jueves, 25 de febrero de 2016

El ministro que mejor proyectó a Venezuela

En 1975, Luis Alberto Machado publicó el libro titulado "La Revolución de la Inteligencia". Expuso con responsabilidad, profunda convicción y disposición a demostrarlo, la posibilidad de desarrollar la inteligencia de todos y cada uno de los seres humanos.
Caraqueño, gran caballero, profundo, digno, valiente, creativo, eficaz, honesto, definía la inteligencia como la capacidad del ser humano para relacionar ideas, sonidos, espacios, colores, sabores, olores, palabras. 
Afirma en su libro de contenido vigente que todos los seres humanos tenemos el potencial no sólo de desarrollar su propia inteligencia, sino de llegar a ser geniales tanto en el aspecto de la inteligencia abstracta tradicional, como en el aspecto artístico. Los dones artísticos como el de la música, la poesía y la plástica pueden ser desarrollados a plenitud por cualquiera. Una de las claves es ofrecernos la oportunidad de cultivar los dones naturales de los individuos citadinos o no.
“La Revolución de la Inteligencia” es un libro que puede salvar muchas vidas escribió uno de los redactores de cuevadelobo al reseñar que el principio fundamental conductista del libro es desarrollar técnicas y habilidades para pensar mejor y liberar al cerebro con nuevas alas.
A Machado lo inspiraron ideas de grandes psicólogos, psiquiatras, educadores, y pensadores de toda índole sobre el cómo estimular nuestras mentes y desarrollarlas a nuevos niveles.
“Este libro no es un simple manual de autoayuda, es en realidad un manual para llevar a cabo esa revolución una revolución de gente inteligente que se organiza y crea un nuevo mundo y que lo mejora de formas maravillosas. Un mundo con la creatividad, la ciencia, la tecnología, y la imaginación a la cabeza…”.
Pedro Bernardo Celis escribió que a cuatro años de la publicación en 1979 del libro que catapulta en la opinión pública a quien había sido eficaz y amplio Secretario General de la Presidente de la República durante el gobierno 68/74 del presidente Rafael Caldera, Machado fue nombrado ministro de Estado para el Desarrollo de la Inteligencia. Creado audazmente por el presidente Luis Herrera Campins, el cargo le dio por primera vez gran impulso a la educación integral en Venezuela. El experimento masivo de desarrollo de la inteligencia en Venezuela no duró más de 5 años. Pero durante el tiempo que contó con el respaldo del gobierno, el ministerio para el Desarrollo de la Inteligencia logró el entrenamiento de 150.000 madres en técnicas y procedimientos de estimulación precoz con el fin de potenciar al máximo el desarrollo intelectual y afectivo de sus hijos. Diferentes versiones de estos programas para el desarrollo de la inteligencia se comenzaron a ejecutar fuera de nuestras fronteras. Nelson Mandela, durante su presidencia en Suráfrica, abrazó las ideas de Machado. Mandela implantó un programa para que los niños que habían vivido en el Apartheid y que se sentían psicológicamente inferiores, pudieran "repotenciarse". En Israel, en México y en China tienen sus versiones de programas para el Desarrollo de la Inteligencia. Corina Parisca figuró entre los más cercanos colaboradores del doctor Luis Alberto Machado.
En uno de sus artículos de la serie Memorias de Venezuela siglo XX, el expresidente Ramón J. Velásquez, recuerda ese nombramiento y la creación de ese despacho fue una decisión que ocasionó comentarios "que oscilaban entre estudios de gran seriedad académica hasta notas de humor o de franco rechazo a la medida. Quería Herrera Campins que Machado aplicara los principios planteados en su libro de 1975 "La revolución de la inteligencia". Velásquez también reseña que Herrera Campins en su discurso ante el Congreso en 1981 señaló que "por primera vez en la historia se le ha otorgado al desarrollo de la inteligencia de todos los hombres el carácter de un asunto de Estado, de un problema de Gobierno, de una decisión política con una clara y precisa orientación democrática, porque se trata de desarrollar al pueblo y, en especial a los pobres, lo que traerá necesariamente un cambio radical y definitivo de todas las estructuras."
En una entrevista publicada por Últimas Noticias en 2002, Machado señaló que su idea fue muy valorada en China, país que asegura lo postuló para el premio Nobel de la Paz del año 1982. "Mi equipo estuvo mes y medio en ese país, formando a 35 profesores de la Universidad de Shangai. Ellos formaron a otros y por efecto multiplicador vemos una masiva enseñanza de la inteligencia en la nación más populosa de la Tierra. El método desarrollado por él y su equipo tuvo gran acogida en México, Estados Unidos e Inglaterra… las universidades del Zulia, Carabobo y Bicentenaria de Maracay enseñan inteligencia en algunas facultades y el gobierno de Miranda ofrece experiencias en la aplicación del método.
En Madrid, en diario El País reseñó a propósito de una visita del ministro venezolano en 1979, que en una rueda de prensa dijo que "no es suficiente, como viene entendiéndose tradicionalmente, cifrar el cultivo de la inteligencia en el desarrollo de determinadas asignaturas como la lógica o la matemática, y que, por tanto, sería preciso modificar los sistemas educativos de tal manera que se introdujese una asignatura encaminada a enseñar a pensar".
Tuvo Machado el privilegio de presentar un grupo de indígenas venezolanos que aprendieron a tocar violín e interpretar música clásica sin desprenderse de la valoración propia de las etnias a las cuales pertenecen así como contribuir también a sentar las bases del gran movimiento nacional que potenció la incorporación a la actividad musical de legiones de jóvenes de todos los estamentos sociales y procedencia geográfica. 
Otros libros de Machado las obras “Afirmación Frente al Marxismo” (1964); “La Revolución de la Inteligencia” (1975), “El Derecho de Ser Inteligente” (1978); “Canto a la Mujer” (1996); “Canto a Dios” (1998). 
Machado formó parte del grupo de venezolanos que salió al exilio durante el régimen perejimenista. Con Luis Herrera Campins, funda en 1955, en Santiago de Compostela, junto con Néstor Colmenares, Rodolfo José Cárdenas, Ceferino Medina Castillo, José Luis Zapata, Luis Alberto Machado y Ramón Arreaza Cardier, un periódico de oposición a la dictadura bajo el nombre de TIELA (Triángulo de Información Europa-Las Américas), destinado a informar a la opinión mundial sobre lo que ocurría en nuestro país.
Fue diputado al Congreso Nacional entre 1964 y 1969. Asumió con valentía la defensa de los ideales democráticos del pueblo venezolano al que sirvió con pasión lo cual hizo de él uno de nuestros conciudadanos descollantes en el listado de servidores civiles del siglo XX con proyección mundial.
Al cristiano Luis Alberto Machado no se posible despedirlo deseando a su al,a descanso eterno. Sin importunar repetía: "Es una estupidez pensar en descansar la eternidad que nos aguarda".



