ sin haber abierto el juicio correspondiente. Ante una serie de afirmaciones falaces, de parte nuestra no ha habido oportunidad de demostrar falsedades vertidas en una suerte de sumario acusatorio negador de documentos y hechos incontrastables. La violación al Estado de Derecho quebrando mediante esas medidas confiscatorias sin escatimar el daño al bien cultural oficialmente declarado, constituido por las colecciones pertenecientes y salvaguardadas por la FMT para el disfrute del pueblo.
La historia del cinetismo, la respetabilidad que como centro cultural recubre al muy noble Museo Soto, la figura histórica de su fundador Jesús Soto, la distinguida composición de la directiva de la Fundación Soto, la simple condición de museo catalogado --como nuestro Museo del Transporte-- componente del Sistema Nacional, no hace menos respetable nuestro Museo e importante el caso de la FMT y sus colecciones expuestas al desmán propiciado por funcionarios del Ministerio del Ambiente.
Lo justo, democrático, legal, venezolano y patriótico, profesional, lo sencillamente adecuado, sería atender desde la perspectiva cultural, patrimonial, de la justicia y del deber ser, nuestro caso con idéntica diligencia y pertinencia. En forma tan consecuente y plausible como la reacción del Ministerio de la Cultura ante la aparente arbitrariedad y falta de respeto con que la Gobernación del Estado Bolívar la ha emprendido contra una institución museística y cultural la cual, como tal, debe merecerlea todo el país, a funcionarios como a la gente, idéntico trato a la hora en que a cada cual le toque velar por nada menos que cultura y patrimonios. La cultura y patrimonios, las instituciones merecen respeto lineal.
Cordialmente,
Alfredo Schael
Por el Museo del Transporte y la Junta Directiva de la FMT

Caracas, 25 de julio 2011"

martes, 26 de julio de 2011

Los domingos en el Museo

Las fotografías facilitadas por Derbys López reflejan aspectos de un domingo reciente en el Museo del Transporte abierto gracias a los vendedores de antigüedades, corotos y curiosidades, a la Asociaciòn Venezolana de Automóviles Antiguos y Clásicos (AVAAC), al personal del Museo, y decenas de personas que llegan a pié, en sus automóviles de colección, etcétera quienes incluso contribuyen para que el Museo se sostenga. Muy agradecidos. Aplaudimos a gente responsable, útil, solidaria, constante, desinteresada, apostando a la construcción, opuestas al cierre del Museo, la usurpación de derechos y negarle al pueblo el disfrute de un espacio tan apreciado desde hace cuatro décadas.































































Nunca estamos solos

"Hola, Alfredo:
Maria F Sigillo comentó la publicación en el muro de CARACAS en Retrospectiva II.
Maria escribió: "Alfredo toda esa dedicación y acervo histórico que por generaciones los Schael han entregado a nuestra Ciudad no podrá perderse. Y aquì estamos y estaremos para luchar hasta el último suspiro."
Gracias desde el Museo del Transporte por este mensaje y tantos más recibidos durante los últimos días. Cuenten con nuestros esfuerzos, ahora y siempre.