Umberto Eco, el escritor


“En el momento actual, 
la opinión de un intelectual es tan valiosa 
como la de cualquier otra persona”

Umberto Eco, el escritor y semiólogo italiano que criticó a lo largo de su vida la manipulación en el periodismo y la corrupción falleció anoche falleció en su casa a los 84 años. Se encontraba en su propia casa de Milán, donde residía en los últimos años, y sin que se tuviera noticia de una enfermedad, se ha ido uno de los pensadores europeos más relevantes del último medio siglo y acaso uno de los últimos grandes eruditos en la tradición enciclopédica.
En una crónica para la prensa, Eco escribió algo que no debe desperdiciarse -como casi todo lo que expuso en sus libros y al frente de las cátedras que regentó-: “¿Por qué los intelectuales no nos proporcionan las respuestas que nuestros políticos no han podido ofrecernos?” Es extraño e incluso fetichista que la gente tenga esta expectativa, como si los intelectuales fueran oráculos de donde surgieran todas las respuestas. ¿Quién dice que los grandes poetas, pensadores y novelistas saben qué hacer en situaciones que dejan perplejas a las mejores mentes del mundo político?
“Es verdad, como he dicho en numerosas ocasiones, que a veces los intelectuales pueden prever el futuro; basta revisar los aspectos proféticos de la novela de George Orwell “1984”. Y los intelectuales ciertamente pueden ayudarnos a entender eventos importantes. Pero en el momento actual, la opinión de un intelectual es tan valiosa como la de cualquier otra persona. Los intelectuales pueden darle voz a la consternación, al dolor o a la indignación, pero si por ejemplo propusieran que no hay que bombardear las ciudades sirias sino solo los pozos petroleros del país, su juicio no valdría más que el de cualquier político que dijera lo mismo.
“Hace muchos años escribí que si un poeta se encontrara en un teatro en el que estallara un incendio, no debería ponerse de pie y leer en voz alta sus poemas; no, debería de llamar a los bomberos. Así pues, esperar que los intelectuales proporcionen todas las respuestas es una forma de evitar admitir que los políticos, los jefes de estado y los generales tampoco tienen las respuestas. La gente que apela a los intelectuales ante las penurias de la vida actúa como los católicos devotos que solo ven a los santos”. ¡Cuantas verdades!
La última de las obras de la fecunda carrera de Umberto Eco como autor de novelas de éxito y ensayos de semiótica, estética medieval o filosofía, fue Número cero, una mirada crítica del gran experto de la comunicación sobre una crisis del periodismo que, advertía, empezó “en los cincuenta y sesenta, justo cuando llegó la televisión”.
“Hasta entonces”, contaba en una entrevista de Juan Cruz publicada por EL PAÍS en marzo de 2015, “el periódico te contaba lo que pasaba la tarde anterior, por eso muchos se llamaban diarios de la tarde: Corriere della Sera, Le Soir, La Tarde, Evening Standard… Desde la invención de la televisión, el periódico te dice por la mañana lo que tú ya sabías. Y ahora pasa igual. ¿Qué debe hacer un diario?”. Esa era la duda —la curiosidad vestida de pesimismo— que lo llevó a publicar su último libro y a mantener su mirada despierta hacia todo lo que ocurría a su alrededor.
La noche de este viernes 19 de febrero, tras difundir la noticia de su fallecimiento —pocas veces la expresión Italia está de luto ha tenido tanto sentido—, el diario La Repubblica escribió en su web un titular que resume muy bien la personalidad de Eco y el respeto, casi unánime, que despertaba en Italia: “Muere Umberto Eco, el hombre que lo sabía todo”. 
Como destacaba Il Corriere della Sera, Eco ha sido una presencia constante e imprescindible de la vida cultural italiana del último medio siglo, pero su fama, a nivel mundial, se debe al extraordinario éxito de El nombre de la rosa, del que se vendieron millones de copias en todo el mundo. “Recorrer la vida y la carrera de Umberto Eco”, explica el diario de Milán, “significa también reconstruir un pedazo importante de nuestra historia cultural”.
Como catedrático de Filosofía en la Universidad de Bolonia, puso en marcha la Escuela Superior de Estudios Humanísticos, conocida como la Superescuela, porque su objetivo es difundir la cultura internacional entre licenciados con un alto nivel de conocimientos. 
En un discurso en la Universidad de Turín, Eco aplicó su mirada crítica –no todo es positivo ni negativo en su totalidad— a las redes sociales: “El fenómeno de Twitter es por una parte positivo, pensemos en China o en Erdogan. Hay quien llega a sostener que Auschwitz no habría sido posible con Internet, porque la noticia se habría difundido viralmente. Pero por otra parte da derecho de palabra a legiones de imbéciles”.
Borja Hermoso escribe en el diario El País (Madrid, 20/2/2016): ““El arte solo ofrece alternativas a quien no está prisionero de los medios de comunicación de masas” fue uno de sus gritos de guerra, proferidos desde debajo de un sombrero negro, desde dentro de un gabán negro, desde lo alto de un magisterio luminoso. Avisaba a navegantes, ya hace mucho, y no solo a navegantes, también a los políticos y a los periodistas, gremios que se creen/nos creemos infinitamente más de lo que son/somos. Solo el advenimiento de zarpazos lúcidos de pensamiento, de creación literaria o artística, de luz, de autenticidad, nos salvará contra tanta falacia, pactista o no”.
Según el periódico español El Mundo, el escritor Roberto Saviano publicó en Twitter un mensaje sencillo de despedida en el que citó las últimas palabras de En el nombre de la rosa. "Nomina nuda tenemos. Adiós profesor". La frase entera con la que concluye la novela es "stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus", una expresión en latín que, en esencia, explica la idea de que al final solo queda el nombre de las cosas.
Portada del último de los libros publicados por Eco. Obsequio desde Madrid, de María Eugenia y José Enrique Machado.




Lago de Tacarigua. Costa de esmeralda desde el Josefina.

El paréntesis de paz hizo posible progresos y novedades tales como que las diputaciones de Aragua y Carabobo acordasen facultar a Rafael Urdaneta y Guillermo C. Arriens, para que mediante contratos con las correspondiente autoridades regionales, se dedicaran a ofrecer servicios de navegación por el Lago de Tacarigua o Valencia, por medio de una embarcación de vapor adicional a la de la vela con la cual ya transportaban frutos y otras mercancías. 
La introducción del vapor tuvo lugar a finales de noviembre del año 1851 cuando desde el puerto de El Javillo zarpó una hermosa lancha a la cual había subido como invitados de Urdaneta y Arriens, Miguel Martínez, gobernador de Carabobo y Guillermo Tell Villegas, de Aragua, entre otras personas agasajadas durante la travesía El Javillo-Arenal, en jurisdicción de Maracay, desde donde regresaron en horas de tarde luego de servido un verdadero banquete, a las cercanías de Los Guayos, donde atracó la embarcación. 
Urdaneta era un vapor que 1853 recorría las aguas del Lago de Tacarigua o Valencia. 
Miguel Caballero apareció luego como competidor de los primeros concesionarios para que naveguen vapores por el mismo lago. 
Puerto Urdaneta fue agregado a los toques que en 1854 hacía el vapor de Urdaneta y Arriens. Navegaba lunes, miércoles y viernes desde las seis de la mañana desde el puerto El Arenal tocando en diversos puertos alrededor de la laguna. La empresa se encargaba de transportar las cargas de La Victoria a Valencia, a razón de 11 reales por cada 200 libras y ocho reales de Valencia a Puerto Cabello. De ocho varas de ancho, abrieron los concesionarios un camino que comunicase Los Guayos con el puerto de El Javillo.
En 1869, la libre navegación por los ríos y lagos fue tema de ardiente debate parlamentario y comentarios en la prensa. Lo adverso al propósito del gobierno fue insuficiente como para que las iniciativas fuesen denegadas.
Por el lago de Valencia navegaron otros vapores adecuados a las tareas para las cuales el gobierno los compró, básicamente para servir las fincas del general Gómez cercanas a la orilla Sur del Lago. Los primeros fueron el Valencia y Valencia I pues luego, en los años treinta, llegaron el Valencia II así como el Tacarigua, cuyos restos aún están en las riberas del lago, en el sector Yuma, jurisdicción del estado Carabobo.
Los utilizaban muchos para el traslado de productos de la tierra y ganados desde las haciendas del general Gómez y de su compadre don Antonio Pimentel, situadas en Güigüe: La Linda, El Trompillo, Yuma, Altamira, Copetón, donde además había un funicular que traía el café desde la montaña al valle. 
También para la recreación. Eran tripulados por un personaje al que llamaban Compaitigre, apellidado Rodríguez, margariteño, uno de quienes rescató a Gómez y lo trasladó herido a Cumaná en la guerra Libertadora de 1901. Había sido herido en Carúpano. 
Para arreglar asuntos de corte político y administrativo, José Ignacio Lares, intelectual y político merideño de altos ribetes, llegó a Maracay en donde se le atendió tan bien que fue convidado a navegar por el lago de Tacarigua, nada menos que en el vapor Josefina, de tres puentes –refiere en escrito recogido en una biografía que le dedica Rafael Ramón Castellanos. 
Lares considera precioso al vapor Josefina en el que pueden subir unos 300 pasajeros a lo cual agregó que en 1916, se correspondía al tráfico que entonces había en aquellas aguas lacustres hoy en día casi inmundas. Incluso acuatizaban no sólo los aviones que desde la década de 1930 trajeron para la aviación militar además de algunos privados, sino que el 24 de julio de 1947 vieron el acuatizaje y despegue del avión de pasajeros más grande que jamás haya volado con pasajeros, el Latecoere 631 de seis motores, traído desde París y Martinica por la Air France con la idea de establecer un servicio regular, algo que jamás se concretó pero quedó como un crédito en la historia del lago de Valencia o Tacarigua. 
José Ignacio Lares, refiriéndose a la oportunidad en la que navegó a bordo del Josefina, dijo que desde los puentes se divisaba la costa de esmeralda de la laguna a la que se llega desde Maracay en el pequeño tren de cuatro kilómetros cuyos rieles y vía angosta comenzaron a utilizarse en 1901, llamado Rápido de Güigue. Contaba con tres locomotoras suplidas por el fabricante alemán Krauss entre 1889 y 1890. 
El desarrollo de la navegación por el lago de Tacarigua o Valencia fue posible gracias a la vialidad, que permitió la importación desde Estados Unidos de uno de los vapores que originalmente comenzó a servir la recorrida de los puertos lacustres. Aquel vapor de hierro lo ensamblaron en improvisado astillero situado en la orilla próxima al territorio carabobeño, luego de que mediante arreos de bueyes y mulas, las partes y máquinas fueron traída desde Puerto Cabello, sitio de desembarco y trasiego a medios tan primitivos complementarios del ferrocarril con terminal en Valencia.
Domingo o Perecito al mando del Tacarigua. Freddy Pedrique escribió lo que le viene a la mente acerca de su abuelo Domingo Pérez, según los cuentos del tío Pedro José Pérez. Historia interesante pues se trata nada menos del marino de escuela que debió alistarse muy joven, descendiente de españoles radicados en La Guiara, en donde Domingo vio luz el 22 de marzo de 1900. Sus padres murieron probablemente víctimas de alguna peste cuando aun era muy niño. Lo apodaban Perecito.
Su confiable desempeño como oficial de la Armada lo lleva a ser el hombre de confianza que tripulará el valor alemán Tacarigua, importado por la administración del Gran Ferrocarril de Venezuela (GFV) para el uso del general Gómez, al igual construyeron el trencito a vapor que corría entre Boca de Río y Guigue, a partir de donde el Benemérito emprendía la visita a caballo a sus fundos situados al Sur del Lago, algunos en sociedad con Antonio Pimentel.
Según Pedrique, su abuelo comienza a trabajar como capitán del vapor Tacarigua por recomendación de uno de los hijos de Juan Vicente Gómez, con quien su abuelo mantenía amistad desde Puerto Cabello. “Mi tío no recuerda cuál de los hijos de JVG era… Corría 1921 y a la edad de 21 años fue designado capitán del Tacarigua, embarcación de origen alemán, de paletas propulsadas por motores que eran alimentados por el calor de una caldera. Tenía tres pisos, en el primero, se encontraba la cubierta de acceso, cocina y la caldera. El segundo piso, los camarotes, bajos y el comedor. Comidas y bebidas eran llevadas al segundo. Piso a través de un ascensor pequeño dispuesto para ello; y en el tercer. Piso, el timonel (sala de mandos), una terraza y la habitación de Gómez”.
“El vapor lacustre estaba listo siempre para las visitas del General y sus pasajeros. Cuando ofrecía fiestas a sus invitados, todos eran agasajados con exquisiteces y champaña. Zarpaban, daban un primer recorrido por el lago, regresaban a puerto y Gómez desembarcaba. Luego el vapor volvía a zarpar, pero sin Gómez, para continuar el paseo con los invitados”.
Bella y tenebrosa isla del Burro. El sabio Humboldt, cuando navegó el lago de Valencia o Laguna de Tacarigua, exclamó extasiado: “…las escenas más bellas y alegres del mundo, las viví en el lago de Valencia”. Nuestras etnias Tacariguas, utilizaban Isla del Burro, una de las … existentes, como cementerio, algo fielmente demostrado en 1936, cuando los ingenieros del MOP trabajaban para construir el penal de Tacarigua y encontraron más de 200 entierros funerarios (vajillas con huesos). Considera tenebrosa, es debido a las diferentes revueltas de los presos en una de las cuales murieron 17 reclusos. En 1963 fue utilizada para someter a los presos políticos de los alzamientos de Puerto Cabello y Carúpano hasta que fue cerrada en 1969.
El barquito Valencia II fue construido en Alemania y traído a Venezuela por la compañía Gran Ferrocarril de Venezuela gerenciada por Felix Ketnner. Posteriormente fue vendido al general Gómez. El dictador de La Mulera lo utilizaba para dar paseos especialmente a la islas del Burro y Otama. En esta isla, ordenó acondicionar una playita y las leyendas dicen que enterró con su lugarteniente Eloy Tarazona, un tesoro de morocotas y joyas. Posteriormente, el dictador utiliba al Valencia II para llevar los presos al tenebroso penal de Tacarigua en la Isla del Burro. Cuando cerraron el penal en 1969, durante el primer gobierno de Rafael Caldera, dejaron el barco abandonado a la buena de Dios e intentos por rescatarlo no han tenido suerte – acota Fabián Capecchi en nota recordatoria de las andanzas lacustres del Valencia II.
El testimonio también ofrecido en http://isladelburro.blogspot.com expone: “Me tocó navegar ese barco cuando desde el Batallón Carabobo No. 41 (hoy Fuerte Paramacay) nos tocaba llevarle los insumos a los presos políticos del Penal de Tacarigua en 1963-1964 después de los lamentables sucesos de El Porteñazo en 1962. Me tocó navegar en el él en compañía del capitán Hugo Fonseca Alvarado, comandante de la compañía de Armas Pesadas y el teniente Oscar Sandoval Celis, comandante del pelotón de morteros pesados de 120 m.m., al cual pertenecí”.
Con 100 mil bolívares, Gómez adquirió en 1929 el vapor alemán bautizado aca Valencia II además del tren llamado Rápido de Güigue. Wenceslao Núñez Bouquet y Carlos Strauss eran jefe de la estación ferroviaria y responsables de la pequeña locomotora cuando viajaba por el sombreado corredor que arrancaba su corta travesía en Boca del Río. Funcionó hasta meses después de la muerte del Benemérito. 
Dentro del lago de Valencia se desarrolló cierta actividad deportiva con lanchas particulares, ademásque el gobierno mantuvo un servicio no regular de barcazas para abastecer y transportar personas hacia y desde la rústica prisión y otras instalaciones en El Burro. 
Con motivo del intento de golpe de estado del 27 de noviembre de 1992, a oficiales de la aviación militar capturados por los sublevados, los llevaron a la isla El Burro donde permanecieron hasta que fue superada la asonada militar.
Tomado de libro "De Babor a Estribo". Alfredo Schael y Fabián Capecchi. FMT. Caracas, mayo 2015.




Vista de la pequeña locomotora y del vagón de pasajeros en Güigüe . Fotografía publicada en el libro ''Ferrocarriles en Venezuela-Historia Complicada'' publicado por el IAFE en 2006 

El futuro de los cruceros

El futuro de los cruceros pasa por Asia, donde la oferta de las navieras ha crecido un 20% en los últimos dos años, según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA). En 2015 se superaron los 22 millones de pasajeros en todo el mundo (8 millones hicieron escala en España), y este año se espera alcanzar los 24 millones, muchos de ellos procedentes de China, que en 2017 se convertirá en el segundo país emisor, tras Estados Unidos. En 2016 se estrenan 27 nuevos barcos, que en su busca de la emoción y la sorpresa toman rumbos cada vez más exóticos. Un aviso para navegantes: quedan pocos días (hasta el 17 de febrero) para aprovechar las campañas de descuentos por venta anticipada de agencias como Viajes El Corte Inglés, Logitravel, Nautalia o Barceló. Esto lo ha publicado este 1e de febrero el diario español El País. 
En la fotografía de la colección de la FMT, turistas estadounidenses desembarcan de un barco de crucero que hizo escala en La Guaira a finales de la década de 1920. 
Aunque Venezuela registra semanalmente la visita de algunos barcos de cruceros, en la actualidad no figuramos entre los destinos preferidos por la grandes líneas dedicadas al fantástico negocio de los cruceros por el Caribe.


martes, 16 de febrero de 2016

APASIONADO AL VUELO, LOS AUTOS Y LA NATURALEZA

Peter Bottome Deary fue apasionado del automovilismo, la naturaleza y de modo particular de la aviación además de ocuparse de los intereses familiares en la Corporación Radiofónica de Venezuela (Coraven) que, el 18 de agosto de 1953, debuta en la pantalla chica como parte del espectro televisivo nacional compartido varias décadas por el Canal 2 correspondiente a Radio Caracas Televisión (RCTV). Bottome tuvo que ver hasta la edición final del proyecto periodístico Diario de Caracas, cofundado por el extraordinario periodista argentino Tomás Eloy Martínez. De la directiva del periódico formó parte como accionista de la editora. 
Representó en Venezuela con sumo éxito al fabricante de aviones Cessna –con José Salzberger promocionó la venta de buen número de jets ejecutivos Citation en sus diferentes versiones- y promovió otras empresas relacionadas con lo aeronáutico: Salta Servicios, Aeropotoco, Aviatrónica, Aerotuy (LTA), entre otras.
Heredó el que fue lugar de retiro de doña Katty, situado al sur este de Caracas, en el Cerro Volcán, justo en la ladera norte de la colina coronada por las antenas de retransmisión de las señales de televisoras y servidoras de telefonía. Llamado Topo Tepuy, permite gozar de una esplendorosa vista del Ávila y Caracas. Los esposos Cury Reverón y Peter Bottome, apoyados en especialistas, gerencian el maravilloso parque,, hermosísimo proyecto conservacionista fomentado en sus orígenes por Billy y Kathy Phelps. Hoy lo caracterizan la hermosura de los jardines y el ambiente orientado a servir a la recreación, aprendizaje para los visitantes y vivero dentro de un área típica de la vegetación tipo “bosque nublado” entre plantas de un jardín bien organizado con todo el arte de la arquitectura paisajista y la botánica. 
Hijo de Robert Bottome, hombre de negocios estadounidense radicado desde joven en Venezuela, y de Kate Deery, Kathy Phelps como cariñosamente llamaban a aquella gran dama nacida en Sydney, Australia, que vino a la Venezuela donde funda un hogar y comienza a participar como miembro de las expediciones de William H. Phelps y el hijo de este, W. H. Phleps Tucker, con quien contrajo segundo matrimonio. La también fundadora en el país de las Guías Scouts, fue editora de libros dedicados a la avifauna nacional con dibujos por ella realizados con exquisita maestría: Aves de Venezuela y Memorias de Misia Kathy. Por sus méritos y enorme simpatía figura entre las destacadas mujeres del siglo XX venezolano. De su matrimonio con Peter Bottome, nacieron dos hijos: Peter y Robert Bottome Deary. Robert se dedica -como su padre- a la actividad bursátil, así como a producir Veneconomía, prestigiosa publicación informativa y de análisis orientadora de negocios hacia Venezuela.
Peter, además de las responsabilidades en Radio Caracas y en general de las empresas 1BC (Brodcasting Caracas), se interesó por la naturaleza, el turismo y la aviación como piloto esmerado al formarse como tal. Gozaba del vuelo en sus propias aeronaves, entre otras, un hidroavión Consolidate PBY Catalina y un North American Mustang P-51, ambas venerables piezas veteranas de la II Guerra Mundial, a las que más adelante agregará un Pitts para vuelos acrobáticos, todos adquiridos para disfrutarlos y visitar con medios propios todos los parajes del país. Entre otras contribuciones a nuestra aeronáutica civil se registra figurar entre los co-fundadores del Aeropuerto Caracas bautizado Oscar Machad Zuloaga.
Al orientar iniciativas hacia la promoción del turismo, además de fundar en la década de 1980 la aerolínea LTU (Línea Turística Aerotuy) establecida y gerenciada por profesionales de la aviación con el objetivo de ofrecer transporte aéreo en Venezuela y el Caribe además de proveer servicios turísticos integrados en áreas de belleza natural y extraordinaria, conservando sus condiciones ambientales. El equipo humano de LTA llegó a superar las 200 personas incluyendo pilotos, mecánicos, guías políglotos entrenados para las operaciones, personal hotelero para atender posadas y campamentos. Desde Maiquetía y Porlamar brinda cobertura a Los Roques y Guayana además de que operó servicio internacional hacia y desde Grenada vía Margarita. Se puede afirmar que LTA bajo la dirección ejecutiva de Juan Carlos Márquez, nació y con sus altibajos, se mantuvo como empresa de transporte aéreo para fomentar turismo en Venezuela. En fecha reciente habría sido absorbida por ASERCA,información no confirmada.
Los entendidos en historia del coleccionismo de autos en el país aseguran que Peter Bottome tuvo en Caracas un Bugatti 35 y un 57 SC, ambos carros vendidos a Sammy Davis Jr., el conocido cantante del clan Sinatra, de la misma manera que su hermano Robert adquirió el Packard de los años 30 que fue propiedad del doctor José Izquierdo.
Como directivo de medios de comunicación se le atribuye la idea del establecimiento del primer servicio de información desde el aire del desenvolvimiento del tránsito automotor urbano caraqueño mediante el empleo de la Cessna 172 operada por experimentados pilotos y locutores desde el aeropuerto de La Carlota: la Tango Tanto Fox.
En cuanto a su papel como directivo de Radio Caracas Televisión, valga la referencia del investigador y crítico literario Roberto José Lovera De Sola, quien refiere en uno de sus estudios acerca de la obra de Francisco Herrera Luque, que no creyó el “autor del libro Boves el Urogallo y actual Embajador de Venezuela en México, que la adaptación de esa obra que está siendo pasada por TV vaya a ser suspendida por presiones que pueda estar ejerciendo a tal objeto la Sociedad Bolivariana de Venezuela. Hace dos días -dijo Herrera Luque-, hablé con los señores Peter Bottome y Hernán Pérez Belisario, directivos de la planta de TV que está transmitiendo dicha adaptación y ellos me dijeron que lo que se haya dicho al respeto no tiene fundamento. Están muy satisfechos de los resultados obtenidos y sus planes son los de prolongar la obra hasta principios de Marzo del 75. No obstante, me es imposible predecir lo que sucederá”. Paz a sus restos.


Peter Bottome Deary

De Havilland Canadá DHC-7.

Aproximación de Cessna Caraván de LTA en uno de los campos de aterrizaje en el corazón de la Gran Sabana. 

El hidroavión Consolidate Catalina para uso privado de Peter Bottome, durante varios años presente en Venezuela.



Juan Pujol, el hombre que engañó a Hitler

Manuel P. Villatoro - ABC_Historia - 07/02/2016
Juan Pujol -el hombre que Carmena confundió con un periodista franquista- nació el 14 de febrero de 1912 en Barcelona. De padre catalán y madre murciana, se crió en una familia que nunca se decantó por un bando político, aunque -como bien señala el historiador Jesús Hernández en «Las cien mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial»- siempre defendió los valores tradicionales. Con el comienzo de la Guerra Civil española, el futuro espía internacional se alistó en el ejército republicano y, en un descuido, saltó a una trinchera del bando franquista para entregarse. Terminó con sus huesos en el ejército nacional, pero se las ingenió para que no le enviaran al frente. «En el fondo, se sentía apolítico y estaba orgulloso de no haber llegado a disparar en toda la guerra», explica el experto español.
Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Pujol se decantó por el bando de los Aliados y se personó -allá por 1940- en la embajada del Reino Unido en Madrid para ofrecer sus servicios como espía. No le prestaron ninguna atención, pero eso no iba a detenerle. Decidido a ser un agente inglés, se puso en contacto con el ejército nazi para ofrecerles ser su informador. Los alemanes aceptaron y, después de otorgarle formación básica en las artes del espionaje y un nombre en clave (Arabel), le enviaron a Londres a desempeñar su tarea. Sin embargo, el catalán nunca llegó a tierras británicas, sino que se escondió en Portugal y, desde allí, adjuntó información falsa a la embajada de Alemania en Madrid basándose en guías de viajes de la región.
El MI5 (la organización responsable del contraespionaje en el país) no tardó en percatarse de que Pujol estaba haciendo las veces de agente doble para el ejército Aliado pues -aunque los hombres de la Abwehr (la inteligencia germana) no se daban cuenta de ello- cometía multitud de errores a la hora de enviar sus supuestos informes. Entre ellos, solía equivocarse cuando daba cuenta del dinero que le había costado usar el trasporte público. El servicio secreto inglés llegó a decir sobre Pujol que «fue un milagro que hubiera sobrevivido durante tanto tiempo». Al final, Gran Bretaña contactó con él y le «alistó» tras definirle como un hombre con una «inagotable y fuerte imaginación». Fue entonces cuando se convirtió en «Garbo». Un nombre que le pusieron por ser un «auténtico actor».

La «gran cruzada» contra Hitler
En 1944, Garbo ya había enviado cientos de informes a los alemanes para ganarse su confianza. Su método habitual consistía en darles datos veraces sobre operaciones reales, pero procurando que llegaran horas o días después de que estas se hubiesen sucedido. Para aumentar su credibilidad creó una considerable red de espías falsos que corroboraban sus «soplos». Entre los falsos colaboradores destacaban un piloto de la RAF que amaba emborracharse, un curioso sujeto aficionado a la poesía o un lingüista que odiaba el comunismo. Además, y según Hernández, se inventó una relación con una empleada del Ministerio de la Guerra del Reino Unido para explicar lo minuciosa que era su información. Ese mismo año, Pujol fue requerido por los británicos. Su nueva misión sería engañar a Hitler para que no supiera donde se iba a suceder el día D.
La responsabilidad era gigantesca, pues debía evitar que Hitler sospechase que los más de 7.000 buques y casi 2 millones de hombres que se estaban preparando en el sur de Inglaterra iban a cruzar el Canal de la Mancha y hacer su aparición en Normandía. Para ello, Garbo envió información falsa a los alemanes insistiendo en que la operación no se iba a suceder en verano. Sin embargo, llegó un momento en que fue imposible ocultar la misión debido a la gran cantidad de tropas presentes en Gran Bretaña, por lo que cambió de estrategia.

Garbo, haciendo la mili- ABC
Ideó una gigantesca red de mentiras que tejió desde su «despacho» de la calle Crespigny Road nº 35 de Londres. Este contaba con dos partes. La primera, denominada «Fortitude North», buscaba que los germanos creyesen que la invasión iba a sucederse en la costa de Noruega. En la segunda, conocida como «Fortitude South», debería inventarse la existencia de un falso contingente (con nombre en clave FUSAG, al mando de Patton y con su cuartel general en Wentworth) y afirmar que se estaba preparando para atacar Calais, a unos 300 kilómetros de Normandía (el objetivo principal).
Si lo conseguía, lograría que los Aliados no tuviesen que enfrentarse a dos divisiones de carros de combate y otras cinco de infantería que habían sido destinadas en Calais. Garbo se puso en marcha. A los pocos días, ya había enviado decenas de mensajes señalando -por ejemplo- que su agente de Liverpool había avistado fuerzas «destinadas a atacar la costa atlántica francesa en el sur». Además, el catalán desconcertó todavía más a los nazis aportando sus propias opiniones. Así pues, en una ocasión hizo especial hincapié en que sus fuentes consideraban que era seguro que se iba a suceder «un ataque contra Noruega». Sus informes surtieron efecto y desconcertaron al mismísimo Hitler.
Sin embargo, a Garbo (así como a otros espías que trabajan junto a él) todavía le quedaba una última prueba que tuvo que pasar el mismo Día D, el 6 de junio de 1944. Para que los alemanes siguiesen manteniendo su confianza en él, el gobierno británico estableció que debería informar a los nazis de que -efectivamente- había un desembarco se iba a producir en la playa de Normandía, aunque con tan poco tiempo de reacción (apenas unas horas) que no tuviesen tiempo para desplazar a sus hombres hasta la zona. «No se trataba de presunción, mantener la confianza alemana en la infalibilidad de Garbo era crucial. El retraso en la trasmisión desde Madrid a Berlín era de unas tres horas, por lo que, para cuando el mando alemán recibiera el mensaje, la invasión estaría en marcha», explica Ben Macintyre en su libro «La historia secreta del Día D».
Garbo, obediente, envió varios mensajes a partir de las tres de la mañana a la embajada alemana en Madrid señalando que se iba a producir una invasión en Normandía. El plan salió a la perfección pues, al no haber nadie de guardia en el edificio, los nazis no pudieron usar los datos ni tan siquiera con horas de retraso. «Los alemanes se desesperaron pensando que, si alguien hubiera estado allí para recibir la información de Garbo, podrían haberse enfrentado con éxito al desembarco», añade Hernández. Así pues, aquel día las 7 divisiones que podrían haber expulsado a los Aliados de las playas se quedaron en Calais, esperando un asalto que nunca llegó. Al menos hasta el 8 de junio, cuando Hitler no tuvo más remedio que desplazarlas para combatir la amenaza que se cernía sobre sus dominios. Arabel volvió entonces a demostrar sus dotes de espía al convencerle mediante falsos informes de que hiciera dar la vuelta a sus soldados, pues había indicios de que los Aliados atacarían otras zonas de mayor importancia. El «Führer» lo hizo. Fue engañado dos veces.

«Garbo nunca creyó que la Guerra Civil fuese la solución»
Afirma que no es un experto en la materia, pero Pedro Corral (San Sebastián, 1963) tiene a sus espaldas toda una vida dedicada a la investigación histórica de la Guerra Civil. En las últimas semanas, además, se ha vuelto uno de los políticos más perseguidos por corregir los errores cometidos por Ahora Madrid en su revisión del callejero de la ciudad. Hoy le preguntamos por Garbo, quien, antes de ser espía, pasó por el ejército republicano y franquista.

-¿Cómo pudo luchar Pujol en ambos bandos?

-Después de que la República le llamara a filas se escondió en Barcelona para evitar la guerra. Era un profundo pacifista. Nunca creyó que luchar fuese la solución. Estuvo oculto algún tiempo, pero le tenían tan atemorizado que, cuando el presidente del Gobierno republicano, Juan Negrín, dictó en 1938 una amnistía que perdonaba a los desertores de filas si regresaban al ejército, se reenganchó. Posteriormente, mientras me documentaba para un libro, descubrí en los archivos un parte del ejército republicano en el que se informaba de la deserción de Juan Pujol. Así fue cómo descubrí que se había pasado al bando nacional en la batalla del Ebro. Pero no porque fuera adepto a Franco, sino porque quería evitar la guerra, huía de ella.

-¿Demostró en la Guerra Civil sus dotes de espía?

-Se podría decir que sí. El mismo 9 de octubre, un día antes de desertar, se encargó de dar una charla propagandística a los franquistas desde las trincheras republicanas. En ella les dijo que la causa republicana era la que merecía la pena y que deberían dejar de combatir. Ese día convenció a todos sus compañeros de que realmente era de su bando y la jornada siguiente desertó. Dio una lección de auténtico agente doble.

-¿Merece Garbo un hueco en el callejero madrileño?

-Su papel fue brillante en la Segunda Guerra Mundial. Creo que sería formidable que a este héroe de la Segunda Guerra Mundial se le concediera un espacio público en Madrid. Es alguien del que todos los españoles deberíamos sentirnos orgullosos.

Nota de la FMT: Un hijo de Pujol, Carlos, venezolano y que reside en nuestro país, nos acompañó el 7 de junio de 2914 con motivo de conmemorar los 70 años del desembarco en Normandía de las fuerzas aladas. En palabras que pronunció ante numeroso público narró algo de la experiencia venezolana de su padre quien se vino a vivir en nuestro país. FMT

Carlos Pujol fotografiado en el Museo del Transporte Guillermo José Schael el 7 de junio de 2014.



Julio Verne: "el Orinoco sale del Paraíso"

Oscar Yánes dedicó una crónica a La Venezuela de Verne. “Hace muchos, muchos años, Julio Verne visitó Caracas imaginariamente. Es lo que cuenta Verne: "Tres semanas antes, después de haber dejado su casa de Chantenay, junto a Nantes, se habían embarcado en San Nazario en el Pereire, paquebote de la Compañía Trasatlántica, con destino a las Antillas".
"Desde allí otro navío les transportó a Guayra, el verdadero puerto de Caracas”. Luego en algunas horas, el camino de hierro les había conducido a la capital de Venezuela. La estancia en Caracas no duró más que una semana, y no la emplearon en visitar la ciudad, si no curiosa, al menos pintoresca, puesto que de su parte baja a su parte alta, la diferencia de altura se mide en más de mil metros. Apenas si se dieron el gusto de subir a la colina de El Calvario, de donde la mirada abraza el conjunto de las casas, ligeramente construidas, a fin de evitar peligros de temblores. En el de 1812 perecieren 12 mil personas.
"En Caracas, no obstante, son de notar los lindos parques, plantados de grupos de árboles de perenne verdor, algunos bellos edificios públicos, el palacio presidencial, una catedral de hermosa arquitectura, terrazas que parecen dominar la magnífica mar de las Antillas y, en fin, toda la animación de una gran ciudad de 100 mil habitantes".
Para Julio Verne, "tres sabios de la Sociedad Geográfica de Venezuela" inician un peligroso viaje para decidir quién tiene la razón en una discusión hidrográfica. Uno de ellos piensa "que el Atabapo es el Orinoco". Otro que el Orinoco es el Guaviare y el tercero dice a los 4 vientos "que el Orinoco es el Orinoco". Emprenden el viaje desde Ciudad Bolívar para saber quién tiene la razón. Verne dice: "Por la parte de Soledad, donde debe terminar el camino de hierro, Ciudad Bolívar no tardará en unirse con Caracas".
Hay un tumulto en el muelle de Ciudad Bolívar y uno de los personajes de la novela pregunta: "¿Qué quiere esa gente? Seguramente hay revolución".
"Esto era inadmisible, pues en los estados hispano-americanos las revolucionas no se realizan jamás sin la intervención del elemento militar, y allí no se veía uno solo de los 700 generales del Estado mayor de Venezuela.
"¿Ofrecía el viaje serios peligros? Hasta cierto punto sí, para viajeros que no pudieran contar más que con recursos propios. Pero esa vital cuestión, ¿no valía la pena de sacrificios por parte del Gobierno? ¿No era aquella la ocasión indicada para usar la milicia, que podría contar con 250.000 hombres, y de los que nunca se habían reunido más de una décima parte? El soberbio Orinoco de Julio Verne resultó profético: el río nace en territorio venezolano y no como creían algunos que nacía en los Andes colombianos, pero cuando la expedición comandada por el mayor Franz Rísque-Iribarren llegó a las fuentes del río en 1952, nadie recordó que Julio Verne una vez más acertó.
Julio Verne recuerda que Cristóbal Colón en sus narraciones sostiene que "El Orinoco sale del Paraíso". Así son las Cosas!!! –concluye el recordatorio del periodista y cronista Yánes.


Franz Rísquez Iribarren. Foto tomada del libro Donde nace el Orinoco.